Iraida Noriega y Alex Otaola hacen una pausa en medio del ensayo previo a un par de presentaciones en las cuales darán nueva vida a su álbum Infinito, luego de once años de haberlo lanzado. Si bien lo escuchado es un boceto, se alcanzan a percibir líneas ya firmes en ese armazón donde se despliega nueva música, la cual servirá para poner otra vez en circulación una app que en su momento cumplió su función, pero a la cual sus autores trataron como un disco más y olvidaron darle mantenimiento.
¿Qué llevó a la dupla a retomar Infinito? Alex Otaola piensa unos segundos antes de contestar. “Sentía que cuando hubiera un aniversario importante, era un buen momento para volver a hacer algo con la aplicación, porque hace como tres años dejó de estar disponible. Que cuando hubiera un aniversario importante, valdría la pena volverla a lanzar y hacerle ruido, porque después de que salió, a los tres años cada uno de nosotros ya estaba en otras ondas; empiezas a dejar de tocar la música en vivo y entonces era difícil promoverla”.
Aventureros de toda la vida, músicos a la espera de la menor provocación para generar algo nuevo, ambos decidieron ponerse a trabajar en música reciente en vez de recuperar lo ya existente y relanzarlo.

Iraida, sonriente, toma el micrófono: “Lo que se encuentra en Infinito nunca está del todo compuesto, es música nueva, porque han pasado más de diez años de inquietudes y procesos internos que se reflejan en ella y ahora lo que hay es un material de canciones nuevas del concepto de Infinito, más diferentes recursos tecnológicos que nos permiten llevar toda la parte improvisada a otros lugares”.
El guitarrista agrega: “A mí lo que se me hizo muy especial de cómo se dieron las cosas hace once años fue que cuando nos juntamos y le mostré una serie de ideas y bocetos a Iraida, pensaba que íbamos a seleccionar aquellos que funcionarían o tendrían más onda, pero en realidad todo eso se volvió un detonador para que encima de ellos hiciera algo increíble. Lo interesante es que ese se volvió el modus operandi, que todo estuviera en estado de boceto y cada vez que se tocara en un diferente escenario se acomodara de una manera que fuera como si se tocara por primera vez en público. Ahora que retomamos esto, por invitación del Centro Cultural España (CCE), le dije a Iraida que estaría padre replicar el proceso, no los resultados de hace once años. Lo que sucedió en el España resultó muy sorprendente, porque fue la primera vez que hicimos el Infinito original y lo que pasó fue más allá de lo esperado”.
Puestos a trabajar, del Infinito original ahora sólo queda la app, pero en directo de eso únicamente aparecen ecos, rastros, porque ambos han creado música nueva y de ello han dado ya un par de bocados en el citado CCE y en el Multiforo Alicia. Ahora es turno de Iraida: “Si bien la música anterior tenía como guiños a lugares del mundo, siento que una parte de esta nueva música es ser muy folk, folk electro… Es bien difícil poner etiquetas, pero sí, hay un carácter folk desde el approach de la guitarra, de las letras, de las estructuras, siempre en esa onda de que no se va a declarar nada”.
Otaola agrega: “Es muy curioso porque como ahora tenemos una caja de ritmos, siento que hay mayor énfasis en lo rítmico. Antes mostraba la idea ya procesada y todo el universo sonoro que había y ahora hubo momentos a partir de la pura acústica y la voz que íbamos tejiendo de qué se iba a tratar y ya después nos clavábamos en cómo vestirlo con tecnología”.
¿Lo que tienen es el esqueleto de la canción? Otaola se toma un poco más de tiempo para responder: “Más que el esqueleto, lo describiría como si tuvieras el torso, las extremidades, el corazón y la cabeza de la canción; entiendes cómo funciona cada parte y el chiste es que a la hora en que te subes a tocarla, es como si la fueras a juntar por primera vez. Está el detonador de unos acordes, pero lo que pueda suceder encima de esos acordes y una vez que pongas el efecto de la guitarra eléctrica, no lo reconocerías como algo que surgió de un instrumento acústico”.
Iraida complementa: “Esa es un poco la tirada: que dentro de las guías que tenemos, lo aproximemos desde otro lugar; llegar y salir de allí de distintas maneras”.
En tiempos en los cuales la Inteligencia Artificial causa pavor y revive la vieja polémica entre apocalípticos e integrados, a este par eso no les preocupa. De hecho, Infinito nació como una app –luego materializada en un disco lanzado por Discos Intolerancia– , pero el momento en el cual Iraida y Otaola le dejen los designios de su música a un ente mecánico, está muy lejano.

“Estamos haciendo un diseño estratégico en las rolas y sí habrá elementos tecnológicos en ellas, pero no es que vayamos a darle play a algo y sobre eso toquemos y ya”, señala Otaola. “Las canciones tienen una parte escrita, delimitada y otra completamente libre. Además, no siempre están ordenadas del mismo modo. Hay algunas en las que lo libre sucede antes de que empiece la caja de ritmos, otras en las que la caja da la orden al principio, pero cuando desaparece entra la parte libre. El chiste es tener las herramientas, pero diseñar maneras de jugar con ellas, que cada vez sientas que estás empleando esa tecnología de un nuevo modo”.
Iraida abunda, invita a los lectores a acercarse a esta experiencia: “Yo les diría que es un encuentro bastante orgánico de lo tecnológico con lo orgánico. Tienes la voz y la guitarra, dos instrumentos de lo más folk dentro de lo folk; ese es el punto de partida y es muy universal y orgánico, pero también se teje con elementos tecnológicos en los que la voz y la guitarra se procesan y eso le permite vestirse de distintas maneras. Por otro lado, tenemos una estructura lírica que no es fija, porque tengo mis frases pero no siempre van en el mismo orden y de todas maneras te voy a contar una historia. Todo eso hace que tenga esa constante maleabilidad dentro de su definición”.
En una presentación anterior en el Multiforo Alicia, Iraida y Otaola se hicieron acompañar por Arturo López Pío y su proyecto Cine a mano que en tiempo real crea un dibujo que hace desaparecer para dar forma a otro nuevo y así continuamente, en un arte efímero. Otaola hace una analogía entre esa obra y el espíritu de Infinito.
“Gente que no había visto antes el trabajo de Arturo describió sentir tristeza cuando él empezaba a borrar lo hecho, porque lo consideró increíble, y esa cosa efímera, muy clara, réplica un poco lo que sucede con la música: se está acomodando y sucediendo con esa estructura de subidas, crestas y valles y solamente va a suceder de ese modo. No importa si hay tecnología involucrada, porque es muy claro que lo que está sucediendo lo hacemos frente al público y eso me encanta. Todo eso es lo que la aplicación buscaba capturar en espíritu”.
Paradójicamente, por falta de mantenimiento Infinito resultó un proyecto que tuvo fin. Dice Iraida: “La app posibilitó que hubiera escuchas de esta música en otros lugares, porque recordemos que surgió antes de que hubiera Spotify. Antes de que eso pasara y nos pudieran escuchar en todo el mundo, la aplicación abrió esa puerta, pero lo que Alex cuestionó fue que le estaba dando mantenimiento a algo que no se estaba renovando a sí mismo. Ahora, en vez de sacar un disco y otros cinco años después, tenemos ese universo al cual le vamos a seguir vertiendo música de manera permanente, infinita, y eso va a hacer que se regenere a sí mismo y le va a dar su razón de ser para estarle dando mantenimiento; porque necesita actualización tecnológica, pero también actualización de música, lo que ahora nos dimos cuenta que podemos hacer continuamente”.
Prosigue: “Está increíble, porque en la app están los iconos flotando y allí te vas a encontrar sorpresas, pero en el lado donde te aparecen cinco rolas, lo mueves y te aparecen otras cinco. Lo increíble es que vas a encontrar las piezas nuevas, lo vas a mover y seguramente te va a aparecer un playlist con algo del pasado, más algo nuevo o who knows, porque ahí está la parte aleatoria y eso está muy chido. Es una criatura que todo el tiempo se va a estar regenerando, conviviendo con su pasado, su presente y proyectando su futuro”.
Otaola concluye: “Lo más loco de esto es que así funcionaba la aplicación desde el principio, pero nosotros nos enteramos de ello diez, once años después, cuando generamos música nueva y nos pusimos a pensar qué hacer con ella. En la próxima presentación se van a grabar los bocetos nuevos que tenemos, impros. Todo se va a grabar y entonces vamos a tener ocho rolas nuevas, varios jams y ya decidiremos si todo eso lo ponemos en la app de una vez o lo dosificamos”.
Iraida Noriega y Alex Otaola, Infinito. 17 de octubre. Dos funciones diferentes: 20:00 y 22:00 hrs. Foro La Paz, Av. De la Paz 57, San Ángel. Invitados: Agus Ayala, teclados; Pablo Madrigal, batería electrónica; Chema Arreola, maestro de ceremonias. Visuales: Arturo López Pío “Cine a mano”.
David Cortés
Profesor de Tiempo Completo de la Universidad Pedagógica Nacional