BLUNDERBUSS

Third Man Records 

Primer álbum como solista de este genio musical  nacido en Detroit, Michigan, y presencia fundamental en bandas tan importantes y trascendentes como The White Stripes, The Raconteurs y The Dead Weather. Blunderbuss es como un torbellino de extraordinaria música y tremendas letras que giran alrededor del dolor del divorcio (White se separó de su esposa hace apenas unos meses y lo plasma con sorprendente sinceridad y desatada rabia en varias de las canciones). He aquí trece temas que no tienen desperdicio y que van del rock más esencial, seco y duro, hasta las baladas más dulces y melancólicas (no deja de llamar la atención que su flamante ex mujer, Karen Elson, participe como segunda voz en canciones cuyas palabras son en ocasiones demasiado rudas con ella, pero así de peculiar es Jack White y así de peculiar y ecléctico es este disco realmente espléndido).

Blunderbuss arranca con la sensacional “Missing Pieces”, una especie de prog-blues en que el músico canta entre irónico y angustiado cosas como “Cuando algunos te dicen que no pueden vivir sin ti, no te están mintiendo / ellos tomarán partes de ti y se irán lejos”.

“Sixteen Saltines” es una dura manifestación del infierno de los celos, un rock punk seco y casi metálico que con una voz exasperada clama: “¿Quién está celoso, quién está celoso de quién? / Si me encuentro ocupado, no puedo estarte cuidando /  Pero cuando estoy sin quehacer / sólo pienso que en ese momento un tipo puede estar contigo, tocándote”.

El autoescarnio y el tormento autoinfligido prosiguen en la densidad de “Freedom at 21”, con un riff y un juego de guitarras escalofriante y una letra en la que se queja de la crueldad femenina y se roza con la misoginia: “Corta las plantas de mis pies / Me hace caminar sobre sal / Me lleva con la policía / y me acusa de atacarla / Una sonrisa en su rostro / Ella hace lo que quiere conmigo / No le importa qué clase de heridas me inflige / Porque goza de libertad en el siglo 21”.

Si las palabras de White son para deprimir a cualquiera, su música se mantiene afilada y punzocortante, incluso en una pieza acústica como “Love Interruption” en la que se hace acompañar… ¡por la voz de quien era su esposa! Así, Jack y su flamante ex, la cantante Karen Elson, interpretan juntos líneas como “Quiero amor para enredarme lentamente / enterrarme un cuchillo / y removerlo dentro de mí / Quiero amor para tomar mis dedos suavemente / ponerlos en una puerta y aplastarlos al cerrarla… / No dejaré que el amor me perturbe / me corrompa o me interrumpa”. Si querían una canción contra el amor, ahí la tienen.

Trece –of all numbers– son los temas que conforman a Blunderbuss y cada uno tiene lo suyo. Las instrumentaciones son ricas y lo mismo incluyen un repentino clarinete que un suave violín o un slide.

Admirador desde la adolescencia de blueseros como Son House y Blind Willie McTell, el espíritu de la música negra campea también en el álbum y en varios de los temas de este trabajo inquietante, huraño, pero terriblemente brillante. Un disco imperdible. En mi humilde opinión, el mejor de 2012.