La Barranca y su Rueda de los tiempos, corte a corte

Hace 20 años se editó Rueda de los tiempos, tercera placa de La Barranca, álbum que hoy es objeto de una edición en vinil (180 gramos, color amarillo, edición limitada a 300 copias) vía el Club del Rock & Roll. Es, ahora lo podemos ver, un disco preparatorio para una transición de la agrupación y del cual se han desprendido temas ya clásicos en el repertorio de la misma como “Caravana”, “La fuga de Rubén”  y “Llueve”, entre otros.

A propósito de esta edición, presentamos un track por track, comentado brevemente por José Manuel Aguilera y tomado de mi libro La vida en La Barranca (Ediciones Stella, 2008). Todas las citas pertenecen al guitarrista.

Fotografía: Hugo García Michel

“Déjà vu”. Tema instrumental muy breve que servía de entrada a los conciertos del grupo. La figura melódica surgió cuando los tres estaban trabajando en El equilibrio de los jaguares, pero nunca encontraron el sitio para incluirla en alguno de los discos previos. Alfonso André se dio a la tarea de buscar un sampleo de danzón que le hiciera juego y lo encontró en un álbum de Agustín Lara.

“Caravana”. Inicia como un reggae, pero es una composición en la que la línea del bajo da vueltas todo el tiempo. La letra surge de la visita que realizó el papa Juan Pablo II a México; también guarda relación con el cuento “El traje del emperador” en donde el personaje principal sale a un desfile vestido con un traje invisible —en realidad va desnudo— y nadie se atreve a decirle nada, hasta que el grito de un niño lo devuelve a la realidad.

“Tambor” es una música de Federico Fong construida sobre un solo motivo rítmico del bajo. José Manuel aporta la melodía y letra, una especie de haikú, una suerte de homenaje a los bateristas, en general a la presencia de los tambores en la música como principio fundamental de la  misma.

“Paraíso elemental”. Es la conjunción de dos canciones que estaban en el mismo tiempo, aunque cada una con versos distintos. La letra habla del guitarrista Ricardo Ochoa, aunque no se menciona su nombre, y de él como símbolo de la inoculación del virus rocanrolero que todos hemos sufrido alguna vez. “Quise buscar personajes épicos y los que encontré fueron músicos, hablar de ese momento en que ellos con sus palabras, con su música, con su rollo, rompen tu paraíso elemental y ya nunca va a ser igual porque tú te vas a encontrar con esa energía, con esta manera de ver el mundo y es como si estuvieras infectado de un virus que ya no te lo quitas”.

“Jardín del tiempo”. Es una pieza instrumental lúdica, en “el sentido de que no pretende hacer ningún tipo de virtuosismo instrumental ni nada, todo está muy contenido y en función de la pieza”.

“Prisma”. Es un tema lleno de luz y nace de la siguiente anécdota: “El primer verso dice ‘Alejandro se para frente  al abismo’ y esta es una historia que sucedió realmente. Fuimos a Durango a tocar y el empresario que nos contrató nos puso una camioneta para movernos con dos guaruras con pistola y todo eso. Les pedimos que nos llevaran a unas barrancas que están afuera de la ciudad. Nuestra llegada coincidió con uno de esos momentos de belleza natural: un atardecer increíble, la barranca, el aire que te llena los pulmones. Estábamos realmente conmovidos por la escena y de pronto uno de los guaruras también sucumbe a la belleza del atardecer. Lo vemos que se acerca a unas flores y empieza a cortarlas, unas flores para su niña. Fue muy padre ver eso, que de pronto la naturaleza se puede conjuntar de tal manera que hasta el más duro se hace sensible”.

“Marte”. Se construyó sobre el texto “Rituales” de Arturo Ramírez. Es la primera pieza grabada en la que oficialmente participó Alex Otaola y en ella hace un solo abstracto: “Invitamos a Alex a grabar algunas partes, dado que de hecho en vivo ya estaba tocando con nosotros, pero al principio me costó trabajo ver cómo encajar su onda en lo que ya teníamos”.

“La fuga de Rubén”. Es un tema instrumentado con contrabajo, percusiones, piano y unas cuerdas y en la que ninguno de los integrantes del grupo tocó: “Literalmente esta pieza es una oración en la cual se está pidiendo por claridad. Su nombre de trabajo era ‘La fuga’. De pronto, un día coqueteamos con la idea de que sería bueno invitar a Rubén González, el pianista cubano de Buena Vista Social Club, a grabar esta rola, hasta que un día escuchamos que quienes ya lo habían contratado eran los de Control Machete. Entonces dijimos que ahora sí se nos había pelado Rubén y de allí el nombre de la canción”.

“Llueve”. Surgió con la idea de basarla en una frase rítmica y estructurarla apoyada en un solo acorde. La letra se hizo en esa época del año cuando llueve torrencialmente en la ciudad y obliga a la gente a quedarse encerrada en casa y ésta se molesta por los contratiempos que desata. “La parte central de la canción hace esa reflexión y dice que es necesario que muera la flor por el presagio del fruto: ‘Rueda de los tiempos sólo tú detienes el agua’, porque en realidad nuestras maldiciones no detienen la lluvia, lo que la detiene es el engranaje del año, cuando se acaba la temporada de lluvias”.

“Estallido interno”. (En la edición en vinil aparece como “Estallido”.) Es una canción, según José Manuel Aguilera, muy simple, construida con imágenes medio dylanianas que intentan atrapar una sensación por diversos lados, a la manera de un poliedro y buscan observarlo en todas sus caras, pero la esencia del texto tiene más que ver con el tiempo y con ciertas lecturas de Pessoa, de su heterónimo Álvaro de Campos, concretamente con unos poemas titulados “El paso de las horas” en los que la temática era el paso del tiempo y la rueda de los tiempos.

“Vuelta interminable”. Tema instrumental que marcó el punto de partida del disco y prosigue con el tono de ensimismamiento, de interiorización de la melodía anterior y está perlada por sonidos efectistas de la guitarra, pero siempre en una vertiente melódica. El tema sirve como transición a “Tórname”, que tiene un origen similar a “Tambor”, aunque más inclinada al funk. La idea era que debían incluir un tema más upbeat y “no obstante que quedó bien, también está un poco forzada, como que no se inscribe en el estilo de La Barranca” y por tanto escasamente ha sido interpretada en vivo.

“Dentro de un siglo”. Canción con dos peculiaridades. La primera: busca tener un  arreglo de big band que se cubrió con un arreglo de cuerdas por problemas presupuestales. Dice José Manuel Aguilera: “Tiene una parte en medio, un pasaje que es una improvisación y es el único lugar del disco donde tocamos juntos los tres y en vivo. Porque todo este disco tuvo como característica ser un trabajo muy de estudio, en ek que éste se utilizó como una herramienta y nunca hubo un momento en que estuviéramos tocando los tres, siempre todo fue hecho así, por partes”.

Como bonus track, el vinil incluye “Bagdad”, un tema originalmente aparecido en la reedición del CD y que es “una pieza que anduvimos haciendo por esa época y que al final ya no incluimos y que nació de un fragmento de un poema [‘Abrazados’] de David Huerta”.

 

David Cortés

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Publicado en: Disco de la semana

Un comentario en “La Barranca y su Rueda de los tiempos, corte a corte

  1. Solo atino a decír Gracias, este texto me acerca aún más a mí banda favorita. Muy agradecido.

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