Con The Walkmen y en sus dos primeros álbumes —después de que esa agrupación entrara en pausa—, Hamilton Leithauser (Washington D.C., 1978) colaboró con algunas de las figuras más brillantes del indie rock. En The Loves of Your Life (2020), en cambio, trabajó técnicamente solo, aunque acompañado por algunos fantasmas.
Junto con todo el canto y la composición, Leithauser produjo el álbum y tocó todos los instrumentos, pero a diferencia de muchos proyectos y alianzas, no se escucha del todo independiente; es como si hubiese una mano negra mística.

The Loves of Your Life es más suelto y libre que cualquiera de sus trabajos anteriores en solitario. Black Hours (2014) y I Had a Dream That You Were Mine (2016) se sentían ya como recuerdos desvanecidos; en cambio, este álbum abarca todo sobre la vida y lo dice en su título: los amores franqueados. Las canciones de Leithauser estallan con la satisfacción y la vitalidad de experimentar los diferentes tipos y facetas del amor, de cómo su presencia sigue siendo importante en nosotros. Los amores nunca se van, son espectros espiando por las escafandras de nuestro corazón.
En la bulliciosa “Cross-Sound Ferry” (Walk-On Ticket)”, los viejos tiempos y los espectros actuales se frotan los codos en forma de viejos amigos, en familia; en “Wack Jack”, el dolor en la voz de Leithauser se siente como un dolor universal cuando canta: “Esa quemadura ya no te hará daño, no / Pero aún mantendré tu foto en un cajón”.
El disco mezcla el pasado y el presente musical de Hamilton Leithauser con la misma fluidez. Todavía hay una pizca de su trabajo con Rostam Batmanglij (Vampire Weekend) en la fluidez de sonido que tiene el álbum, especialmente cuando revisita el género doo wop de I Had a Dream That You Were Mine en “The Stars of Tomorrow” (algo evidente: The Loves of Your Life complace, conforta, pero no vibra; justo como un álbum de Vampire Weekend sin Batmanglij). Y por supuesto, todavía hay ecos de The Walkmen en la música de Leithauser, particularmente en el traqueteo de “Til Your Ship Comes In”. El músico continúa apropiándose de ese sonido, pero ya en sus propias y muy personales direcciones.
La paleta criolla y acústica del álbum se adapta en gran medida a la naturaleza terrosa de canciones como “Here They Come” e “Isabella”, en las que la resolución de los pedales y las armonías se remontan a un country-pop de finales de los 70 y principios de los 80. Del mismo modo, las composiciones se sienten más íntimas e inmediatas, sin perder absolutamente nada de la poesía a la que nos tiene bien acostumbrados.
Comienza el ensueño pop conmovedor de “The Other Half” con una línea digna de un inicio de novela: “Podía escuchar tus nudillos en las tablas de nogal / Desde la isla de la cocina a través de las puertas / Pero mi corazón se rompió como un tenedor de plástico”, una forma dulcemente pulida de decirle a alguien cercano que sea feliz con la otra parte que se quedó de nosotros. Luego empuja hermosamente cada palabra de la letra: “Dejaste tu beso de lápiz labial en un vaso de papel medio lleno de ginger ale”, como si no quisiera dejarla ir, como si el fantasma estuviera atrapado en el cristal absorbente del whisky.
Para cuando The Loves of Your Life se cierra con el alegre tema “The Old King”, Leithauser dilata su música hasta un amplio portal del pasado, en unión con el presente. Es el eterno retorno del que tanto hablaba Nietzsche. Desde esa idea, toda relación amorosa, también la que haya sido más reciente, se transforma en algo ya jugado en la noche impensable de los tiempos. El noviazgo adopta, de ese modo, el carácter que es propio de una fantasmagoría con la cual la prehistoria del hombre va a salir a escena con los más modernos tracks.