Desde hace más de una década, el conjunto cholulteca Abbaba Soul (par de vocablos que fusionan los idiomas amárico e inglés y cuyo significado puede interpretarse como “Flor que nace del alma”) se ha situado como uno de los proyectos con mayor prestigio dentro de los cánones del reggae de raíz en nuestro país. Esto no sólo se corrobora fácilmente al explorar sus composiciones, las cuales discurren por sonidos que rememoran el estilo jamaicano y caribeño de los años setenta y ochenta, sino también porque goza del respeto y la consideración de figuras y agrupaciones encumbradas como The Skatalites, Israel Vibrations, The Roots Radics, Groundation, Johnny Osborne, Jr. Reid, Don Carlos, Easy Stars All-Stars, Horace Andy y Cedric Myton, entre otros.
Si bien la propuesta conformada por Jorge González (voz y guitarra), Will Rast (órgano, sintetizador y melódica), Roberto Manzano (bajo), Alejandro Sotelo (percusiones), Mauricio Melchor (ingeniero de audio), Solei Manchón e Isaac Rivera (ambos batería) exuda calidad y raigambre, lo único que se le puede reprochar es la irregularidad con la que maneja su producción discográfica, pues han transcurrido ocho largos años desde su primer disco homónimo y sólo han aparecido algunos sencillos dispersos surgidos a lo largo del camino (“Love Me”, 2016; “I Mean It”, 2017; “Irie Ites”, 2019; “No Criminal”, 2019).
No obstante, el ensamble ha enmendado su marcha y resurge con el lanzamiento de su segundo LP, Babylon Kingdom Fall (Guetto Foundation, 2024), el cual refrenda y honra en todos los sentidos las nociones más clásicas y profundas del reggae y el rastafarismo. Desde la simbología y la estética hasta las letras de carácter contestatario y espiritual, el álbum –mezclado y masterizado por el productor, músico e ingeniero de reggae y dub Mad Professor, en Ariwa Studios– está integrado por siete composiciones que versan sobre la comunión cannábica, el antibelicismo y la caída de los imperios económicos y mentales. La producción comprende dos secciones: A y B. La primera contiene los temas originales escritos por los músicos de Abbaba Soul, mientras que la segunda incluye las mismas piezas pero reversionadas al estilo del productor jamaicano, sección que subtitularon como Abbaba Soul meets Mad Professor. Babylon Kingdub.

Contra el sistema
“Babylon Kingdom Fall encierra la temática del rastafarismo y del reggae acerca de la lucha y la resistencia social en contra del sistema económico capitalista”, dice Manchón, quien agrega: “Expresa el mensaje de quienes estamos en contra de la injusticia, la esclavitud, la colonización y apuesta por la caída de ese modelo corrupto”. Por su parte, el representante del grupo, Alejandro Trejo, afirma lo siguiente: “Con la manera actual de producir música, en la que se abandona el formato físico y la gente consume todo a manera de efímeros reels, el realizar un álbum con siete tracks, más un lado A y un lado B, también transmite de alguna manera un mensaje de unidad, conciencia, hermandad y respeto. Babylon no solo es un sistema pernicioso externo, sino igualmente se refiere a las cadenas que nos oprimen mentalmente”.
Respecto a su relación con Mad Professor, Trejo cuenta: “Históricamente, Abbaba Soul ha sido muy reconocida como banda de soporte para muchas leyendas del reggae y eso nos abrió valiosas puertas. Dentro de ese círculo, contactamos con Neil Fraser, mejor conocido como Mad Professor. Durante una gira de este último por Puebla, pudimos acercarnos más directamente y le definimos nuestro proyecto. Él se interesó y a partir de ahí resolvimos la mezcla y la masterización. Nosotros le mandamos las grabaciones digitales, luego él las pasó a cintas magnéticas y en una sola toma las registró”.

Los temas
Lado A. “Twinkle” es el único tema instrumental del disco. Principia con una base percusiva cadenciosa y sosegada, acompañada por las robustas pulsaciones del bajo. Enseguida, una línea proveniente de la melódica se incorpora a los otros instrumentos y asume por varios instantes el protagonismo de la canción, para después dar paso a los efectos, las reverberaciones y los sutiles acordes de guitarra. El fruto de esa alquimia sonora es un paisaje hipnótico y sereno que, aunque breve, sirve apropiadamente de preámbulo y vínculo con los oyentes.
En “Time Fi Smoke”, los músicos aceleran el compás y al resto del ensamble se agregan las nítidas vocalizaciones de González, quien hace gala de su habilidad como letrista y conocedor del patois jamaiquino (idioma criollo que combina el inglés, el español, el francés y algunos otros lenguajes africanos) en una oda que alude al acto de fumar y reflexionar bajo los efectos de la cannabis: “It’s a good time fi smoke / My good collie herb it affi burn it affi burn / Strictly sensimilla inna my chalice affi burn / Yes, the chalice affi burn / It’s a good time fi smoke / I man pass the chalice / Heartically pon my bro / My sistren my idren I&I blows / Yes the chalice affi burn”.
El talante destensado y festivo de “Time Fi Smoke” y otros cortes como “Don’t stop the Music”, vira y se agrava en “Full of Lies”, “No More Fight” y “Babylon Kingdom Fall”. Esta última pieza arranca con las ejecuciones al unísono de los instrumentistas y posteriormente se hila a las maniobras de Rast, quien cabe mencionar formó parte tiempo atrás del grupo afrobeat Antibalas. A continuación, la letra se manifiesta: “When Babylonian kingdom fall / There’ll be righteousness and consciousness / No more rich and poor / No more rich and poor / Soon very soon ah come / Soon very”. Ritmo, rebeldía y convicción se entreveran para incitar a los escuchas a que dancen y al mismo tiempo liberen sus conciencias.
El lado A cierra con “No War”, la cual da cuenta de los anhelos y las proclamas pacifistas de nuestro presente (“No war / We don’t need no war / I&I say stop the war / Say, we want no more slaughter / I&I say stop the war / Say, we want no more a dat / No more brothers killing brothers / No more sisters killing sisters / No, no / No more living inna Babylon”). En este corte, nuevamente se demuestra la consonancia y el equilibrio instrumental del grupo, destacando el ritmo stepper de la batería.

El lado de Mad Professor
Sobre la intervención de Mad Professor en el lado B del disco, el baterista dice: “Fue un gran honor que nuestro trabajo pasara por las manos de semejante personaje de la música. Las pistas atravesaron ese filtro que caracteriza su firma sonora y las hermana con otras producciones que ha lanzado su estudio. Cada ingeniero de audio tiene un sello o estilo muy particular. En el caso de Mad Professor, sobresale el tipo de reverb y las frecuencias que emplea. Otro rasgo muy de él es una especie de phaser que le aplica al bajo”.
En efecto, lo dicho por Manchón se ajusta a la mezcla aplicada por Fraser, especialmente cuando se trata de la sección de percusión y el bajo para las piezas reversionadas: “Dubshine”, “Time Fi Dub”, “Babylon Kingdub”, Dub the Music”, “Full of Dub”, “Dub No Fight” y “Pacefull Dub”.
Dentro de los planes venideros de Abbaba Soul se encuentran agendadas varias presentaciones, lo mismo que el lanzamiento en formato vinil de su reciente producción y muy posiblemente para el próximo año realicen una gira promocional al lado del mismo Mad Professor.
“Personalmente, llevo alrededor de quince años conviviendo con mis compañeros de grupo y he tenido muy buenas vivencias. Recuerdo las veces que acompañamos a Sylford Walker, Prince Alla, Horace Martin, Pat Kelly o Macka B. Con este último fuimos a Guadalajara y Ciudad de México, en el Skatex de 2023, ante más de treinta mil personas. En fin, tocar con los maestros del reggae ha sido una experiencia inolvidable”, concluye Manchón.