Hay un momento, en el nuevo documental Beastie Boys Story (2020) —que se estrenó el 24 de abril pasado en Apple TV Plus—, en el que Adam Horovitz, alias “Adrock”, lee tímidamente la letra de la canción “Girls”, del álbum debut de la banda, Licensed to Ill (1986), producido por Rick Rubin para Def Jam Recordings. No hay score de fondo, la cámara está muy cerca de su rostro y hay un ligero foco en él cuando comienza a recitarla. Nostalgia pura.

Ahora, si conoces la letra de este tema y estás tan cuerdo como para saber que este es el año 2020 —en medio de una pandemia y una endeble revolución femenina—, sabrás que es lo suficientemente capaz de escandalizar a las nuevas buenas conciencias políticamente correctas y generar un fuerte debate:
Chicas – a lavar los platos
Chicas – a limpiar mi cuarto
Chicas – a lavar la ropa
Chicas – y el baño
Chicas – todo lo que realmente quiero son chicas
Dos a la vez – quiero chicas
Con peinados new wave – quiero chicas
Debería sacar a mis chicas
Se trata de uno de los pocos momentos en el filme en que los dos compañeros restantes reflexionan seriamente sobre su papel en la formación de una nueva cultura popular. El documental fue filmado durante una serie de presentaciones que Michael (alias “Mike D”) Diamond y Horovitz, ofrecieron el año pasado en el ominoso Kings Theatre de Brooklyn. El ambiente es como una hipnotizante beastie TED Talk o una psicodélica presentación de PowerPoint. Con humor auto-peyorativo, se hace uso de una mezcla de bromas ingeniosas e improvisaciones chuscas y se muestra una relación de amistad construida a lo largo de toda una vida de hacer música juntos. Los dos beasties sobrevivientes, ahora de mediana edad, hacen un llamado a sus cuasi alter-egos: Gil Faizon y George St. Geegland, mientras narran,aa por medio de su música, la historia del grupo.
En última instancia —en una recreación espigada y a veces emocional—, traen a telón a su mejor amigo y compañero bestia: Adam Yauch, quien falleció de cáncer en 2012, a la edad de 47 años.
Spike Jonze (cualquier fan sabe que grabó varios videos musicales de los Beastie Boys, incluyendo la icónica parodia de policías para “Sabotage”, y que ha sido un colaborador del grupo desde hace mucho tiempo) es el director de Beastie Boys Story y de alguna manera logró que Horovitz y Diamond destilaran las 592 páginas del impresionante e hilarante Beastie Boys: El libro (Reservoir Books, 2018) en un espectáculo teatral de dos horas y dos individuos.
Los Beastie Boys representan una de las mejores –y quiméricas– historias de éxito en la historia de la música moderna. La versión oficial es la de un grupo de niños punk blancos, de la ciudad de Nueva York, a principios de los años 80, que se enamoran de la música rap. De alguna manera, conocen a los mayores productores en el género —todavía underground—, Rick Rubin y Russell Simmons, quienes los convierten en unas vacas sagradas que se codeaban con la Madonna de Deniss Rodman (personaje vuelto a estar en boga gracias a Netflix) y se estrellaban en MTV, gracias a himnos de fiesta o compañerismo como “Fight for Your Right (To Party)”. La banda rechazó tajantemente la novedad discográfica y la reputación pública, para crear un singular dispositivo musical (Paul’s Boutique, 1989) y posteriormente utilizó sus experiencias en el medio para fomentar un renacimiento creativo con discos como Check Your Head (1992), Ill Communication (1994) y Hello Nasty (1998), fusionando la música de los clubes, la cultura popular y las bandas sonoras de las rondas de skateboarding con el hip-hop, el punk y el funk. En el proceso, el trío hizo innovadoras filmaciones de conciertos como Awesome; I Fuckin’ Shot That (2006), fundando así el influyente sello discográfico —y la revista— Grand Royal, de la mano de Capitol Records, abrazando causas muy espirituales, como la de la libertad tibetana.
Así es como se convirtieron en una de las bandas más influyentes de todos los tiempos.
El libro es una obra de arte por derecho propio: una pieza conceptual que logra combinar la historia oculta, desde la perspectiva de Diamond y Horovitz, con el contexto cultural que los rodeaba. Tenemos también el formato de historia oral, las divertidas notas a pie de página, los capítulos escritos por la ex miembro Kate Schellenbach (batería), un cameo sonoro de la comediante —y fan de hueso colorado— Amy Poehler y un mini-libro de cocina de Roy Choi (L.A. Son, 2013). Incluso, el audiolibro cuenta con lectores invitados como Chuck D, Elvis Costello, Wanda Sykes, Ben Stiller, Jon Stewart y Rachel Maddow.
Beastie Boys Story es una perfecta pieza siamesa del libro que cualquier fan acérrimo amará hasta el final de los tiempos. Sin embargo, no puedes evitar preguntarte lo que pudo haber sido si Horovitz, Diamond y Jonze, hubieran aplicado la misma ambición artística del libro a la película.
A lo largo del documental, hay referencias a giras con Run DMC, Madonna, Public Enemy y más. Auscultamos la historia detrás de “Sabotage”. Ya que los Beastie fueron parte –y el ojo del huracán– de una época dorada de la música pop y la cultura gringa, es difícil no pensar en lo divertido que habría sido un enfoque de archivo más completo y bizarro.
“Sé que es difícil para ustedes presumir y hablar sobre el logro artístico que fue Paul’s Boutique, pero sólo tengo que decir que realmente cambió vidas creativamente”, dijo el periodista musical Questlove. “Siento que ustedes mismos no se dan suficiente crédito por ese álbum. Ese disco lo fue todo. Ese disco fue su obra maestra”.
Questlove hace referencia a la época, entre mediados de 1988 y mediados de 1989, cuando tres de los mejores álbumes de ese entonces –y los más influyentes– fueron lanzados: It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back de Public Enemy, Three Feet High and Rising de De la Soul y Paul’s Boutique de los Beastie Boys.
“Veo a Nation, Three Feet High y Paul’s Boutique como un monstruo de tres cabezas que cambió la vida de muchos” ha expresado el periodista. “En el momento en que escuché a Prince Paul hablar sobre eso lo entendí: los miembros del Bomb Squad, aquellos millones de personas que compraron esos disco, transformaron sus vidas por completo. En mi caso personal, esos álbumes hicieron que me dieran ganas de crear música”.
El desaparecido Yauch (alias “MCA”) se perfila como un gigante en el documental, como un personaje central en muchas de las anécdotas contadas, pero también, como el núcleo emocional de todo aquel esfuerzo colectivo. No puedes evitar preguntarte cómo hubiera sido el mismo espectáculo con su presencia y su mente creativa detrás de él. Más allá de los recuerdos de Horovitz y Diamond, Jonze usa con moderación las viejas imágenes de entrevistas de la MTV, para permitir que Yauch hable por sí mismo.
Es un personaje que los seguidores de la banda y el libro se lamentarán de no ver, leer ni escuchar más. Pero tal vez ese sea el punto: la añoranza, ese viejo hechizo del espectáculo de siempre, dejar a la multitud llorar y pedir más.
Si ese fuera el caso, Beastie Boys Story es un éxito salvaje.