Doce años han pasado desde que Soulsavers se erigió como un sólido proyecto que ha buscado (y logrado) hacer música visceral, intensa y experimental. Desde Tough Guys Don’t Dance (2003) hasta The Light the Dead See (2011), el dúo compuesto por Ian Glovin y Rich Machin ha edificado un tótem que a pesar de no haber alcanzado (aún) el éxito comercial, se mantiene en la cada vez más difícil labor de componer, grabar y publicar música a manera de álbumes repletos de trip-hop, stoner, ambient, gospel, blues y mucho corazón.

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Por supuesto que esta noble empresa ha requerido siempre de invitados y entonces los nombres aparecen como flores en el cementerio: Mike Patton (Faith No More, Tomahawk, Mr. Bungle, Peeping Tom), Mark Lanegan (Queens Of The Stone Age, Screaming Trees), Jason Pierce (Spiritualized), Jimi Goodwin (Doves) y Richard Hawley, por mencionar algunos. Esto por supuesto que no es algo nuevo y a estas alturas pudiera ya resultar cansado para muchos (habría que preguntarle a UNKLE y a Massive Attack), pero definitivamente en este caso ha sido sello distintivo de la casa, y para quien esto escribe fue llevado a la cúspide en Broken (2009), recomendación muy especial para todos ustedes.

Dave Gahan es alguien que puede dar cátedra en lo que a bacanales y noches dionisíacas se refiere, pero hoy parece más un músico maduro que busca expresarse más allá de su grupo primigenio que aquella criatura de la noche tan vanagloriada y moribunda de los ochenta y los noventa.

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Después de Broken y tras por primera vez acariciar un poco las nubes del reconocimiento popular, todos pensaron que la voz definitiva del proyecto seguiría siendo Mark Lanegan, pues el maridaje resultaba por demás exquisito. Por ello, fue una gran sorpresa que para su siguiente grabación Soulsavers optara por darle la voz de mando al mítico vocalista de Depeche Mode.

En The Light the Dead See, aparte del cambio de voz lo más notorio es la sobriedad en las composiciones y en un primer acercamiento se extraña lo cuasi barroco de los arreglos y quiebres rítmicos a los que nos tenían acostumbrados. Cortes como “Longest Day”, “In the Morning” y “Tonight” resultan dardos muy venenosos, pues la emoción contenida en ellos y las letras entonadas por ese pequeño fantasma inglés tocan fibras profundas y la falta de experimentación (cualquier cosa que eso signifique) parece más un acierto con conocimiento de causa que la falta de ideas. Estamos hablando aquí de canciones perfectamente estructuradas, basadas en guitarras acústicas y adornadas con muy (pero muy) sutiles orquestaciones. Era claro que una nueva era para la agrupación daba comienzo y esperar por una nueva entrega sólo aumentaba la ansiedad.

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A mediados de 2015, se anunció por fin el título y el arte del disco que estaría próximo a salir: Angels & Ghosts de Dave Gahan & Soulsavers (Columbia Records 2015). ¿Dave Gahan y Soulsavers? ¿Que no tendría que ser al revés? ¡Él era el invitado!

En la portada se aprecia perfectamente el rostro de Gahan, por medio de una bien lograda superposición de una serie de fotos tomadas por su hija. En la parte superior, se lee nítidamente que, al menos por ahora, el estelar es él y Soulsavers queda en tamaño pequeño. Lo mismo para los carteles promocionales de su actual gira.

Habiendo pasado el sobresalto y haciendo de lado el montón de teorías que ya me había formado (que si el dinero, que si la proyección, que si el ego), inocente y febril me puse a escuchar y disfrutar el álbum. El corte inicial “Shine”, con su riff bluesero y sus vocalizaciones gospelianas, resulta prometedor, conmovedor y un tanto optimista. “You Owe” es un reclamo a las ausencias que mucho tiene qué ver con The Walker Brothers, mientras “All of  This and Nothing”, primer sencillo, sube ligeramente el ritmo en una plegaria que seguramente será dedicada a lo largo del año: “Soy la mugre debajo de tus pies, soy el sol que sale mientras duermes. Soy todo lo que necesitas”. La obra culmina con “My Sun”, elegante y emotiva síntesis del discurso de redención expuesto a lo largo de este gran plato.

En balance y después de varias escuchas, el disco pareciera ser una continuación de su predecesor, aunque tal vez habrá quienes opinen que más bien es una calca o señalen la falta de desafío y riesgo en esta nueva etapa. Aunque tal vez el desafío sea ese: la falta de innovación camuflada en viejas canciones de folk.

Por cierto: en diciembre, Soulsavers publicará un disco de corte enteramente instrumental, a manera de homenaje al cineasta Stanley Kubrick.

 

Elías Pimentel
@eliasonfire