Steven Brown desde el Foro Alicia: que 30 años es nada

Un concierto de Steven Brown, dada la parquedad de sus visitas a Ciudad de México, siempre es un acontecimiento y esta noche el Foro Alicia le abre sus puertas para celebrar 30 años de vida en este país.

El pianista-saxofonista-vocalista-compositor ha invitado a Sofía Escamilla (cello), Sarmen Almond (voz), Daniel Aspuru (batería) y José Manuel Aguilera (guitarra) a unirse, en algún momento de la noche, a la banda integrada por Oxama (batería, percusiones), Onésimo García (trompeta) y Beto Cruz (guitarra y bajo).

Steven Brown desde el Foro Alicia. Fotografía: Rafael Arriaga Zazueta

La apertura de la celebración va por cuenta de Voraz, un ensamble integrado por Yuko Cornale (voz), María Goded (sax), CiYi (batería) y Piaka Roela (guitarra), aumentadas con Toto Merino al bajo quienes, sin rubor alguno, inician con una improvisación libre. Primero impera la cautela, pero después de unos minutos rompen la noche con una propuesta en la que hay algo de fusión, jazz, no wave, punk, todo estabilizado en el marco del postpunk.

Voraz. Fotografía: Rafael Arriaga Zazueta

El sonido es salvaje, riesgoso, coquetea con la vanguardia, echa mano ligera del noise y revienta la noche en minúsculos fragmentos que producen escozor en los asistentes que aguantan a pie firme esas oleadas devastadoras y se dejan avasallar por ellas. Voraz salpica la noche con fuego y deja el escenario al máximo hervor, listo para derretirse.

Sin embargo, cuando Steven Brown y su grupo suben, lejos de avivar las llamas levantadas, meten un poco de freno a la velada. Era de esperarse. En la música del norteamericano las erupciones de violencia son extrañas. En vez de eso, tenemos una oda a la elegancia, la parsimonia y la comunicación, porque desde que empieza a sonar “Muchos colores”, nos percatamos de la solidez de su agrupación.

Steven Brown desde el Foro Alicia. Fotografía: Rafael Arriaga Zazueta

Onésimo García es un gran trompetista, de tono controlado y muy expresivo; escucharlo es una delicia, te lleva de viaje a cualquier lado alejado de la realidad. Beto Cruz se mueve con soltura de la guitarra al bajo, siempre preciso, y en los pocos solos acometidos, deja muy claro que podría conducirnos por múltiples pasajes con su instrumento de seis cuerdas. Oxama es la firmeza, el cemento que une e impide a la embarcación perderse a la deriva.

Brown prometió un set con “música nueva, vieja, una mezcla de todo” y hoy también agrega algunos covers (uno, tempranero fue el de “Panic in Detroit”), pero la revisitación al pasado dista de ser respetuosa, porque en realidad se dedica a hacer versiones de esos temas acuñados a lo largo del tiempo. Al invitar a subir a Sarmen Almond y Sofía Escamilla para interpretar “In a Manner of Speaking”, todos convierten el instante en un cuadro imperecedero: Almond canta a dueto con Steven y ambos dan espacio para tremendo, triste, profundo y evocador solo de Escamilla, quien hace llorar a su cello y termina por delinear uno de los picos altos de la velada.

Steven Brown desde el Foro Alicia. Fotografía: Rafael Arriaga Zazueta

Por la pantalla del lugar se proyectan imágenes alusivas a las luchas civiles en México que sirven para ilustrar los mensajes de solidaridad con otros pueblos o causas (Palestina, los 43, entre ellos) y en otros momentos es la magia de Arturo “Cine a mano” Pío quien ilustra con sus creaciones efímeras la velada. Sea una u otra, el efecto es el mismo: embellecer, resaltar, convertir en inolvidable la ocasión.

Steven Brown desde el Foro Alicia. Fotografía: Rafael Arriaga Zazueta

Steven Brown se nota gozoso, suelto, contento, disfruta el momento. A la mitad de la noche, anuncia que la hora de hacer un viaje en el tiempo ha llegado y con José Manuel Aguilera y Daniel Aspuru hace un repaso por algunos de los temas pergeñados con Nine Rain (“Warning”, “Lo eterno” –original de Aguilera para La Barranca–, “Raw Girls”, “Oración Caribe”, “Isla”, “Lawmoaner”, para poner el broche final con “It Ocurred to Me”.

Dos horas parecen insuficientes, se han ido como agua entre las manos, pero en ojos y oídos reverberan fragmentos, los suficientes como para reconocer que se trató de una gran noche, de una verdadera celebración de la cual permanecen algunas viñetas, las necesarias para atesorarla.

 

David Cortés

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Publicado en: Crónica