JulianCope-CharlotteAnne-frontPor David Cortés
Es un caso raro el de Julian Cope. Sí, es un músico, un músico al que seguramente he escuchado alguna vez, aunque a decir verdad no lo recuerdo. Para algunos, será un error imperdonable, un caso de ignorancia que no debería confesar y menos poner por escrito. Sin embargo, a Cope lo respeto por su pluma, por la devoción que pone en sus escritos, por la pasión con la cual habla de esos grupos que lo han marcado, por sus viajes al subterráneo de todas las épocas.
En su página (www.headheritage.co.uk), mes a mes, reseña un disco. Predominan las bandas con tendencias sicodélicas, las agrupaciones de hard rock y protoprogresivas; ocasionalmente se cuela un exponente del mainstream (Kiss, por ejemplo), pero cuando su mirada se posa en esos grupos de gran fama, siempre nos lleva a tener una nueva perspectiva e ilumina sobre aquellos cortes o trabajos menos conocidos. Invariablemente consigue extraer el oro en donde antes sólo había plomo.
En 1995 escribió Krautrocksampler, uno de los mejores acercamientos que se hayan hecho al rock alemán de fines de los sesenta y de la primera mitad de los setenta. A pesar de la subjetividad, el libro es altamente recomendable, tal vez porque además de los datos allí contenidos y del contexto desarrollado, es la entrega y el amor al hablar de bandas como Can, Faust y Tangerine Dream, entre otras, lo que mueve al lector. Uno desea abandonar la lectura sólo para ir a la tienda de discos o para poner un nuevo CD en el reproductor.
Diez años después de la aparición de esa obra, Cope decidió repetir la fórmula, pero ahora con la escena del rock japonés, concretamente con la existente en el underground entre 1968 y 1979, aproximadamente. Japrocksampler. How the post-war japanese blew their minds on rock ‘n’ roll (Bloomsbury) emplea una forma expositiva similar a la desplegada en su encuentro con el rock alemán: habla someramente de la evolución de Japón como nación y su deslumbramiento al entrar en contacto con Occidente, describe los principales movimientos artísticos al interior de la isla y las influencias externas y, una vez delineado el contexto, nos ilumina acerca del crecimiento de la industria cultural en Japón y cómo ésta posibilitó el nacimiento del subterráneo sonoro. En la segunda parte, da seguimiento a los grupos que considera más importantes o a aquellos que más le gustan.

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El problema, dice el propio Cope, es desentrañar el misterio del alfabeto, esa escritura que impide acercarse con mayor asiduidad y consistencia a una escena musical, y aunque Julian Cope lo consigue a medias, es evidente que la familiaridad con estos nombres (Les Rallizes Denudes, Flower Travelling Band, Taj Mahal Travellers), incluso para los iniciados, es menor a la existente con la escena alemana. Sin embargo, el autor toma otra vez las riendas y sirve de guía eficaz. Nuevamente es subjetivo, pero la desbordada pasión con la que nos expone los pormenores de algunas biografías musicales, es superior a cualquier objeción que podamos hacer.
Como sucediera hace catorce años con la edición de su Krautrocksampler, ahora las reediciones de varios de los discos de estos grupos no se han hecho esperar. A diferencia de esa primera incursión, ahora uno puede pasarse un par de tardes pegado a YouTube en la exploración de varias de estas joyas sonoras que antes eran coto de especialistas en la escena nipona. Inevitablemente, la lectura de este texto conduce a maravillarse con lo escuchado. No sé si en el futuro Cope y su banda Teardrop Explodes encontrarán la manera de colarse a mi colección de discos. Sin embargo, varios de los grupos por él reseñados (Jex Toth, The Heads, MC5, Blue Cheer; Nadja, Nico, etcétera) en su sitio web tienen un nicho especial y algunos son referentes indispensables en la historia general del rock.
Qué decir de su Top 50, con el cual cierra Japrocksampler. Aquí hay muchas sorpresas por develar, de hecho, Cope debería implementar la forma de acompañar sus libros con los discos allí citados. Entonces el viaje sería interminable, porque si algo poseen los escritos de Cope es esa cualidad de ir encadenando acontecimientos, historias y sonidos, para armar una historia del rock subterráneo de los últimos cuarenta años.