Etiquetado por algunos como “el compositor de los compositores” y nombrado de boca en boca como uno de los mejores musicólogos del mundo, Jason Isbell –aborigen de aquella Alabama reticente al cambio– regresa con su grupo The 400 Unit para forjar su nuevo álbum, Reunions (2020).

El LP prorroga un período tranquilo para Isbell y su agrupación, después de no lanzar absolutamente nada bajo este nombre desde 2007, y toca por primera vez temas como sus ocho años de sobriedad y sus experiencias como padre de familia.
Acercarnos a Reunions es abrir el sarcófago de “What’ve I Done to Help”. La canción refleja un sonido más clásico de Isbell, con un bofetón de buen gusto a tus mejillas ralas; ciñe su voz exquisitamente bien, como me parece que pasa a menudo en el caso de las voces verdaderamente auténticas. Entre los coros del gran David Crosby y el violín de su esposa Amanda Shires, el músico acude a la tristeza y parece responder a preguntas retóricas con dilatados ecos, ya que las letras encajan muy bien entre sus progresiones de perfume melancólico y acordes de entrepierna.
Sin embargo, a lo largo de pistas como “Overseas”, Isbell ha adoptado el hábito –tenuemente molesto– de incluir solos de guitarra algo persistentes –que dejan una imagen mental de Noel Gallagher– con una texana Stetson carente de consistencia que pone en riesgo la belleza del álbum. A pesar de todo, el clímax desgarrador del disco se encuentra en el tema “St. Peter’s Autograph”. Con las guitarras enfriándose momentáneamente, estamos ante una de las mejores composiciones escritas hasta la fecha por el nacido en 1979, una canción de amor con suaves referencias religiosas.
Reunions podría convertirse en un clásico de nuestro tiempo. El poder poético y la finura musical de Jason Isbell & The 400 Unit está en su mejor forma y lo demuestra con esta colección de tracks sin grietas.