Troker está de regreso, por lo menos desde el punto de vista discográfico. Posiblemente cuando usted lea esto, el grupo asentado en Guadalajara esté en otra ciudad del mundo, tal vez en un teatro con un espectáculo para niños, tal vez en un Centro de Rehabilitación o en un pequeño club para ofrecer un concierto de lo plasmado en sus discos.

Lo cierto es que cuando se habla de ellos, no sólo va apareada la calidad artística, también se han convertido en un ejemplo de administración, de cómo tejer desde la independencia y crecer sin necesidad de claudicar en sus postulados.

troker-01

Frankie Mares está en Nueva Orleans y habla con Acordes y desacordes vía telefónica de 1919, Música para cine, la más reciente placa de la banda, un álbum que tuvo su génesis años atrás, cuando musicalizaron El automóvil gris, filme silente dirigido por Enrique Rosas. Gil Cervantes (trompeta) y DJ Zero dejaron el grupo en diferentes momentos; en su lugar ahora están  DJ Sonicko y DJ Phat, aunque ninguno de ellos aparece en este disco.

Por cuestiones ajenas al grupo, 1919 debería ser su tercer álbum y no el cuarto, pero problemas para solventar los derechos del filme lo retrasaron. Hoy, entregan un disco autónomo, “que funciona bien sin la película -dice Mares-, aunque si viste el montaje completo, probablemente extrañes algo. Para Troker ha sido difícil dar continuidad a los discos por diferentes razones, pero siempre han sido ajenas a nosotros”.

 

Hace dos años apareció Crimen sonoro y el grupo prometió que a fin de ese 2014 saldría una novela gráfica de la autoría de Bernardo Esquinca; sin embargo, ello no ha sido posible porque no ha habido las condiciones ideales para hacerlo según los estándares de la banda. También prometían En vivo desde la puerta 22, un registro en directo de sus primeras presentaciones, mismo que tampoco ha aparecido.

troker-02

“El disco -dice el baterista- ya está listo, pero no hemos logrado editarlo porque no hemos parado de girar. Afortunadamente, hemos tenido mucho trabajo. Concursamos para una beca en Estados Unidos y la ganamos; es una beca para llevar a cabo actuaciones durante un año, de julio de 2016 a junio de 2017, y por el momento ya tenemos confirmadas cerca de 60 fechas”.

Nada es gratuito, Troker ha trabajado para ello y ahora empieza a recoger los frutos de presentarse aquí, allá, en pequeños clubes, escalar posiciones e incluso llegar a tocar dos años consecutivos en el Festival de Glastonbury.

Debido al “desorden” en el que han aparecido los diferentes discos del grupo, preguntamos a Mares cuál  es el Troker de ahora, el más representativo del momento. “Nosotros seguimos con nuestra idea, la música instrumental, y ya tenemos pensado hacer un nuevo álbum. Por primera vez, este contará con un productor más, aparte de Gerry Rosado, y seguramente lo grabaremos en Estados Unidos, pero aún no hemos definido eso. No saldrá este año y la verdad aún no nos hemos sentado a componer; tenemos las ideas, sabemos lo que queremos, pero no hemos encontrado el momento para hacerlo”.

troker-03

Mientras llega ese instante, la banda promueve 1919, música para cine, producción poderosa, de buen sonido, en la cual la vena de la fusión jazz rock se tiñe de funk y ritmos latinos. Si bien la música de Troker siempre ha poseído un componente muy visual, lo cierto es que 1919 sobrevive sin las imágenes y tal vez las que se crean en la mente posean un carácter único.

1919 -dice el entrevistado- es un gran disco, con un sonido más natural, ya que en su mayor parte fue grabado en sesión en FM Studios, de Mares, en Guadalajara. Es el verdadero gourmet del trabajo de musicalización completo de la película”.

Troker lo ha vuelto a hacer, ellos siempre cambian, siempre son los mismos, siempre confiables. Como dijera el mismo Mares hace un par de años: “Troker pisa firme”.