Hace seis años, Maia Koenig comenzó una plataforma para hablar de sus gustos e influencias musicales. Tres años después, la radicada en Argentina lanzó un primer compilado en el cual reunió el trabajo de 60 artistas del continente de lo que para entonces había bautizado como Feminoise. A partir de ese momento, en otros países hispanoamericanos surgieron ramas o capítulos y México no fue la excepción. Desde entonces se han editado cuatro compilados dedicados a Hispanoamérica y otros recopilatorios temáticos, todos aparecidos bajo el manto de Sister Triangla Records.

Una de esas recopilaciones, de reciente aparición, es Feminoise México, compilado por Maia Koenig, Libertad Figueroa (supercollider) y Piaka Roela (guitarra, sintetizadores). Las últimas forman el dueto Todas las Anteriores y, además de contar con el EP Mis ojos arden en el espacio ciego —basado en un monologo de Margarita Michelena—, cuentan con un proyecto denominado Híbridos y Quimeras, colectivo de mujeres cuyo interés yace en la apertura de espacios donde se generen dinámicas libres de discriminación y competencia, para socializar de manera libre prácticas sonoras y llegar a un aprendizaje mutuo.

Feminoise México, dice Roela, “surgió de una convocatoria e incluye a todas las mujeres que respondieron a ella”.  “Uno de los objetivos –agrega Libertad Figueroa– fue el reunir a mujeres que trabajan en la electrónica, la experimentación y el noise, porque nos preguntábamos dónde se meten todas las mujeres que están trabajando esos géneros. Básicamente la idea de la convocatoria  fue para conocerlas”.

En la compilación se dan cita 29 féminas —Laura Luna, Mabe Fratti, Hot Ramen, Puzz Amatista, Sandunga, Concepción Huerta, Alina Sánchez, Naerlot, Bárbara Lázara, entre otras—, pero no están todas. “Nosotras sabemos —comenta Figueroa— que faltan muchas personas allí, no sabemos si es un movimiento; simplemente es la oportunidad de poder mostrar su trabajo. Son 29 muestras de lo que se está trabajando en México, en diferentes géneros. Pero es importante señalar que feminoise no necesariamente se refiere a noise como un género; también se refiere a hacer ruido, al que podemos hacer las mujeres políticamente hablando”.

En casi treinta muestras sonoras, las mujeres mexicanas o que habitan y producen música aquí, sueltan descargas de ruido, bases electrónicas, sampleos, experimentación, voces. La gama es diversa y sin duda moverse en aguas peligrosas ubica la mayoría de estas propuestas en el subterráneo, universo en el cual coexisten sin problemas todas estas tendencias.

Luego del lanzamiento digital, Roela y Figueroa lo presentaron mediante el colectivo Híbridas y Quimeras, “conciertos audiovisuales que sí están conformados principalmente por mujeres. Hicimos una sesión de Híbridas y Quimeras, más Feminoise, donde invitamos a los participantes de los compilados anteriores, pero paralelamente llevamos a cabo estos encuentros casa mes en La Mano, cerca de la Fonoteca Nacional”, agrega Roela.

En un momento de la sociedad en el cual cualquier toma de posición produce una mínima ruptura o un desbalance entre hombres y mujeres, la cuestión no podía pasar por alto. Libertad Figueroa toma la palabra: “No pensamos que empeore o agrande la diferencia, es más una reconfiguración; es trabajar nuestras energías como mujeres, nuestras expresiones, nuestros modos, para después empezar este diálogo para la relación masculino-femenino, porque este binarismo tampoco es benéfico. La diferencia que pudiera existir son más diferencias entre personas y no entre géneros”.

Añade: “Hubo un momento, cuando lo mezclamos, que tuvimos nuestras dudas. Peleamos, discutimos, al final resultó un compilado que tiene una línea que te lleva de la mano. Tal vez hay piezas que tú pensarías que no pueden cuadrar, pero justo allí está la riqueza de lo que están haciendo todas las mueres, que sí tiene cosas en común, pero al mismo tiempo es muy diverso”.

No hay una música fémina o masculina. A ojos cerrados, establecer una diferencia semejante es inútil; a ojos abiertos, también. La distinción existe en los nombres, porque, como afirma Roela, “sí se le da un significado extra si está hecho por tal o cual persona”.

Allá afuera, lector, está el trabajo de por los menos 29 mujeres que miran e interpretan al mundo a su manera y ésta, afortunadamente, no es trillada. Lo mismo puede uno sumergirse en la búsqueda sonora de Concepción Huerta que regodearse en la experimentación de Sandunga o dejarse abrazar por las abstracciones de la voz de Bárbara Lázara, un mantra cuyos efectos se relacionan con la sanación, o Niérika que, como su nombre lo indica, es una propuesta que, a partir de sonidos minimales, busca hacernos imaginar sitios improbables o provocar estados de trance.

Lo importante es que escuche antes de que estas mismas mujeres –y otras– nos hagan llegar un nuevo trabajo. “Tenemos un compilado con Híbridas y Quimeras de los conciertos que hemos organizado y queremos estrenarlo en septiembre. Para ese momento habrá más propuestas y será una  muestra en la que sí hubo una selección”, concluye Piaka Roel.