Incepcion 1Por Luis Reséndiz

Un tema ralentizado de Edith Piaf sirve como deslumbrante inicio al score de Inception. Así, Hans Zimmer consolida la mancuerna creativa que ha realizado en anteriores ocasiones con Christopher Nolan, al ejecutar el que probablemente sea su trabajo musical más sólido de los últimos años.

En el tracklist no hay pieza que sobre: la inicial “Half Remembered Dream”, que no es otra cosa que el acompañamiento musical de “Non, je ne regrette rien” de la enorme Edith Piaf a una velocidad menor (y que aparece omnipresente a lo largo de la cinta, como parte esencial de la estrategia de sus protagonistas), sirve como perfecta obertura a la serie de temas que se presentarán, cuidadosa y dosificadamente, ante nuestros oídos. “We Built Our Own World” nos da una idea lo que se desarrollará a continuación y hablo como espectador fascinado por el trabajo de Zimmer y Nolan, la amalgama pluscuamperfecta entre música e imagen: un trabajo plagado de emotividad y tensión a manos iguales.

“Dream is Collapsing” nos sumerge sin problemas en el estrés que la película se empeña en transmitir: un sueño, refugio de los protagonistas, que comienza a derrumbarse sin que ellos puedan hacer algo para evitarlo, consumiendo su tiempo, sus energías y, en un caso extremo, su vida. En temas como “Radical Notion” hay severas referencias al anterior trabajo de Zimmer en compañía con Nolan, el también maravilloso score de The Dark Knight: tensión, majestuosidad y una expresividad poco común en las bandas sonoras cada vez más repetitivas del cine contemporáneo. Escuchar el larguísimo y épico “Old Souls” remite sin problemas (y este es uno de los bonus que conlleva conocer la cinta y gustar de ella: el score se vuelve así un recordatorio agradable, presente y portátil del filme que tanto disfrutamos) a los sentimientos y el dilema moral que envuelven a la odisea onírica de Cobb.

Mención especial merece el aplastante “Time” (en el que Johnny Marr, mítico guitarrista de The Smiths, toca la guitarra, ver video), un tema tan suave como delirante, tan tortuoso como los demonios internos de Cobb, tiene en su interior la semilla, expresada con música, del auténtico discurso del filme de Nolan: la posibilidad de redención desde los rincones más recónditos de la conciencia humana.

Doce temas conforman a la parte musical de Inception. Piezas electrizantes (“Mombasa” como fiel testimonio de esto) o remansos de tensa tranquilidad (“One Simple Idea” es el mejor ejemplo), las orquestaciones de Hans Zimmer se han convertido ya, desde que comenzó su corrida en el cinema, en imprescindibles para los cinéfilos que se precien y sí, su último trabajo ha cumplido el mismo cometido que el equipo conformado por Nolan, DiCaprio, Gordon-Levitt, Page y compañía y ha realizado una auténtica incepción al interior de nuestro oído cinematográfico.