Paco Barrios, “El Mastuerzo”, genio y figura

A pocos artistas dan tantas ganas de conocer en persona como a Francisco Barrios, “El Mastuerzo”. Un “guacarrocker” bohemio y bien mexicano. Estupendo músico, compositor, actor, crítico de temas sociales y de los diferentes gobiernos. Un ser quizás adelantado a su época y empático que de forma desinteresada ama al prójimo: lo hace por medio de sus poemas transmutados en canciones.

Mudarse a la Ciudad de México en 1971 sólo fue el parteaguas de su fértil carrera artística. En la segunda mitad de la década del 70 y hasta 1984, fue integrante de Los Nakos, agrupación con la que hizo los discos Los Nakos y La lengua.

En 1983, junto con Armando Vega Gil y Sergio Arau, creó el que tal vez sea el grupo nacional más emblemático de la década del 80: Botellita de Jerez. Los tres apostaron por un rock diferente: crítico, descarado, jocoso, necesario, con el que tocaron y siguen tocando el corazón de varias generaciones.

Naco es chido, Niña de mis ojos, El último guacarrock, son algunos discos que hicieron enaltecer a Botellita de Jerez con sus diferentes formaciones. Son trabajos que evocan a la libertad, a gritar la verdad, a sacudir la cabeza, el cuerpo y el alma.

Aunque en 1996 la agrupación se desintegró por primera vez (luego tendrían diversos retornos), Paco Barrios continuó su camino en solitario con el disco Prohibido.

Adaptarse a la tecnología

En este tiempo de confinamiento causado por el coronavirus, Barrios ofrece conciertos en línea. Radiotendedero Café TV es una serie de presentaciones acústicas. Valentina Barrios y los Indómitos, Santiago Ojeda y otros músicos lo han acompañado para cantar y “echar desmadre” en un escenario por ahora virtual. En una videollamada, “El Mastuerzo” menciona que “se siente muy a gusto” con la tecnología. 

“Es una sensación rara, porque en el fondo realmente estás hablándole a la nada. Es complicado, pero a la vez una especie de perversión: no ves el rostro, la reacción de las personas, entonces yo mismo reacciono, me río”, dice.

En este tiempo, diversos compositores tienden a lanzar canciones insípidas, sin sentido, con nula intención por transmitir frases que motiven a un análisis o que despierten la imaginación. Lo paradójico es que muchas de esas piezas son las favoritas del público, al grado de que sitúan a sus creadores en la lista de “los mejores” a nivel mundial. Así, por ejemplo, en 2020 el cantante urbano Bad Bunny fue galardonado como “Mejor compositor del año”, aunque sus piezas se caracterizan por ser sosas e incluso machistas.

—Siento que tiene que ver con el varo— comenta al respecto Barrios. —No porque tenga mucha inversión de capital, pero básicamente el producto es atractivo para el mercado de una u otra forma. Creo que el sistema suele asimilar nuestra rebeldía. El lenguaje crítico frente al sistema es asimilado por el propio sistema, reutilizado y desgastado. En lo personal, no tengo nada en contra del reguetón o de ninguna forma artística musical.

Desde hace más de 30 años, “El Mastuerzo” es una pluma y una voz subversiva, consciente de la realidad de México, su sociedad y su gobierno, pero también del amor, los amigos y la familia. No es tímido o recatado al manifestarse, con consideración muestra sus ideales. Pertenece a la Sociedad de Autores y Compositores de Música, institución en la que prevalece la frase “La música se paga o se apaga”, línea con la que dice estar en desacuerdo.

—Yo digo que no a esa frase. Nuestra propuesta artística va mucho más allá, independientemente de lo que hacemos. Tener visión crítica contra el sistema, sobre todo si uno se jacta de ser rebelde o contestatario. El contexto es relativo. Ciertas músicas cachondas, ahora mismo o años atrás son transgresoras. Yo creo que es como los prejuicios que se tienen hacia Arjona, cuando tiene derecho a decir lo que quiera.

La corrección política

Con el paso de los años, la corrección política se ha convertido en un contaminante social y hasta emocional. Es necesario ejercer el respeto y la tolerancia, exigir derechos y parar injusticias, pero sin ser extremista. Paco Barrios dice que a pesar de esos movimientos políticamente correctos, se siente con la misma libertad de siempre para escribir lo que sus emociones le susurran.

—Inevitablemente ciertos acontecimientos, la historia misma, nos demuestran que han cambiado ciertos valores— dice.

Con sus colegas de Botellita de Jerez, Paco interpretaba en el escenario la canción “¿Tons qué, mi reina?”. Entonces invitaban a subir a las mujeres que quisieran denunciar con humor los piropos más guarros que les hubieran dicho.

—Decían cosas como “Preséntame a tu ginecólogo para chuparle los dedos” o “En esa cola sí me formo”. Nosotros lo hacíamos con una visión de humor. Sin embargo, antes del cierre del telón de Botellita de Jerez decidimos dejar de cantarla; pensábamos que la banda ya no comprendía del todo lo que estábamos ironizando. Tenemos que ser autocríticos. Cito a Rubén Albarrán, de Café Tacuba, quien dijo no a la “Ingrata” e hizo una versión distinta y eso es lo que tenemos que entender a propósito de la corrección política, moral e ideológica dentro de nuestro lenguaje. En lo personal, reivindico el lenguaje popular, incluso sexista, en el sentido de la diversión, desde la perspectiva humorística de la sexualidad de cualquiera. Yo digo que los gordos hagan el humor de los gordos y así los demás. Debemos combinar los sonidos, el silencio y la palabra y que se conviertan en una creación artística desde el bien hacer. Lo políticamente correcto, con todo respeto, vale verga —y vale panocha, para ser equitativo. No soy políticamente correcto pero sí intento ser equitativo.

Historia detrás de tres grandes canciones

“El Mastuerzo” ha marcado de algún modo a la historia musical mexicana. Su pasión por interpretar lo hace único, un ser capaz de demostrar lo que lleva en su interior, aun cuando sus sentimientos sean polémicos.

Las canciones que interpreta son un estandarte para el amor y el aprendizaje, han sido inspiradas por mujeres de su vida, a las que ama y ha amado de diferentes formas.

“Niña de mis ojos” está dedicada a su hija, pero también a quien fuera su pareja en el año de lanzamiento. Se trata de una pieza con frases tiernas que aluden a la visión de padre, a la emoción de tener al lado a su primera hija y el amor inquebrantable que los une.

—Muchas de mis canciones están inspiradas por diversas relaciones amorosas. Reconozco que he sido un promiscuo. Algunas se refieren a ciertos cariños —cuenta.

“Luna misteriosa”, por ejemplo, la escribió para una joven de 18 años de la que se enamoró siendo un hombre de más de 30. En ella expone su esencia más vulnerable ante la sensación del amor.

—Esa canción es de cuando todavía sientes esa gran diferencia y ese prejuicio de enamorarte de una chava más pequeña —comenta.

Otra bastante simpática es “¿Cuándo vienes a cagar a la casa?”. Una pieza elocuente que puede ser un himno para criticar a la gente, dice, “pasada de lanza”.

—Es una canción que surgió como una necesidad de recurrir a un humor sui generis. Cuando hice esas canciones, no conocía otras letras escatológicas, por llamarlas de alguna manera, desde otro lado, desde la dicharachera popular, para la gente que se pasa de chorizo, de crema en sus tacos. El lenguaje popular es exacto. Irónicamente, si haces una chingadera te preguntaría: “¿cuándo vienes a cagar a la casa? Te espero para que lo hagas”. Es un sarcasmo que se refiere a un rollo escatológico, pero a situaciones muy concretas.

La canción, revela Paco, surgió después de una reunión en la casa lujosa de un par de amigos “de mucho varo”. Él asistió con otro amigo que realizó todo un “espectáculo”.

—Cuando te dan cosas gratis, te llenas y te pones pedo fácilmente. Mi amigo se puso pedo, se fue al baño a vomitar, cagó, jaló la palanca del escusado y se desparramaron los tamarindos —dice y ríe al recordar la anécdota.

Para evitar que los otros vieran el desaguisado de su amigo, Barrios limpió todo. Al día siguiente, sintió culpa y coraje y recargado en un automóvil, imaginó que en el retrovisor estaba la frase: “Los ojetes están más cerca de lo que aparentan”.

—Me refería a los prepotentes, ojetes, vende patria, todo lo que puedes imaginar que de alguna forma atentan contra el pueblo, el barrio”, comenta.

https://www.youtube.com/watch?v=9_qb2mCisNg

Un artista consecuente

Francisco Barrios es un hombre consecuente, con un discurso que coincide con sus acciones. Creador elocuente, poeta protestante, defensor de las causas más humanas que son aplastadas por el poder. Es grato verlo en escenario. Un artista de y para el pueblo que disfruta tener el micrófono, y regalarnos un aura de luz con su singular estilo, su voz y hasta su lenguaje corporal.

También es un firme defensor de la legalización de la marihuana. En diversas ocasiones, ha manifestado su gusto por esa planta que sigue siendo un tabú en México.

—Debe legalizarse para que no haya más persecución— concluye.

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Publicado en: Reportajes