The Funkees, pioneros del funk nigeriano

África es un continente lleno de sorpresas históricas y culturales. Grandes pintores, poetas, filósofos, músicos y todo lo que se quiera han reconocido la enorme influencia de esta parte del mundo.

Así de extenso también es su desarrollo musical. Una de las propuestas más representativas de origen afroamericano es el funk. Interesante combinación de soul, soul jazz y R&B, ritmos complejos y muy relacionados con la tradición de la música de la cultura africana.

A finales de los años sesenta, en Estados Unidos la experimentación musical y la variada mezcla de ritmos estaba dando origen al funk, el cual suele desarrollarse sobre un groove creado con instrumentos rítmicos, especialmente la guitarra y el bajo eléctricos, el órgano Hammond y la batería. Aunque también hay acompañamiento de instrumentos de viento como el saxofón, la trompeta y el trombón, si bien en menor medida.

A finales de los años sesenta, una banda nigeriana también estaba creando ritmos interesantes. Sus músicos fusionaban ritmos, mezclando el afro-rock y el funk, además de añadir música propia de sus regiones.

Durante esos años, distintos países africanos estaban inmersos en conflictos políticos, sociales y económicos. Las revueltas y enfrentamientos entre civiles y militares eran frecuentes. Dentro de ese duro y difícil ambiente, surgieron The Funkees. Su líder fue Harry Mosco, un estrafalario guitarrista que solía subir al escenario con pantalones ajustados y gafas oscuras. Junto a él se agruparon otros músicos como Chyke Madu, en la batería; Jake N. Sollo, guitarra, órgano; Danny Heibs, en el bajo y percusiones; Roli Paterson, en los bongos.

Su música es un recorrido por atmósferas y escenas. Van desde la estepa, fluyendo hacia el ritmo asfáltico del calor citadino, mezclándose entre las grandes urbes, en donde aumenta la furia y el ruido.

En 1973 viajaron a Londres, donde destacaron de inmediato en la escena musical étnica. Fueron reconocidos por su sonido funk, upbeat y afro-rock bailable, además de que también mezclaban idiomas, en algunas piezas cantaban en nigeriano y en otras en inglés. Su estancia en el Reino Unido duró un mes, apoyados por una asociación de estudiantes nigerianos ansiosos por ver a uno de los grupos más populares de su país.

A pesar de las distancias territoriales y lo complicado que era conseguir material sonoro de otras regiones del mundo, The Funkees se vieron influidos por grandes como James Brown, a quien ya se le consideraba como uno de los intérpretes más representativos del funk, sobre todo por sy canción “Cold Sweat”, de 1967.

En aquellos complicados momentos de revueltas, The Funkees proponía la música como una forma de contrarrestar los embates. La canción “Dancing Time” es un ejemplo de ello. Por su parte, la pieza “Slipping into Darkness” expresa la dolorosa historia del origen de la agrupación. Acompañada por una ingeniosa mezcla de diversos ritmos e instrumentos, es una especie de ritual realizado en las altas horas de la noche.

Durante su corta duración, los Funkees grabaron dos discos de estudio. El interesante Point of No Return (1974) y Now I’m a Man (1976). A causa de distintas diferencias entre sus inregrantes, la banda se disolvió en 1977. Aún así, en 2012 se lanzó una recopilación en la que participan con algunos temas. El disco lleva por nombre Dancing Time: The Best of Eastern Nigeria’s Afro Rock Exponents 1973-77 y vale mucho la pena escucharlo.

 

José Rivera Guadarrama

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Reportajes