El apóstrofo de Frank Zappa a 50 años de distancia
(la lista de sus nueve temas)

“El apóstrofo es un signo ortográfico en forma de coma alta (’) que, en los textos en español actual, tiene pocos usos, mientras que apóstrofe es una interpelación vehemente en segunda persona”.
RAE, Ortografía de la lengua española

Es lugar común decir, entre los conocedores del tema, que Apostrophe (’) de Frank Zappa es el disco perfecto para introducir a los neófitos en la música del nacido en Baltimore, Maryland, en diciembre de 1940 y quien tristemente falleciera en Los Ángeles, California, en diciembre de 1993.

Apostrophe (’) apareció en 1974, hace exacto medio siglo, y se considera como uno de los álbumes más accesibles para entrar por primera vez al extenso y sofisticado mundo musical de Zappa –en mi experiencia personal, yo conocí a Zappa y sus Mothers of Invention en 1970, gracias a su LP recopilatorio Mothermania, de 1969, con temas tomados de sus tres primeros trabajos discográficos, los extraordinarios Freak Out! (1966), Absolutely Free (1967) y We’re Only in It for the Money (1968), pero esa es otra historia.

Podemos o no estar de acuerdo con la idea de que Apostrophe (’) es un disco más “accesible” que el resto de la discografía zappiana (el asunto resulta ciertamente discutible); lo que es claro es que se trata de una obra espléndida en sus escasos 31 minutos de duración (en CD suele complementarse con el no menos estupendo Overnite Sensation, el álbum que lo antecedió en 1973 y que sólo dura 34 minutos).

Entre la pléyade de grandes músicos que participan en el disco (un total de 24), podemos mencionar al pianista George Duke, a Jack Bruce en el bajo, a Ruth Underwood en el xilófono, a bateristas como Jim Gordon y Aynsley Dunbar, a violinistas como Jean-Luc Ponty y Don “Sugar Cane” Harris, a saxofonistas como Ian Underwood y Napoleon Murphy Broke, al trompetista Sal Márquez, al trombonista Bruce Fowler, a un grupo de coristas encabezado por Ray Collins y, por supuesto, en la guitarra líder y la voz principal, al propio Frank Zappa.

Apostrophe (’) es una de las muchas joyas de este músico. A modo de homenaje veamos, a la manera de nuestras acostumbradas listas catorcenales, uno a uno los cortes que lo conforman y que tal vez, si usted, querido lector, no conoce el trabajo del buen Frank, le sirva como primer paso para sumergirse en la obra de uno de los grandes genios musicales del siglo XX.

Que lo disfrute.

Fotografía: Heinrich Klaffs bajo licencia de Creative Commons

1.- “Don’t Eat the Yellow Snow”. El álbum comienza con una de las composiciones más conocidas de Frank Zappa. Se trata de la primera parte de una suite que abarca los primeros cuatro tracks del disco. La pieza narra una surreal historia del propio Zappa, quien sueña que es un esquimal llamado Nanook y recibe la advertencia de su mamá de no ir a donde van los perros y mucho menos comer nieve amarilla (“Watch out where the huskies go and don’t you eat the yellow snow”). El tema de apenas poco más de dos minutos es un ejemplo perfecto del disparatado y absurdo humor zappiano. La música, por su parte, es una mezcla de rock y doo-wop dentro de una tonada aparentemente bobalicona (“Don’t be a naughty eskimo”). Divertidísima.


2.- “Nanook Rubs It”. El corte dos se liga con el uno en un cambio radical de la música que adquiere tintes más blueseros, mientras la historia de Nanook continúa al encontrarse con un cazador de pieles que intenta atrapar a su mascota, una cría de foca, para matarla y vender su piel. Entonces, el esquimal ciega al intruso al frotarle los ojos con nieve amarilla (es decir, con nieve que ha sido orinada por los perros huskies), lo cual es detenida y delirantemente explicado en la letra (“Eso me hizo poner tan malvado como puede ser un niño esquimal / Así que me incliné, me agaché y recogí un generoso puño lleno de mortal nieve amarilla / ¡La mortal nieve amarilla de allí mismo a donde van los perros esquimales! / Entonces procedí a tomar ese puño con los mortales cristales de nieve amarilla / Y lo froté todo en sus ojillos pequeños y brillantes con un vigoroso movimiento circular”). Como es de suponer, el cazador se pone furioso y hace lo mismo con Nanook, a quien ciega también (“temporalmente”). Aquí las variantes musicales son más complejas y fascinantes, con súbitas entradas de los metales, la guitarra de Zappa y diversas voces, todo ello cobijado con un beat misterioso del bajo y la batería a lo largo del corte.


3.- “St. Alfonzo’s Pancake Breakfast”. Nuevo cambio brusco en la suite para dar paso al xilófono de Ruth Underwood y a una brevísima pero enloquecida composición, un collage sonoro impredecible en el que están presentes las características líneas cantadas por Zappa y respondidas por figuras musicales cada vez distintas. Una pieza indescriptible (¿y dónde quedaron Nanook y el cazador de pieles? A saber. Así de caprichosos son los sueños).


4.- “Father O’Blivion”. El cierre de la suite es tan vertiginoso como desconcertante. Una letra críptica y una música de ritmo frenético que sólo se detiene momentáneamente en el puente. Instrumentalmente es un prodigio.


5.- “Cosmik Debris”. Una de las canciones más populares de todo el repertorio zappiano. “Escombros cósmicos” es un clásico absoluto del gran bigotón, un tema irresistible de rock y blues, con un riff memorable y un solo de guitarra perfecto. Zappa canta-habla para describir el encuentro con un “hombre misterioso” que trata de embrollar al narrador de la letra, al tratar de venderle algo que, dice, lo llevará al nirvana. Con toda su palabrería, el embaucador cree que podrá salirse con la suya, pero Frank lo detiene con sarcasmo y le espeta: “Mira hermano, no pierdas el tiempo conmigo”. La música es espléndida y los coros femeninos (cuenta la leyenda –y la leyenda es cierta– que se trata de Tina Turner y las Ikettes, aunque no aparecen en los créditos) son una maravilla.


6. “Excentrifugal Forz”. Una especie de intermezzo que es como una muy breve explosión de energía, al tiempo que Zappa canta una letra hermética e incomprensible que parecería una sátira a “Like a Rolling Stone” de Bob Dylan, con la aparición de personajes absurdos (Korla Plankton, Pup Tentacle). Todo en un minuto y 33 segundos. Una composición que es como una fuerza excentrífuga (cualquier cosa que eso signifique).


7.- “Apostrophe”. El tema que da nombre al disco. Una pieza instrumental en la que Zappa cuenta con dos invitados de lujo: Jack Bruce (ex integrante de Cream) en el (fantástico) bajo y Jim Gordon (músico que anduvo en muchísimos proyectos, desde los Mad Dogs and Englishmen de Joe Cocker hasta los Dominos de Eric Clapton y que terminaría en prisión en 1984 por asesinar a su madre, en un ataque de esquizofrenia agudizado por su adicción a las drogas; hoy día, a sus 78 años de edad, Gordon sigue purgando cadena perpetua en una prisión estadounidense en la que se encuentra desde hace cuatro décadas) en la (impecable) batería. Casi seis minutos de diálogo musical con la inventiva guitarra de Frank Zappa en una jam session de tres musicazosque remite al jazz-rock más puro.


8.- “Uncle Remus”. Otra joya del Apostrophe (’) y de toda la obra zappiana. Escrita por el propio Frank y el extraordinario tecladista afroamericano George Duke (fallecido en 2013), la pieza aborda temas de racismo y derechos civiles, algo poco común en la discografía de Zappa. El piano brilla en todo su esplendor en este casi gospel lleno de melancolía y belleza, incluso de emoción, con una letra introspectiva y reflexiva, ajena a los habituales sarcasmos del de Baltimore. Mención especial merecen los magníficos coros femeninos (otra vez de Tina Turner y las Ikettes) y el solo de guitarra (adivinen de quién). Un temazo.


9.- “Stink-Foot”. El corte final y el más largo del disco (poco más de seis minutos) en el que regresan el humor negro y la sátira demencial en una canción que nos habla sobre… el mal olor en los pies (al parecer la canción estuvo inspirada en un comercial de spray para pies, en el que un hombre se quitaba los zapatos y su perro se desmayaba por la peste). La letra es realmente jocosa: “… y mi novia exclama: / ‘¡Tienes los pies apestosos!’ / Pies apestosos, cariño / ¡Tus pies apestosos hacen que me duela la nariz! / ¡Pies apestosos! ¡Pies apestosos! No estoy mintiendo / ¿Crees que te los puedas lavar?”. Musicalmente es una especie de rock blues desmayado en el que la voz de Zappa se regodea al contarnos la absurda historia de esos pies apestosos mientras se da el lujo de deleitarnos con un intachable solo de guitarra. Apostrophe (’) concluye con una sonrisa.


Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Listas