Nunca como ahora lo público pertenece a lo privado y lo privado a lo público. La enfermedad ha trastocado lo íntimo con lo colectivo y lo ha fundido. La música asumió un rol terapéutico no sólo en lo psicológico sino también sobre el cuerpo mismo —el arte como un bálsamo muy efectivo.
El efecto de la pandemia arrastró a la industria musical y casi la hizo colapsar. Todavía se encuentra en un periodo de ajuste y tal vez por eso la sensación de que no existió un álbum que se impusiera de manera definitiva. Quizá se hizo más que evidente la necesidad de dejar de pensar en los esquemas verticales y los ordenamientos jerárquicos, para asimilar al siguiente conjunto desde la horizontalidad y las múltiples conexiones, como un mapa que en un mismo plano muestra las contraseñas acerca de la música sobresaliente en el año que ha hecho que nos lo replanteáramos todo.
He aquí, sin orden de importancia, doce discos notables de 2020, el año del coronavirus, el año de la pandemia, el año de la peste.

Woodkid
s16
Island
Hermosos arreglos orquestales que se funden con electrónica oscura y sirven de base a un disco con el número atómico del azufre por título. En lo macro, estudió a la industria pesada y se obsesionó con el sulfuro; en lo íntimo, el francés diseccionó los excesos y el dolor que traen consigo. Una experiencia estética superlativa que conmueve hasta la médula.
Ela Minus
Acts or Rebellion
Domino
Disidente de la prestigiada academia Berklee, Ela Minus decidió clavarse en la tecnología análoga e intervenir sobre sus propios sintetizadores. La colombiana incursiona en el techno y el deep house como vehículos para canalizar un activismo social que es muy crítico con el sistema económico. Al final, resalta su consigna: “el cielo es de nadie”.
Perfume Genius
Set My Heart on Fire Immediately
Matador
Mike Hadreas es un artista muy sensible que nos ha conmovido con un discurso en el cual reflexiona sobre la discriminación a los gays. En su quinto disco, el encuentro con el productor Blake Mills maximiza una música que quiere ser corporal, ya que ha estado metido en la danza y el teatro. ¿Novedades? En algún tema aumenta el beat, acude a las guitarras y prueba incluso con country rock. La base electrónica se conserva.
Bob Dylan
Rough and Rowdy Ways
Columbia
El genio de Minnesota es un universo estético en expansión y un fenómeno cultural encarnado. En su trigésimo noveno álbum, hay evidentes elementos testamentarios y de evocación a la muerte, junto a un tremendo trabajo narrativo en el que inserta un maremágnum de personajes y asuntos. Vamos, hasta esplende en su evocación a Walt Withman. Un disco doble que lo muestra a toda potencia con composiciones nuevas (¡como si todavía le hiciera falta!).
Protomartyr
Ultimate Success Today
Domino
Esto es lo que debe de ser un disco de rock del siglo XXI. Le queda muy chiquita la etiqueta de post-punk, pues muchísimas cosas suenan en su interior (incluyendo math rock) como soporte para una crítica furibunda y precisa acerca de los Estados Unidos de la actualidad. Los de Detroit son brutales en forma y fondo, además de sorprender con lo que aporta su sax. ¡Que arda U.S.A. con ellos de fondo!
Jarv Is
Beyond the Pale
Rough Trade
Quien fuera líder de Pulp ha vivido mucho y bien. Ahora, desde la madurez, le da la vuelta a las experiencias de un padre combinadas con recuerdos hasta lisérgicos. Armó a una banda para correr riesgos y montar un rave desde una caverna. Todo es posible ante su capacidad lírica que llena de arte y épica todo lo que toca. El britpop aquí no existe, son canciones intensas y nerviosas de un hombre a mitad de la vida.
Whomadewho
Sychronicity
Kompakt
El trio danés nos regala con el mejor disco para dar rienda suelta al hedonismo mediante la música electrónica (deep house y techno). Sus doce piezas fueron concebidas para conquistar el cuerpo y luego colarse a la mente y hacer que la música como totalidad nos absorba e imponga sus reglas. Donde uno se encuentre, puede llevar el rave por dentro. Sofisticación al máximo.
Phoebe Bridgers
Punisher
Dead Oceans
Tiene 26 años y se apunta con inteligencia como una vocera de su generación. Se atreve a decir que no le gusta “Tears in Heaven” de Clapton y defiende a John Lennon. Como singer-songwriter, es admiradora de Elliot Smith, pero a su folk rock le agrega algunos detallitos electrónicos. Ella puede dedicarle un country a Graceland, pero puesta de éxtasis. Puede ser profunda o ligera, todos los temas le embonan bien.
Fionna Apple
Fetch the Bolt Cutters
Epic
En ocho años, la norteamericana acumuló muchísimas cosas por decir y se dejó ir: de la relación entre depresión y fama, el machismo y la violencia, la discriminación en diversas formas y hasta lo mierdero de los influencers. Para ello, recurrió a canciones de estructura libre y casi arrítmicas que obedecen a todo un caos organizado. Se habla de liberación y ella lo ha hecho tanto con las estructuras como por medio del discurso.
Arca
KiCk i
XL Recordings
Si alguien ha llevado al extremo el desvanecimiento radical de los géneros musicales es la venezolana Alejandra Ghersi. De la misma manera en que transformó su sexualidad hasta lo no-binario, ha procesado la música popular y el folclor (reguetón incluido) con la electrónica avanzada. Aquí lo experimental no es una postura sino una forma de vida. Un álbum como este sigue marcando una senda hacia el futuro y su reinvención.
Everything Everything
Re-animator
Infinity Industries
Las teorías acerca de la mente bicameral concebidas por el psicólogo Julian Jaynes detonaron la concepción de un álbum que desde la perspectiva del art rock y la influencia de Radiohead refleja la angustia del hombre contemporáneo, ya sea por la crisis ecológica o por cuestiones interiores. Hay en los de Manchester conceptos acertados, pero también un sonido contundente de guitarras y sintetizadores en ebullición.
Fleet Foxes
Shore
ANTI
Es difícil apuntar que un álbum sea necesario, pero la bucólica belleza de la banda norteamericana encabezada por Robin Pecknold constituye un remanso ante los azotes de la existencia. Su faceta pastoral no se pierde, pero este disco es mucho más luminoso y sereno. Su autor ha buscado la reconciliación consigo mismo, mediante canciones que saben usar la incómoda “felicidad”.