Godspeed You! Black Emperor opera en un espacio particular. A pesar de estar fuera de cualquier definición razonable del mainstream, su música es conocida y respetada dentro de los círculos underground o fringe. Ha ganado importantes premios de la industria musical, como el Polaris al mejor disco canadiense (en 2013 por Allelujah! Don’t Bend! Ascend!), pero es una agrupación a la cual es difícil que se escuche por accidente o casualidad. Fue, por ejemplo, el primer grupo del que no tenía conocimiento que le mostré (y que le gustó) a mi padre, amante de la música de rock y experimental durante toda su vida.
Godspeed You! Black Emperor hace música política. Esto es crucial para aproximarse a su propuesta y a su más reciente lanzamiento, No Title As of 13 February 2024 28,340 Dead, álbum cuyo nombre podría traducirse como “Sin título, 28,340 muertos hasta el 13 de febrero de 2024”, referencia al número de personas asesinadas en Gaza por los bombardeos israelíes. El actual genocidio es el horizonte bajo el cual laboró el octeto de Montreal y su presencia permea cada segundo de sus seis pistas.

Parto de estas afirmaciones para preguntar: ¿qué es hacer “música política”? Podríamos responder con la consigna, correcta, pero convertida en lugar común, de que “lo personal es político”. Sin embargo, en este caso se vuelve difícil distinguir, por ejemplo, entre “Strange Fruit”, de Billie Holiday –un canto de protesta contra los linchamientos de afroamericanos en el sur estadounidense– y los covers en bossa nova que ambientan las oficinas de los dentistas del mundo. Podemos mejor delimitarla como música cuyo contenido se refiere de manera directa a un hecho (como la presidencia de George W Bush para Radiohead) o a una postura (por ejemplo, múltiples canciones de Ana Tijoux), mediante letras explícitas o metafóricas. Esto suena mejor, pero nos ancla mucho a la canción, entendiéndola como una pista musical que acompaña a cierto contenido letrístico.
Y es que Godspeed no tiene “canciones”. Su música se cataloga como post-rock y aunque sus integrantes han expresado ambivalencia ante el término, provee un panorama básico para describir su sonido. No Title As of 13 February 2024 28,340 Dead cumple con los elementos básicos de un disco de Godspeed You! Black Emperor, mismos que han trabajado en sus ya 30 años de existencia. Componen y publican piezas en las que predomina lo instrumental y que con frecuencia sobrepasan los diez minutos. Cuando hay voces, se trata de grabaciones de campo o fragmentos de poesía por parte de miembros de la propia agrupación.
La primera composición del disco, “Sun Is a Hole, Sun Is Vapors”, es una de las piezas más cortas y lentas con sus cinco minutos y 39 segundos. Una guitarra que evoca a la interpretación que hizo Jimi Hendrix de “The Star Spangled Banner” se desarrolla y emerge desde las profundidades de un drone aletargado antes de desvancerse de nuevo y dar paso a la primera de las piezas monumentales, “Babys in a Thundercloud”, en la que el grupo expande la tensión antes de desatarla en un contrastado clímax de ruido y armonía.
Compuesto y grabado en thee mighty hotel2tango, el estudio en Montreal operado por (entre otros) Thierry Amar, bajista y contrabajista del grupo, y Efrim Menuck, guitarrista y vocero –Menuck fundó Godspeed, pero el grupo toma sus decisiones colectivamente y no tiene un “líder” como tal–, No Title… consta de seis cortes, tres de los cuales superan la ya mencionada marca de los diez minutos. En ellos, hay una alternancia entre una atmosfera melancólica, pausada –casi fúnebre– y un paisaje sonoro dominado por el estruendo vital de cuerdas y guitarras que reclaman la atención del oyente al compás de una insistente percusión.
Godspeed integra la cuerdas en su paleta instrumental, al aprovechar sus sonidos distintivos pero dándoles el mismo estatus y espacio que a las guitarras y otros instrumentos eléctricos. En ese aspecto, también, el grupo actúa de forma colectiva para construir un impresionante muro de sonido.
“Raindrops Cast in Lead”, la tercera pista del disco, es un claro ejemplo de esto último. Partida a la mitad por un poema (leído en español) que se refiere a las mujeres que han muerto durante su lucha, la pieza se desenvuelve durante trece minutos de movimientos en los que violín y guitarras llevan por turnos la voz cantante de una melodía que alterna entre una ira y una pena devastadoras y un llamado a mantener viva la esperanza. En sus últimos minutos, se combinan en una avalancha de sonido que recuerda a los momentos más frenéticos de The Velvet Underground.
Además de que los títulos de las pistas de No Title… aluden poéticamente a vivir observando “cada día un nuevo crimen de guerra”, la ocupación de Palestina ha sido una preocupación para el grupo por más de veinte años. Yanqui UXO, lanzado en 2002, abre con una composición que se refiere a las provocaciones del entonces primer ministro de Israel Ariel Sharon y que llevaron al inicio de la Segunda Intifada en el año 2000. La guerra y la destrucción de la región no son una novedad para la agrupación –aunque no es el único tema de su carrera; otras composiciones aluden a la devastación ambiental o a la destrucción del Estado, por ejemplo–, integrada en parte por músicos de ascendencia judía, como el propio Menuck. En su música se encuentran incluso elementos culturales del judaísmo, como los ritmos festivos del klezmer que aparecen encarnados en forma de riffs de bajo y guitarra en “Pale Spectator Takes Photographs”, otra composición larga que evoluciona a partir de la repetición.
En el texto/manifiesto que acompañó al anuncio del álbum, el grupo se pregunta (y nos pregunta): “¿Qué sentido tienen los gestos mientras caen cuerpos chiquitos? ¿Qué contexto? ¿Qué rota melodía?”. Aunque nunca dirían que tienen la respuesta, su música y la misma forma en que la producen y ejecutan alumbran el camino. Así es como Godspeed You! Black Emperor hace música política, con un mensaje claro. Este mensaje no es obvio, va más allá de los significantes inmediatos. Requiere que su potencial receptor participe en el proceso.
“Grey Rubble–Green Shoots” cierra el disco con una serenidad peculiar, la que resulta de ocho personas que tocan con pasión y en alto volumen para conjurar la esperanza en medio de la devastación. El título y la música llaman a la posibilidad de una nueva vida después de la destrucción de la guerra. Esto se evoca en el movimiento final de la composición, en el cual la agrupación entera interpreta uno de sus arreglos más bellos y conmovedores.
Esta esperanza no es ciega, sin embargo; aunque tampoco muy optimista. La escala de la destrucción a la que nos enfrentamos nunca se soslaya. El octeto cerró su penúltimo disco (G_d’s Pee at State’s End, del 2021), con una pista que declaraba que “Our Side Has to Win” (Nuestro lado tiene que ganar). Esa afirmación era menos una consigna optimista que una convicción desesperada. Ahora, ante un panorama aún más oscuro –eran 28,340 muertos para el 13 de febrero del 2024, hoy que se escribe esto (19 de noviembre del 2024) son por lo menos 43,972–, un “nuevo siglo que será aún más cruel”, en el que “viene la guerra”, Godspeed You! Black Emperor llama a “No rendirnos. Elegir un bando. Aguantar. Amar”. Nos da una banda sonora para la lucha, pero pide que nos sumemos con el fin de asegurar que en medio de la devastación hay espacio para la solidaridad y la esperanza.
Emilio Porras
Estudió Sociología en la FCPyS de la UNAM