No debería tenerse tanto miedo de la inmigración,
todas las grandes culturas surgieron
a partir de formas de mestizaje.

nter Grass

¿Por qué hay cierta gente que se cambia de país? ¿Qué la empuja a desarraigarse y dejar todo lo que ha conocido por un desconocido más allá del horizonte? ¿Por qué de repente se atreve a entrar en una jungla foránea donde todo es nuevo, extraño y complicado? La respuesta, en el caso que nos ocupa, es una: la música.

Adriana Falcón y Miguel Bastida viajaron a Hong Kong en busca de un panorama más amplio de la etnomusicología y la composición. Fue ahí donde estos dos músicos se encontraron y unieron sus lazos para explorar la música folclórica. Así fundaron Deer, un dúo ecléctico que mezcla el trip rock con sonidos industriales y bajos profundos con poderosas voces, aunadas a la nostalgia de letras que hablan de la inmigración y los miedos de la niñez.

Deer ha realizado giras por China, Japón, Taiwán, Corea, Malasia o España, y ha actuado en los mejores festivales de música en Asia. Actualmente, promueve el EP Portraits, una serie de historias imaginarias que emergen de su experiencia como residentes de Hong Kong.

Charlé con este dúo acerca de Portraits, de sus memorias, la etnografía, la composición, la inmigración, el folclor y la música.

¿Cómo es que Deer reside en Hong Kong?
Deer es un proyecto de dos mexicanos que se conocieron en la Ciudad de México y se casaron en Hong Kong. Adriana (vocalista) vino a Hong Kong para hacer un doctorado en Etnomusicología. Miguel venía a Hong Kong por seis meses, para estudiar composición, pero el plan se vino abajo después de casarse en marzo de 2013.

¿Tienen pensado regresar a la Ciudad de México?
Ese es nuestro deseo. Nos gustaría regresar a visitar a nuestras familias. También nos gustaría regresar a compartir nuestra música, en parte porque es lo que todo músico busca, pero sin duda porque ahora respetamos mucho más al arte mexicano y precisamos llevar a México nuestras experiencias.

¿Cómo es el underground de Hong Kong?
La escena en Hong Kong es muy pequeña y polarizada. Hay dos bandos, los expats (todos los extranjeros como nosotros) y los locales. Usualmente gravitábamos en medio, pero al ser una ciudad tan pequeña, terminas tocando siempre en los mismos lugares. Hay buenas propuestas en el underground, pero usualmente muchas de ellas desaparecen a corto plazo. Es una ciudad mayormente dedicada a los negocios que apoya poco el arte y la creación. En Hong Kong hemos visto gente con talento pero que se tiene que rendir, porque tiene que trabajar o ir a la universidad o porque sus padres quieren que se vuelvan doctores o abogados. La vida de las bandas es tan fugaz como los negocios. En un año ya tocaron en todo Hong Kong y ya habló la gente de ellos. Después de eso, a la semana anuncian que ya no seguirán más.

Deer es ciervo en inglés, ¿a qué refiere el nombre del dueto?
Después de decidir que queríamos hacer música juntos y que descubrimos que nos gustaba hacerlo, buscamos un nombre simple. Un día Miguel tomó la foto de una escultura de un ciervo en un parque y nos gustó la imagen. De ahí el nombre.

¿Por qué la etnomusicología?
Porque estudié guitarra clásica durante la preparatoria, pero en mi último año, cuando curse el área cuatro de Humanidades de la UNAM, tuve excelentes profesores de filosofía e historia. De ahí que me naciera un interés por buscar algo que conjuntara ambos aspectos. Etnomusicología es la carrera que conjunta la música y la investigación.

¿Cómo definirían el estilo de Deer?
Una pregunta difícil. Usualmente nos describen como una banda trip-hop o industrial. Tenemos un sonido oscuro y nuestras letras son melancólicas. Creo que inicialmente y en esencia somos más parecidos a una banda alternativa que accidentalmente tuvo que utilizar medios electrónicos para poder funcionar como dúo.

“Casi todo lo que no es folclor es pedantería”, decía Juan de Mairena; ¿qué es para ustedes el folclor mexicano y de qué manera lo reinterpretan en Deer?
Si por su raíz, que es sabiduría del pueblo, se definiera el folclor mexicano, podríamos entonces abarcar un montón de cosas que de manera oral se han transmitido a lo largo de la historia. Quizá rescatando eso y con nuestra experiencia como inmigrantes, a diario tenemos que recurrir a lo que nuestras madres y familia nos transmitieron, dícese proverbios, remedios, recetas de cocina, canciones (somos profesores de español), por mencionar algunos. Ese saber popular es lo que construye tu ser, tu identidad, lo que te diferencia de los hongkongeses. Nuestro disco es vivencial, pero también una reinterpretación de nuestros choques culturales. Nuestra música no contiene extractos de música popular mexicana ni instrumentación en un estilo “folclórico mexicano”, tampoco emula un género mexicano. No hemos recurrido a eso por dos razones: 1) respetamos muchísimo la música mexicana y el idioma español, tanto que no queremos hacer algo que no merezca presentarse; tenemos unas canciones en español que tocamos, pero que no hemos grabado para lanzarlas. 2) porque estamos un poco hartos de la exaltación del “exotismo” al que recurren muchas bandas de Asia al presentarse al mercado Occidental. La gente en el mundo debe de entender que los mexicanos hacen rock, rap, metal y lo que decidan, sin tener que vestirse de calavera catrina o charro.

¿Qué se escucha de México en Hong Kong?
Narcos y Coco… La gente en Hong Kong sabe muy poco de México y en parte es porque al ser Hong Kong un espacio poco abierto a las expresiones humanísticas y artísticas, el conocimiento se restringe a lo que ven en los medios masivos.

¿Cómo es su público, las personas que asisten a sus conciertos?
En Asia el mercado es extremadamente localista. Generalmente, quienes asisten son extranjeros y locales que han estado viviendo en el extranjero y/o que tienen un estilo musical ecléctico. Es muy difícil que el grueso de la gente esté familiarizado con el estilo de música que hacemos.

Háblenme de Portraits y de su buen recibimiento, tanto en Asia como en Europa.
Portraits es una serie de historias imaginarias que emergen de nuestra experiencia como residentes de Hong Kong. Comprende diferentes personajes: un hombre de mediana edad, un niño de seis años. Cada canción representa una pieza de un gran rompecabezas: la cara de lo que Hong Kong es para nosotros. La vida aquí es el drama de una estructura de vida ancestral que lucha con la crisis post-moderna de Occidente. El EP comienza con una disertación sobre la imitación y cierra con la cara de la ambición. El sonido oscila entre la nostalgia y momentos dramáticos, aderezado con estridentes capas electrónicas y con destellos de secciones de cuerdas.  

El 22 de junio se estrenará “Alive”, su último sencillo, ¿qué es lo que vamos a escuchar en él?
Alive es una canción que habla sobre los miedos de un niño de seis años que, como creo que a muchos les ha pasado, no puede entender el tema de la muerte, y que en esa maraña de complejidad se sumerge en un estado de temor y dudas, ya que los adultos (padres y maestros), son incapaces de guiarlo y responderle. El video está a cargo de Holly James, una artista británica radicada en Taiwán. La conocimos por un buen amigo mexicano que vive y trabaja ahí. Es un video animado que se desprende de un corto basado en una serie de preguntas sobre sentirse vivo.