Alex Otaola: de Fractales y rompecabezas

Primer viernes de octubre. Alex Otaola estrena en Bandcamp la cara A de Fractales II, la continuación de su primer álbum en solitario lanzado en 2007. Para darle promoción, sube el disco a un grupo de Facebook de Santa Sabina. Un fan le pregunta cómo calificaría esta música y él contesta: “No siento que sea importante que yo lo clasifique”. La réplica del seguidor habla de ese karma que persigue a la obra solista de Otaola: “Ah, qué bien, porque ya lo escuché y no encuentro cómo describirlo”.

Quien fuera guitarrista de La Barranca, San Pascualito Rey y actualmente de Cuca sabe de esa “incomprensión” que genera su trabajo solista: “El énfasis del disco está más en la producción que en la ejecución. En Cuca, la lira es protagónica; entonces ya tengo el espacio por donde explotar eso, ¿qué caso tendría hacer un disco similar? En mis obras solistas es en las que más radical y experimental me puedo poner, porque en las bandas lo importante es la canción y eso es lo que hay que apoyar”.

Fotografía: Octavio Hoyos

A pesar de la pandemia, en Fractales II abundan los invitados y la inclusión de éstos fue meramente circunstancial. Frankie Mares, baterista de Troker, se puso a hacer unas entrevistas por Instagram y al llegar el turno de Otaola, éste le comentó que trabajaba en una nueva placa; entonces el del sillín preguntó si no lo iba a invitar. “A partir de eso, decidí comenzar a invitar gente. La diferencia entre Fractales I y este es que todos los invitados grabaron desde sus estudios personales”.

La lista de colaboradores es amplia y encontramos, entre otros, a Alonso Arreola, Natalia Pérez Turner, Karla Molkovich, Luca Ortega, Chema Arreola, Andrés Landon, Abigail Vázquez y Federico Sánchez. “Subí el lado A, pero no detallé quién toca dónde, me gusta esta sensación de que es un disco como de laboratorio o una película donde aparecen y desaparecen personas y lo importante no es quién hizo qué, sino la sensación global que genera el todo”.

Hay cortes en los cuales se dan cita músicos que probablemente en un concierto jamás coincidirán sobre un escenario, dadas sus agendas y diferentes procedencias. De pronto se escucha a Alfonso André al lado de Carlos Avilés; hay un corte en el cual el espíritu del King Crimson reciente se hace presente (“Rumble Driver 20 x 20”) cuando las baterías de Luca Ortega, Nacho González y Frankie Mares se encuentran. “Luca toca él solo en dos partes; Frankie y Nacho están en las partes más pesadas, el primero por la izquierda y el segundo por la derecha, pero ellos no se escucharon y de hecho eso también se aplica a todos los invitados. Les pedía que me mandaran dos o tres tomas para poder editar los momentos y hacerlos dialogar. Eso me da gusto, le genera una sensación de colectividad al proyecto: poner a un músico en un contexto que no es el usual para él, pero en donde alcanzas a percibir su personalidad”, comenta Otaola.

Fractales II es, subrayemos, un disco de laboratorio, un trabajo en el cual su autor, aunque no dejó de lado la guitarra –de hecho aquí se escucha con más nitidez en relación a su predecesor (“justo al final de ‘2046’ hago un solo de guitarra que no había hecho con ninguna de las bandas con las que he tocado. Es mi momento Jeff Beck”)–, llevó a cabo un trabajo de edición muy fuerte: “Esa es la parte que más disfruto, me encanta esa sensación de tener un chingo de tela donde cortar y hacer pruebas para ver qué combinación funciona mejor; allí es donde me viajo, es como hacer la versión ideal de un rompecabezas. En el primero había interludios abstractos que había hecho con la lira muy procesada, pero en este caso los interludios los hice con sintetizadores. Sin embargo, Fractales II sí tiene solos de guitarra; en el otro había, pero les cambiaba el sonido. Aquí los sintes son los que están más procesados. Tiene similitudes con el otro, pero las soluciones fueron distintas”.

En “Blow Up” y “Rashomon”, los temas que abren respectivamente cada una de las caras, los solos de guitarra son de Aarón Flores y Erik Casten; en “Jetee”, Otaola desliza un telúrico solo, mientras en “Bajo California” irrumpe con un beat cercano a la old school de la electrónica teutona (Tangerine Dream) y en la ya mencionada “Rumble Driver 20 x 20”, la música se acerca a la fusión y tiene un cierre ciclónico.

El primer viernes de noviembre comenzará a circular la cara B del álbum y en diciembre aparecerá la versión física bajo el sello El Club del Rock & Roll, en lo que será el primer vinil creado ex profeso en la historia de su autor.  “En un principio pensé que esto iba a ser un CD y el primer Fractales lo traté como un lienzo de 42 minutos y al concretarse la idea de editar Fractales II en vinil, tuve que organizarme para que el material cupiera en dos lados, cada uno de 20 minutos. Tuve que cambiar el orden de las rolas para adecuarlo al formato y lo estoy planteando como si fueran dos eventos musicales de 20 minutos cada uno”, concluye el guitarrista.

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Publicado en: Disco de la semana