El nervioso rock progresivo de Greco Bastián

En ocasiones no importan los logros. En lo concerniente a la música independiente, en México siempre hay que comenzar de cero y es necesario recontar la historia o parte de ella.

Greco Bastián radica en Acapulco y de la música nada conoce académicamente. Sea él quien lo cuente en el siguiente extracto, publicado en “Acordes y desacordes” en febrero de 2023: “Desgraciadamente nunca estudié música. Como a los dieciséis años, me di cuenta de que no a todos los jóvenes de mi edad les pasaba lo mismo que a mí en el sentido de poder ‘escuchar melodías en la cabeza’. Por destino o por suerte, mi círculo inmediato de amigos tocaba instrumentos y decidí unirme con un teclado barato para formar una banda que sirviera de vehículo a esas primeras ideas musicales. Sólo aprendí acordes naturales y me limitaba a tocar bases muy escuetas, recargando la complejidad técnica en los que sí contaban con años de práctica. Mientras mi curiosidad y estilo se fueron tallando, llegó también el punto en que nos vimos imposibilitados de ejecutar las nuevas canciones y cuando la internet comenzó a proveer de herramientas digitales para la composición, opté por dar el paso al frente: aprender notación musical básica con el fin de escribir y escuchar en un software, aunque fuera de manera primitiva, mis ideas en su forma más fiel y estricta. Eso es todo lo que sé sobre música. No conozco ninguna escala, modo, regla o concepto de los que rebosa la teoría musical que se enseña en los conservatorios”.

Recientemente, Bastián ha lanzado With a Little Hell from More Friends, su segunda producción, en la que se hace acompañar entre otros por Marc Ducret (Tim Berne), Bernard Falaise (Miriodor, Ensemble Supermusique), Shawn Persinger (Boud Deun, Prester John), Patrick Gauthier (Magma, Weidorje), Matt Hollenberg (John Zorn, Titan to Tachyons), Markus Reuter (Stick Men) y  Paolo Botta (Yugen, French TV).

Por parte de México, además del tecladista Salvador Govea, colaboran “amigos que no precisamente escogí, sino que fueron los que pudieron y quisieron ejecutar las partes que les pedí”. La lista incluye a Armando Lagarda, Antonio Garcidueñas, Gerardo Ramlop, Hey Figueroa, Alonzo Arjona y Miguel Saenger.

Es una pléyade de estrellas –incluso formando “supergrupos” virtuales– que colabora en ocho cortes de un álbum lleno de sorpresas, plagado de una música desafiante, retadora para el escucha, pero al mismo tiempo disfrutable, como si uno trepara a una montaña rusa en un viaje lleno de subidas, vertiginosas bajadas, algunos pasajes lentos y paradas intempestivas.

Hace dos años, Greco Bastián presentó su primer disco físico y se colocó entre los diez primeros de las listas especializadas del rock progresivo. Su segunda incursión, vaticino, seguramente también estará en las listas de lo mejor del 2024.

Aquí una charla con un verdadero no-músico que, sin embargo, ha hecho una de las músicas más interesantes en años recientes en nuestro país. 

Este disco, With a Little Hell from MORE Friends, ¿por qué llamarlo así? Creo que se puede confundir el título con el del anterior (With a Little Hell from My Friends)?
La intención primaria era darle continuidad al concepto. Imaginé esto que comentas y sí he recibido comentarios referentes al parecido de ambos títulos, portadas, arte gráfico (de hecho, es del mismo artista). Si con el paso de las semanas confirmo que esta percepción errónea es amplia, podría pensar en cambiar un poco el concepto de la presentación del álbum, tanto en su título como en el arte visual (mientras se preparaba este texto, Bastián entró a su sitio de bandcamp y coloreó de amarillo la portada de su segundo disco, para marcar la diferencia).

¿Este disco también recupera “viejas” composiciones o se trata de algunas más recientes?
Al igual que en el álbum anterior, en este conviven piezas compuestas hace más de veinte años (“Cosmetology”, “Kobaian Call to War”, “Blacamán, the Bad One”) con canciones que no tienen más de dos o tres años de haber sido escritas. Algo que me gusta también es tomar esas viejas canciones y traerlas al presente, par revestirlas de arreglos y pasajes nuevos, propios de mi actual glosario imaginativo.

¿Trabajaste este álbum de manera paralela al anterior  o esperaste a ver los resultados?
Fueron procesos totalmente independientes. Si bien toda la música de este nuevo disco ya estaba compuesta cuando se produjo el anterior, tenía claro que en una hipotética segunda entrega buscaría ser más vertical, nocivo e incómodo, dejando toda concesión de lado.

¿A qué te refieres con ser más vertical, nocivo e incómodo?
Algo de lo que me atrajo al progresivo en mi adolescencia es la capacidad de generar emociones en direcciones opuestas a la música tradicional, la cual generalmente te pone “de buenas, alegre” o “melancólico y nostálgico”. Cuando descubrí que la música podía también hacerte sentir ganas de agarrar a patadas la sala de tu casa o alcanzar una euforia desmedida, me dije: “Esto quiero provocar, quiero que los vecinos se incomoden si alguien pone mi disco a todo volumen, que la gente se ponga nerviosa ante su escucha, las piernas inquietas, que mi música no se pueda poner en una fiesta sin que alguien diga: “¡Quita esa locura!”. Como dicen en varias reseñas de ambos discos: “Música sin descanso, sin oportunidad de respirar, pasan demasiadas cosas en tan poco tiempo”. Música nerviosa, música para colibríes, la han llamado.

Primero, ¿cómo eliges a los músicos que participaron en este disco? Segundo, ¿ha habido alguno que se haya negado a participar? Tercero, ¿por qué hay más invitados en este disco que en el anterior?
En realidad, no los elijo. Son ellos los que me eligen a mí cuando aceptan sumarse al proyecto. Tengo la insana costumbre de escuchar ocho o nueve discos diarios desde hace casi 25 años y tengo bien mapeado en qué bandas tocan varios instrumentistas a los que imagino tocando mis canciones. A la hora de armar un disco, contacto de cualquier forma posible a estos monstruos. Les comparto las maquetas y la invitación a sumarse y fijamos una fecha aproximada de entrega de su colaboración. Claro que hay músicos que se han negado. Algunos porque sus bandas no dejan de girar por el mundo, otros acusan imposibilidad técnica para tocar las canciones, quieren recibir un pago por su colaboración o simplemente no hay click entre nuestras ópticas musicales. En este nuevo disco hay 25 progstars internacionales y la razón es que me parece maravillosa la forma en que cada cabeza procesa una misma realidad. Cuando cinco músicos de tan dispares orígenes, edades y trayectorias interpretan una misma canción, el elemento orgánico acumulado es impresionante y es entonces que mi partitura, cuan rígida es, toma matices, tonos y ataques que representan un crisol sonoro apabullante.

¿Tu forma de componer es la misma, a base de aplausos y silbidos?
No conozco otra forma de traducir mis ideas. El sistema ha probado funcionar por años y mejor no le muevo. Seguiré enviándome audios a mí mismo cada vez que escuche una melodía interesante en el transporte público, mientras trato de conciliar el sueño o empujo un carrito en el supermercado.

¿Cómo organizaste los ensambles? Muchos de estos músicos tal vez jamás pensaron tocar juntos. ¿Les avisaste? ¿Cómo se dio esa unión?
Soy muy democrático en ese sentido. Conforme van aceptando, les pregunto qué canción quieren y les envío lo que necesiten (partituras, midis, audios, etcétera). Con el paso de las semanas y los meses, voy llenando los tracks hasta que estamos completos. Casi siempre preguntan con quién van a compartir créditos y en más de una ocasión se han contactado entre sí o me han recomendado invitar a determinado músico al proyecto.

¿Cuánto tiempo llevó hacer el disco? Supongo que el intercambio de pistas y correos estuvo a punto de volverte loco.
Lo paradójico de esto es que el disco está listo desde hace años, al menos en el aspecto musical. Lo que hace la espera larga es el cúmulo de situaciones fuera de mi control que debo contemplar pacientemente, pues algunos músicos tardan meses en aceptar y otros meses más en entregar su respectiva parte del tema, lo cual no es en absoluto una queja. Si todos los músicos dijeran de inmediato que sí y me entregaran sus colaboraciones en dos o tres semanas, estaría lanzando un disco nuevo cada dos meses al menos durante los próximos diez años, considerando las ya casi trescientas piezas que tengo compuestas en espera de ser grabadas. Esto es un juego de mucha paciencia, pero más de agradecimiento.

¿Tienes algún comentario interesante o divertido que te haya hecho alguno de los invitados acerca de la composición a la cual lo invitaste o de la forma de trabajo?
He recibido toda clase de comentarios insólitos. Si para un peatón resulta quizás incomprensible el hecho de que mi música sea compuesta por alguien que no toca ni la puerta ni ha recibido instrucción musical alguna, para un músico profesional esto resulta poco menos que fantasioso y me han pedido atestiguar en videollamada cómo compongo una canción, quieren que les comparta “el nombre de la inteligencia artificial de donde sacas esas canciones” o han asegurado saber “quién soy en realidad”, adjudicándome la identidad de algún músico conocido en la escena prog. Piensan que soy el alias de alguien más. Algunos me han regañado por ser “tan irresponsable de ponerme a componer música sin saber”. De anécdotas y nombres podría llenar varias páginas.

¿Qué comentarios te hicieron los participantes del disco anterior, te han hecho alguno del nuevo?
Este ambiente es muy político. Siempre recibirás comentarios diciendo que lo que haces está increíble, que has superado lo anterior, que diste un gran paso adelante y cosas en ese tenor. Agradezco infinitamente sus felicitaciones y comentarios, pero me queda claro que hay millones de personas allá afuera que no se tocarán el corazón para decir si mi trabajo les parece realmente bueno o simplemente una amorfa masa de abominable putrefacción.

Nota: Estimado lector, una vez que haya puesto el oído a este disco, especialmente si lo hizo en bandcamp, hágame un favor: vaya y busque la música de cada uno de los invitados de With a Little Hell from More Friends. Tendrá a su disposición un festín sonoro para un año o más.

 

David Corté
Profesor de tiempo completo de la Universidad Pedagógica Nacional.

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Publicado en: Discos