Hay jazzistas extranjeros cuyos caminos los traen continuamente a nuestro país, en donde encuentran no sólo amistad sino también el rapport suficiente para emprender proyectos con músicos radicados aquí. Uno de ellos es el saxofonista Phillip Greenlief (Los Angeles, California, 1959), quien inició su trayectoria a fines de los años setenta del siglo pasado y ha tocado entre otros con Wadada Leo Smith, Meredith Monk, Fred Frith, Joelle Leandre, Tevor Dunn y Scott Amendola.
Hace un par de años, en enero del 2022, el saxofonista estableció contacto, vía Facebook, con la contrabajista Adriana Camacho, quien cuenta: “Philip vio que yo había tomado un taller con Joelle Leandre, amiga suya y con quien ha colaborado mucho. Vio que estaba súper activa y tal vez le di confianza, así que organicé varias fechas en Jazzorca, La Zurda Musical, Cuautla. La química fue buenísima. En esos días grabamos el disco Encuentro espiritual, con Sesión Libre. La música y la amistad prosperaron y eso dio a pie a que me invitara a tocar en la costa oeste de Estados Unidos. Seis conciertos en San Francisco, Pasadena, Oakland y Sacramento”.

En ese tour, Greenlief aprovechó para grabar el tercer disco de Animals & Giraffes, proyecto de poesía y música al lado de la poeta Claudia la Rocco y en el que invitan a músicos a improvisar en sesiones en vivo, mismas que son grabadas.
Así nació Live at Medicine for Nightmares (Independiente, 2023), tercera obra de Animals & Giraffes, en la cual Greenlief y La Rocco se hacen ayudar por Kyle Bruckmann (oboe, corno inglés, electrónicos), Alexandra Bushman Roman (voz, electrónicos) y Adriana Camacho Torres (contrabajo).
El trabajo incluye los dos sets grabados por la agrupación, once improvisaciones en las que abundan las texturas electro acústicas y un “teatro de voces”. Las diferentes narraciones corren a cargo de La Rocca y sobre ellas, el resto de los instrumentistas sonorizan, crean pasajes vocales, hurgan en su arsenal instrumental para generar atmósferas en una totalidad que si bien es muy interesante y con pasajes bien logrados, las más de las veces se trata de un colchón para las narraciones.
Antes de la aparición de Live at Medicine for Nightmares, se grabó Encuentro espiritual (Otono, 2024) en Ciudad de México, con Sesión Libre Trío (Adriana Camacho, Rodo Ocampo, batería; Ernesto Andriano, saxofón), una música que, dice la contrabajista, “está hecha con un 99 por ciento de empatía, amistad, risas, buena actitud y convivencia; así todo es fácil y la música brota por sí sola. Esa vez, Sesión Libre Trío había realizado un Radio Niágara la noche previa, así que llegamos enfiestados, pero con buena actitud”.
En “Abrupto”, el corte inaugural, salen chispas que detonan la conflagración. Es un enérgico encuentro que luego toma un ritmo más pausado y da pie a un solo de Adriana con el apoyo de Rodo en la batería, lo cual marca la entrada a la segunda parte, en la que Andriano y Greenlief se escuchan en un diálogo más reposado.
“Ritual” va de la abstracción y las texturas a una conversación entre los saxofones, mientras la juguetona sección rítmica apoya, observa e intercala frases cuando lo considera necesario.

“Sincronía”, si bien improvisado, parece un corte compuesto en el cual el acento está puesto en la energía de los saxofones, mientras la sección rítmica hace cosas increíbles en el fondo. “Armonía profunda” es una delicia, un tema que comienza lento, como si se tratara de una balada sensual, con el groove de la sección rítmica por lo bajo y en la que los saxos bailan suave y acompasadamente. En medio de la vorágine desplegada anteriormente, es un corte que señala una pausa en esa pendiente instaurada previamente y por la cual hasta ahora nos hemos deslizado con emoción, sorpresa y regocijo. Es un corte en el que encontramos, además de calma, mucho espacio para el lucimiento de los músicos.
“Introspección”, por su parte, no tiene nada de lo que presagia su título, pero sí una tremenda demostración de Rodo Ocampo en la batería, así como el grave sonido que consigue Adriana Camacho con el arco que acaricia-raspa las cuerdas de su instrumento, para dar paso a los saxofones que alternadamente se hacen presentes y tejen una armoniosa charla sin llegar a ningún exabrupto.
El corte que da título al álbum es, si bien no un encuentro espiritual, sí un tema en el que nuevamente la diversidad sonora propuesta por los cuatro músicos aparece, lo cual me parece uno de los mejores atributos de esta colección de improvisaciones: ser un muestrario de posibilidades. De hecho, aunque es jazz, los tonos, la búsqueda, la estructura, la libertad, el lenguaje sonoro está más cerca del rock en oposición que de la síncopa.
En la sesión de Radio Niágara de la cual se hizo mención atrás, la saxofonista Eli Piña, quien ha tocado, entre otras agrupaciones con Perdidas en Chalco, Modoromi Odori, No Para Siempre y Girls Go Ska, además de acudir a continuas sesiones de improvisación, conoció a Greenlief y a pesar de la dificultad de ambos en el manejo de idioma, entre ellos se dio un match “muy peculiar”.
“Me invitó a que hiciéramos un dueto y antes de venir por segunda vez a México, me escribió para decirme que le gustaría que hiciéramos un concierto, pero que también tuviéramos un registro sonoro. Así empezamos a buscar estudios y lugares para poder grabar”, dice Piña. Ahí se dio la génesis de lo que ahora lleva por nombre Otras palabras (Independiente, 2024), álbum de tres sesiones de improvisación que abre con la impetuosa “Salsa macha”, en la que ambos parecen luchar; sin embargo, además de que en esta confrontación no se busca vencedor ni vencido, poco a poco podemos percatarnos de la interacción existente entre ambos.

Son tres cortes en los cuales no hay tregua alguna porque las pausas son ligeras, apenas momentos en los cuales ambos saxofonistas se adentran en algunos espacios de reposo, pero la tónica general es la de ir hacia arriba constantemente.
De hecho es un álbum muy demandante para el escucha, porque se trata de una sesión de improvisación en la que lo que menos hay son composiciones o líneas melódicas amigables; en vez de ello, sin llegar a los excesos, nos enfrentamos a un diálogo en el cual los dos parecen arrebatarse la palabra, se enciman, se interrumpen, y sin embargo, en medio de ese aparente caos emerge un orden si se quiere imperfecto, pero finalmente un orden. “No es lo que parece”, el segundo track, con sus casi 25 minutos de duración, es también un buen ejemplo de ello.
“Viento cae sobre la lluvia”, el tema que cierra el álbum, abre de manera tranquila. Greenlief produce “extraños” sonidos con su sax, mismo que toca en un principio con técnicas extendidas. Es la improvisación más experimental de la placa y aquí podemos advertir que Eli Piña es una saxofonista que se encuentra en proceso de develar la totalidad de su potencial. No obstante, en esta sesión lo hace de maravilla.
Cuenta Piña de esa sesión: “Cuando me dijo que grabáramos, me sentí muy feliz. Phillip es alguien a quien yo admiro mucho, amo la sensibilidad con la que toca. Siempre me retroalimenta cuando tocamos. Él me dijo literalmente: ‘tienes mucha música dentro de ti, vamos a grabarla’. También fue muy importante porque es el primer disco que grabo de improvisación libre”.
Las correrías de Greenlief siguen. En su última visita por Ciudad de México, luego de la presentación de Encuentro espiritual, viajó a la ciudad de Oaxaca con una troupe, para dirigir a una gran orquesta en la Estación Morelos, en donde, con sus partituras gráficas, “nos dirigió en un viaje interestelar. El resultado fue excelente, la experiencia de ser parte de un ensamble en el que cada integrante tiene su propia voz y todos son excelentes improvisadores, hace un buen pozole. Participaron músicos increíbles y enormes como Steven Brown, quien se sumó de corazón a la locura de un ensamble de impro libre dirigido. Nos acompañaron Ernesto Andriano, Rodo Ocampo, Fernando Barrios, David Contreras, la bailarina Ara Gutiérrez, Gabriel Elías, Klaus Sour, Andres Pech, Luis Clériga, Musa Paradisíaca. Estamos mezclando para sacarlo pronto. También saldrá pronto la grabación de un en vivo en la galeria Lugagge Store de San Francisco, con David Boyce, Phillip y yo. Ya hablamos de una posible gira por la costa oeste, pero vamos paso a pasito”, concluye Adriana Camacho.
en el último párrafo, INDEX, la composición que estamos tocando, es una partitura de texto, no una partitura gráfica.
in the last paragraph, INDEX, the composition we are playing, is a text score, not a graphic score.