El Sónar y el dinosaurio
Comienzo con un pequeño cuento, una obra maestra que tiene apenas siete palabras. El cuento se titula “El dinosaurio”, lo firmó Augusto Monterroso, escritor guatemalteco, y dice: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. El Sónar de Barcelona lleva treinta años, pero a diferencia del dinosaurio y salvo las pandemias, no se atisba su extinción. El Sónar se ha vuelto más brutal y consolidado. Ojalá mi crónica del festival se pudiera escribir con siete palabras, siete notas o colores.
Esta vez tuve que tomar una dura decisión; ni fácil ni difícil, era la única decisión lógica. ¿Cómo hago para ir al Sónar con nueva chamba? Verá, lector, después de más de una década, mi prioridad es ir al Sónar. Trabajar o actuar en el festival es mi meta o sueño. Trabajo de oficina o teletrabajo, que sepas, “el Sónar es sagrado”. Una buena crónica del festival no pierde relevancia. Este año la mía es gonzo, sincera, trágica-cómica, lisérgica. Quisiera que fuera erótica y festiva, pero hace años que mi vida no tiene esos calificativos. Empiezo por el final. El último día, domingo, ocho de la mañana, un joven le decía en catalán a sus amigos tras concluir tres largos días de festival: “Mis hijos desde pequeños sólo reconocerán una única festa major de Barcelona, sólo al Sónar, fuck la Mercè (la fiesta patronal de la ciudad), mis hijos van a rendir pleitesía únicamente al Sónar”.
El Sónar, como un dinosaurio musical monstruoso de tres o más días, según sus estragos. Sigue aquí, más brutal, visual y vanguardista que nunca, con centenares de actos, conferencias y actividades. Se ha dado un claro relevo generacional, con la misma vocación de irrumpir con fuerza en el panorama electrónico universal. Logró batir su cifra récord de asistentes, más de 154 000 almas danzantes. Yo era una más. Este año me arriesgué y casi extingo mi cuerpo, pero nunca mi alma musical. Mi plan no tenía fisuras: fingir baja médica para asistir; pero, “suerte” la mía, no fue necesario fingir. Asistí con baja médica real por una lesión de espalda. Al final, me alegro y lo sigo considerando como un plan ejecutado exitosamente, eso sí, con varias fisuras.
Conferencias y cacharros musicales
La conferencia inaugural llevaba el título “¿Generando Pánico?” Resumen: “La inteligencia artificial no se encargará del tema de las bombas atómicas aún”. Ya lo confirmó un panel de expertos. Es todo lo que necesitábamos escuchar. Ahora sí a bailar, descubrir y perdernos en este mastodóntico festivalosaurio. Bailar a la espera de la singularidad. Bromas aparte, tratamos ideas sobre arte y música generativos, es decir, realizados con herramientas de Inteligencia Artificial (AI). La interrogante final era realmente el eje y quid de la conferencia: ¿es la inteligencia artificial un peligro inminente para los creadores y sus derechos? Ahí sí cunde el pánico.
Eduard Alarcón, profesor de Ingeniería Electrónica en la UPC y moderador del debate junto con Antònia Folguera, directora del Sónar+D, afirmó que la IA es una herramienta ambivalente, una espada de doble filo que puede ser extremadamente útil pero también peligrosa. Folguera, por su parte, subrayó la valentía de muchos artistas en la adopción de la IA. Rebecca Fiebrink, profesora de Informática Creativa en la University of the Arts London, dijo que la IA no tiene por qué ser necesariamente peligrosa. Citó ejemplos de programas generativos de música por IA que están ayudando a los nuevos alumnos y al profesorado. Si nosotros somos los dinosaurios, la IA no es el meteorito ni el Sónar es Chicxulub (Yucatán). Artur García, investigador del Barcelona Supercomputing Center (BSC), también quiso relativizar los temores. “No vamos a poner bombas nucleares en manos de la IA, así que no creo que hablar de pánico sea lo adecuado”. Sobre el pánico, matizó: “La gente cree que las tecnologías tienen un crecimiento exponencial y esto se piensa de la IA, pero los avances son mucho más lentos”. Entre los presentes también se encontraba Magda Polo Pujadas, quien trabaja en un proyecto con Yoko Ono para grabar gritos agudos de mujeres alrededor del mundo, titulado ‘Yoko Ono Suite’. Reconfortados por estos expertos en computación, ya podemos grabar un grito a lo Yoko Ono y seguir nuestro camino.
Project Area, Endorphines y Alpha Teta
Horas pasé este año en el Project Area, donde se exponen novedades y proyectos tecnológicos y creativos. Prometí pasar a visitar, en Mataró, Endorphines; comprar su módulo-pedal que hacía que la guitarra eléctrica sonara con infinitas posibilidades. Este año sí me atreví a tocar la guitarra en el festival, al fin. Otra meta cumplida. Mientras yo tocaba guitarra, pedal y módulo, otros metían mano a sintetizadores modulares y secuenciales. Jam exquisita, experiencia memorable. Prometieron darme un descuento en su tienda Endorphines. La guitarra se enamoró de inmediato de ese pedal Ghost. Poder hacer loops, sacar subarmónicos y reverberaciones angélicas, efectos calibrados perfectamente, todo intuitivo y con el toque de un botón y ajuste de perilla. Necesito ese cacharro (en cuanto pueda ese pedal será mío, 445 euros cuesta el cacharrito). Después, fui con mis viejos conocidos: Pioneer DJ, ahora como Alpha Tetha, probamos la forma tutorial con los Apple-Vision RV, sin mesa o consola. Fascinado con su última y pequeñísima consola que tanto me recuerda a mi querida S2 de Traktor, con la que sigo pinchando pese a su obsolescencia programada. Alpha Tetha nos lleva diez años de ventaja.

Migrate to create
La segunda conferencia y la última en mi agenda. Me resuena su idea central y hablaré con DJ Fucci, mexicano también. Soy inmigrante, herida abierta que tarde descubrí que ya no se cierra. Abordamos, bromeando, la importancia de ser realmente “cool”, sólo si ser “cool” es ser uno mismo y ser capaz de alcanzar e impactar a la audiencia. Hablamos de la importancia de tener una buena mata de pelo. Al canario, ABHID, se le caía el pelo y al mexicano, DJ Fucci, la barba, a ambos por estrés y ansiedad creativa. El resto del panel era un rapero ruso, una DJ y productora argentina, México con DJ Fucci, natural y simpático. El mejor panelista. Todos coincidían en lo mismo, la ansiedad asociada a migrar y crear. Perder casi todo, borrar toda tu colección por un error, sufrir un robo o la pérdida total del equipo y trabajo. Volver siempre a levantarse o recomenzar. Los beneficios ocultos que hay en estos trágicos o angustiosos eventos. Es cuestión de perspectiva y resueno con esa ansiedad. El dolor diario de trabajar en un callcenter, cuando uno lo que quiere es hacer música o ir al Sónar. La crisis de perder todo por lo que has trabajado y tus herramientas de trabajo. La presión de familiares y conocidos, empezar en una nueva escena o sólo existir en internet. “Soy ansioso, todo me ha pasado en internet. Muy raro, nadie es profeta en su tierra”, decía Dj Fucci, hablando de su “camino espiritual y electrónico” como lo calificó él. Hoy, con su EP Fauna, ha fichado con N.A.A.F.I.. Explora el rave y la música club con tribal o cumbia. “Justo antes de renunciar por completo y sucumbir al callcenter, me llamó Skrillex al celular, para abrir su concierto en Ciudad de México, en Parque Hundido”, este gesto relanzó su carrera. El canario ABHIR decía frases más raras: “Hay que hacer la música de noche” o “Ya nadie va a ser Madonna”. Yo, sólo pensando en lo deprimente de tener que volver a la oficina y escribir esto en mis días libres. Per en Sónar también trabajo en mi interior y mi exterior. Justo se juntaba el trabajo y debía seguir mi propio “camino espiritual y electrónico”. El mexicano DJ Fucci, el francés Laurent Garnier, la canadiense Marie Davidson, todo lo bueno a la misma hora. El primer solapamiento y, en mi opinión, el más grave.
La crónica musical
Sólo escribo de lo que vi completo. Actuaciones relevantes que en caso de tenerlas en su ciudad o antro de confianza, considero deberían acercarse. Esta edición 2024 es slow gonzo journalism, sin prisa, pausa o presión. Se baila con achaques, pero apto para una crónica tamaño saurio. Este año no es la excepción. Quedé fosilizado del esfuerzo. En Sónar 2024 se bailó techno y house, pero también afro rave, baile-funk, gabber, hyperpop y reggaetón. Otro descubrimiento: el Deconstructed Club.
Artistas y actuaciones destacadas
Olof Dreijer y Diva Cruz
Mi primer crush, gran show. Felicité a los artistas con sinceridad por su percusiva y sonora actuación. Primera gran revelación de la jornada inaugural. Olof Dreijer & Diva Cruz. Él fue 50 por ciento de The Knife. Ella, una percusionista afrocolombiana. Ambos, pura euforia y sabor latino. Exploran en directo los límites de la confluencia entre el techno y el house con las percusiones en vivo como eje central. “Brutales”, les dije. Me gustó su set, por ser el más percusivo y natural que había visto. Lo comparé, no sé si acertadamente, con ese mismo día y hora del año pasado, con DJ Ahadadream y su set también lleno de percusión potentísima.

Meritxell de Soto y Bikôkô
Otra enorme sorpresa. De lo mejor tras los platos. Enganchó y enamoró con su propuesta. Presentó su Con Placer Tour. Explica: “Explora la imagen de la armadura como un elemento blando, una armadura no puesta para la confrontación sino para protegernos cuando salgamos en busca del placer. La armadura es únicamente una metáfora de la comunidad, porque cada vez que salimos nos exponemos a riesgos; pero no vamos a dejar de salir por eso”. Su selección es puro arte. Aquí aprendí lo que es el Deconstructed Club. Nos movió a todos de un lado a otro. Sesión curada y cuidada, llena de guiños pop, breaks y una coherencia rarísima en su selección y mezcla de tracks. Cuesta explicar y encapsular a Meritxell de Soto.

Además, en el Sónar siempre sufro de dislexia escénica y quería verla hace tiempo, pues me confundo de escenario. Y así conocí a Bikôkô, gracias a mi dislexia entre Sónar Hall y Sónar Park. Bikôkô es una barcelonesa establecida en Londres. Conecté con su neo-soul de rítmica africana. Apostó por acompañarse de siete percusionistas africanos en directo. No sé si descubrí a Bikôkô o me perdí parte de Meritxell de Soto, lo que sí tengo claro es que quiero volver a escuchar a ambas. De hecho, me obsesioné con Meritxell de Soto y lo underground que es en la propia escena catalana. A ambas catalanas las recomiendo allá donde vayan. Cosa que no haría sin un disclaimer, sin un descargo de responsabilidad, con la siguiente esperpéntica artista.
horsegiirL
“I walk, I trout, I gallop”. Curioso, pero se volvió un mantra este tema en mi cabeza durante todo el festival y a día de hoy. Precisamente, el happy hardcore, el gabber, la socarronería escénica, todo eso me taladraba el cerebro y me marcó como marcan a un caballo. Esa línea socarrona fue lo que protagonizó y predominó las primeras horas de la tarde del Sónar de Día. Vaya establo loco fue el Village con la artista berlinesa horsegiirL, productora y DJ que se presentó ataviada con un vestido blanco de gasa espantoso, hombreras exageradas y portando una careta de caballo con peluca rubia, bajo la cual se escondía un rostro anónimo femenino. Horrible y a la vez fue la sensación absoluta de la tarde. Suficiente para acercarme al género que menos me interpela, el happy hardcore.

No pude parar de sonreír ante el horrendo y enérgico espectáculo. Las proyecciones de las pantallas laterales mostraban caballos a trote o galope, libres por verdes praderas. Ella se ha declarado en diversas ocasiones mitad humana y mitad caballo. Yo sólo veo una máscara equina y un vestido horrible. No soy afecto al gabber o al hardcore, pero este año lo he escuchado en muchos escenarios. Los vídeos de este misterioso ser antropomorfo son virales en las redes. Es un secreto su verdadera identidad. El proyecto de esta productora con máscara equina es un placer culposo. Alguien capaz de meter en la misma sesión temas como “My Barn My Rules” o “My Little White Pony” con voces tipo Alvin y las Ardillas en “Hollaback Girl” de Gwen Stefani o el “Just Dance” de Lady Gaga supongo merece un poco de respeto. Memorable momento de loca celebración. Bojack Horseman estaría orgulloso.
Tommy Cash
Escuché el comentario de un joven del público, tampoco fan de HorsegiirL, cuando ésta acabó: “Madre mía, gracias a Dios, menos mal ya ha acabado tan horrendo show”, y su amiga replicó: “Pues no sabes el personaje que viene ahora, Tommy Cash”. Del happy hardcore de HorsegiirL a los sonidos preminentemente gabber del rapero estonio. Este género, el gabber, estuvo muy presente este año. Es una versión acelerada de un ritmo nacido en Alemania, primo del hardcore. Gabber es un vocablo que procede del yidish en Amsterdam y significa “colega”. El baile es un zapateo frenético que se llama hakken y puede llegar hasta los 190 beats por minuto. Hardcore alemán para cabeza rapada de ese que nos gusta en el barrio mexa. Broma, pero existen microescenas híper locales como la Mákina valenciana o catalana, la cumbia rebajada o el tribal. Lo mismo es el gabber en otros lugares, como los Países Bajos. Volvamos al rapero estonio. Tommy Cash es también garage, drum n’ bass, drill. Va ataviado con falda escocesa, un DJ con cara pintada de bandera catalana, valenciana o aragonesa. Fluye con su hip hop, buenos riffs de guitarra, buen bombo en la mezcla. Su extraña presencia escénica hace el resto. Su propuesta fue acogida con algo de frialdad. Luego recuperó el tono de fiesta con sus fans cerca y con sonidos más duros y desenfadados. El autor de “X-Ray”, “It’s Crazy, It’s Party” y “Pussy Money Weed” finalmente transformó las primeras filas del Village en un pogo o slam. “Who”, su colaboración con Modeselektor, fue uno de los puntos álgidos de la tarde y mi tema favorito de su set.
Mainline Magic Orchestra
No estaba enterado de la existencia de este colectivo catalán. Trío de la Costa Brava, al principio no sabía si lo que hacía era comedia o música electrónica. El amigo alemán que me acompañaba quedó metido en los visuales y en el surrealismo de su acto y yo también, más y más desconcertado pero totalmente inmerso. Descubrimiento musical local. Sus integrantes se llaman Nile Free, John Heaven y Daniel 2000. “Es comedia electrónica”, pensé. Y sí, los presentan como “un colectivo de variedades electrónicas con perfil esquizofrénico”. Dignos representantes del panorama electrónico catalán actual. Sorpresa y devoción total. De los shows más divertidos, terroríficos e inesperados. Mi colega germano, asistente a más de diez ediciones, los puso en su lista como el descubrimiento del día. Acércate a ellos, su tema “Dog Syndicate”, con Partiboi69 que también subió con ellos al escenario, es un buen track para ello.

DJ Paulette y Stacey Hottwaxx
Pareja que junta tiene más de sesenta años de experiencia como selectoras. Cada una con más de tres décadas de historia. Originarias de Manchester y de Detroit. Primero pensé: “¿quiénes son estás abuelas y por qué tan serias?”. Después dije: “calla y aprende”. Desconfié por ignorancia, al verlas tiesas, lentas, ajustando perillas de una en una, con algún error. Después entendí todo, me informé un mínimo sobre qué tipo de leyendas tenía delante. Productora house de la Motor City, Stacey Hottwaxx y su jacking techno, grooves inusuales, puro estilo Detroit. Manchester también sabe del tema, DJ Paulette tenía que demostrar su experticia. Su sesión claramente fue de menos a más. Famosas ambas por su don de selectoras y sus hallazgos musicales. Fue estimulante, inspiración para futuros sets. No puedo decir lo mismo con Folamour que hace algo demasiado parecido a lo que hago yo aquí cuando piden poner disco. Es un rechazo un tanto freudiano, pero claro que se admira su buena sesión disco y su segunda visita al festival.
Paul Kalkbrenner
Mismo escenario y horario principal. Visuales poco favorecedores y fumando un cigarrito tras otro en blanco y negro y en primer plano, haciendo muecas raras propias de alguien que ejecuta algo en directo. Kalkbrenner es el primer DJ club mainstream de la historia. Vuelve con papel protagónico. Su aproximación al show fue la misma que en 2019: varias cámaras que en todo momento apuntaban a su cara y a la mesa de mezclas. En comparación con la visita de cinco años atrás, hubo menos presencia del disco Parts of Life recién sacado en ese momento. Fueron certeros sus icónicos remixes de “Te Quiero” y “White Rabbit”. Qué decir de su himno generacional, el archiconocido “Sky and Sand”.

Air
El lanzamiento a principios de 1998 del album Moon Safari, début de Nicolas Godin y Jean-Benoît Dunckel, fue clave para expandir el sello French Touch más allá de Daft Punk y Cassius. Suave electrónica retro-futurista, clara vocación ambient y destellos pop muy versallescos. Lo nunca pensado para el Sónar, pero helos aquí: Jean Benoit Dunckin y Nicolas Godin, encuadrados en un rectángulo de proporciones áureas, con un baterista que a mi parecer fue el único que se lució. Impolutos y de blanco inmaculado para interpretar Moon Safari fielmente. La icónica “La Femme d’Argent”, su primer tema, luego la subida de energía con “Sexy Boy”, vuelta al relax con “All I Need”, adaptada para no precisar la voz en directo de Beth Hirsch (usaron un sample y pusieron más énfasis en las voces y el carácter instrumental de “You Make It Easy”); por otra parte, tiraron del vocoder con mucho sentido del humor. Me encantó, me transportó a mi infancia electrónica. Este álbum fue de los primeros que llevó mi papá con música electrónica al hogar. El primero fue uno de Jean-Michel Jarre. Ambos ya son sueños cumplidos en Sónar, a ambos los escuché décadas después en el escenario del SónarClub. Esa noche, más tarde, se sumarían a repartir ráfagas de sonoras figuras como Charlotte de Witte, Marlon Hofstaat o Reinier Zonneveld.

Así se siente México en el Sónar
Este año moría de ganas de hablar con este paisano, DJ Fucci, del sello mexicano N.A.A.F.I. Me enteré de que Skrillex lo rescató de renunciar a su música. Me dio fuerza su consejo en la conferencia: “Migrate to create”. Su propuesta es una mezcla híbrida del club de vanguardia mexicano. Bebe de la cultura rave, la cumbia, el tribal y samples tradicionales. Un talento emergente, artista de la escena electrónica de la capital mexicana. Influenciado por la biodiversidad y la cultura de nuestro México. En su primer EP para N.A.A.F.I., se propuso el reto de crear música inspirada en los cultivos clave de México, todo un ejercicio de agricultura musical. Su propuesta sonora es tan lúdica como sus ideas y conceptos. Transiciones ágiles y percusivas, impulsadas por una mezcla de samples tradicionales, breakbeats y líneas de bajo muy rave. También es ingeniero de sonido y dirige el netlabel Wava Wava que contribuye a documentar la rica ecología de la música de club en México. Sónar 2024 se presenta como el entorno idóneo para una de sus primeras actuaciones fuera de su país. Decidió acabar su sesión musical con una versión de “Tears Dry on Their Own” de Amy Winehouse. Sus transiciones son fluidas y su habilidad para leer la pista de baile hizo de su set una de las sorpresas más agradables.

Marie Davidson
Davidson se despidió hace seis años de la pista de baile. Muchos pensábamos que ya no podríamos presenciar en vivo el show de la autora de Working Class Woman. Este año y como homenaje a su himno “Work It”, es mi nuevo tono de alarma en el despertador:
“You wanna know how I get away with everything?
I work
All the fucking time
From Monday to Friday, Friday to Sunday
I love it
I work”
Y nos puso a trabajar con los pies. Cuando ella se pone detrás del micrófono, es lo mejor. Resulta innegable que gusta mucho, pero ni así la canadiense nos mantuvo a todos congregados. ¿El motivo? El show se solapaba con el inicio de la sesión de tres horas de Laurent Garnier. Pero siempre presente y astuta, desde el primer momento optó por interpretar, con su sensual y característico spoken word, temas más uptempo de su muy recomendable discografía. Sus piezas sonaron implacables y más techno. Momento especial su “Work It”, pero la versión original, no el remix de Soulwax, cuando hace una década la empezaba la escena del electroclash con Miss Kittin y Uffie. Si la gente hubiera sabido que el set de Garnier iba a durar tres horas, tal vez Marie Davidson hubiera sido una de las ganadoras del festival.
Laurent Garnier
Garnier es el primer DJ distinguido como “Caballero de Honor de la Legión Francesa”. Hablar de él es hablar de la primera edición del festival, hace treinta años. Invitado y amigo de la organización del festival, fue la primera prueba de que este año había un montón de personas, sensación que no se había visto en los primeros dos días. Las mejoras logísticas fueron muy evidentes este año. Garnier se lució con una clase magistral de tech house, tanto con producciones propias (“Flashback” o “The Man with the Red Face”) como hits de otros (“House Anthem” de Jonk & Spook o “Go Brooklyn” de Butch). Sorprendió a todos al anunciar que a finales de 2024 se retirará de las giras para evitar convertirse en “una vieja y polvorienta gramola”. Tres horas de sesión y largos minutos de aplausos. Treinta años como testigo del fenómeno Sónar y un ejemplo de profesionalidad y compromiso con la música electrónica. En 1994, Garnier estuvo en la primera edición del festival. Hace cinco años, celebré el cumpleaños 25 del Sónar también con Laurent Garnier como sorpresa. Verlo volver y desquitarse con un set de tres horas y una merecida ovación es uno de los hitos de este año.

Floating Points
Mano quirúrgica para su live set. Música de club sesuda, geométricamente perfecta. Es uno de mis productores favoritos, se lo arrebatamos a la neurociencia para que se dedique exclusivamente a la música. Sam Shepard es el neurocirujano más electrónico y experimental, tercera vez en el Sónar. Elegante en su creación y ejecución. Su actuación tuvo algo de improvisación y algunos errores a la ahora de construir tensión, pero eso es lo que más agradezco, ver que se arriesguen en directo. Yo creo que perfectamente supo dar los beats de baile necesarios a esas horas de la noche, sin perder su esencia experimental, más cercana al IDM y la experimentación sonora, con sus capas de sintetizador y un bajo demoledor, siempre listo por si se perdía en sus intrincadas texturas. Sam Shepard no olvida nunca a sus fans ni dónde y a qué hora está actuando en todo momento. Es demasiado inteligente.
Jessie Ware
La británica ejerció de protagonista principal en un ficticio club de cabaret llamado “The Pearl”. Dos bailarines, un par de coristas y músicos, un grupo de drag queens y su potente voz bastaron para animar a todos ante la nueva diva del disco. Sonaron perfectos “Beautiful People” y ‘Free Yourself”. Sacó éxitos de su What’s Your Pleasure? de 2020 y su That! Feels Good! del año pasado. También hubo tiempo para un regalo fantástico: convirtió el recinto gigante en un karaoke masivo al entonar entre todos el clásico “Believe” de Cher. Me encontré cantando completamente y a todo pulmón, como un joven en los noventa luciéndose con este éxito de karaoke frente a su espejo del baño. Felicidad pura.
Kaytranada
Desde que irrumpió en escena con su famoso remix de Janet Jackson, universalmente aclamado por su LP 99% y una actuación triunfal en el Sónar de Noche de 2017, Kaytranada, productor criado en Montreal, se ha erigido como un maestro moderno del funk y R&B basado en sampleos, del que fueron pioneros J-Dilla y Madlib. Excelente sonido y gruesos beats que enlazaban éxitos y conocidos reworks, edits y nuevas canciones, con las voces de viejas glorias como Craig David, Vic Mensa, Aluna George, Little Dragon, Azealia Banks o Rihanna. Enérgica actuación que tuvo a todos sin parar de bailar. Ha vuelto totalmente consolidado y seguro de su increíble talento y buen gusto al producir.

La Goony Chonga
Reseñable sin duda. El perreo surgió, también el ambiente queer. Homosexuales altísimos empezaron a tocarse cerca nuestro. Recuerdo que comenté que la híper sexualidad se podía cortar con cuchillo. Si va a México, no se la pierdan. Es inevitable que no te salpique su “Chongafied Theme Song”. Reconocí a ex bailarinas de Bad Gyal. El perreo siguió intenso y las sugerentes coreografías estaban aseguradas. Sexual y agresivo show. Y eso que estamos curados de espanto y homofobia. “Abanico” y “Duro 2005” sonaban bien en directo. El sudor brotaba por todos lados. Increíbles visuales transportaban a un Miami muy kinky y cubano. La Goony Chonga salió a gozar con su Goonyverso que arrancó con reggaetón más canónico para paulatinamente ir subiendo revoluciones y un sonido más guarro, hasta llegar a ese treggaeton que es algo así como reggaetón con esteroides y anfetas. Total que la “Chongivity Activity” acabó como uno de los mejores directos del festival. “Suerte saber el Instagram de las bailarinas”, presumí a mi colega alemán, “gajes del oficio”.
Treinta veces gracias
Me unen al Sónar por más de una década mis pasiones y pulsiones más fuertes: la música, la comunicación, la tecnología, la experimentación y la celebración. El último lustro, agradezco el interés y la libertad que representa colaborar con el sitio de música de la revista nexos. Gracias Advanced Music, por todo. Gracias especiales a Enrichetta, la confianza de Georgia y la oportunidad que me dio Paul Geddis. Trata a la prensa con enorme diligencia y hablamos de mejoras y varias anécdotas. Prometí volver en un futuro más estilo “All Gas No Brakes” o “Channel 5 News” y hacer más periodismo musical y un reportero más cómico (nos gusta Andrew Callaghan a ambos). Agradezco a sus directores Sergi Caballero (cada año con una imagen que se nos queda incrustada en la memoria), Enric y Ricard por toda la logística, crecimiento y ayuda a los periodistas. A la organización por permitirme acabar la crónica siempre con una sonrisa y la promesa de un hasta pronto. Treinta veces gracias Sónar. Son la familia que uno escoge.
Al Sónar VIP no lo cambio por nada
Mención especial a DJ Loli, amiga y crack en la escena local. Estuvimos compartiendo conciertos y también shootout al regreso de mi amigo alemán Törnston. Dispuesto a su particular revancha: una hamburguesa en mal estado lo intoxicó y lo sacó de combate el año pasado. Venía a su último Sónar, tras diez años, o eso decía él. Spoiler: el domingo ya tenía su entrada para el próximo año, además VIP y para los tres días del Sónar 2025. Él trajo la risa y la energía (en forma de sustancias naturales y sintéticas) que me faltaban. También la improvisación: salir de mi ruta marcada. Energía, amistad, visuales más potentes, poco más se puede pedir. La crónica lleva un toque lisérgico, cringe y amistoso. Sin mi amigo, no hubiéramos emprendido la búsqueda del “cringy stage”, en busca de nuevas rarezas y las propuestas más bizarras, y al final lo encontramos.
El cierre más cringe y original
BLEX: Virgen María y Naive Supreme
Todo el festival permaneció con la broma de buscar cringe, concepto que veríamos materializarse a las seis de la mañana con el show de Virgen María y BLEX. Cringe, sí, pero también híper estimulante y con el club deconstruido y hasta reterritorializado. Gabber, electrodance, hardcore y sonidos rave insoportables. Una morsa sirena que menea al compás su cola mientras mezcla. Video performance que parecía hacer vanguardia a lo Luis Buñuel. Absoluta locura. Un plus, la voluptuosidad desnuda de Virgen María. Todo muy raro y adictivo. BLEX, fundado por Virgen María y Naive Supreme, es un colectivo queer, radical, con talento brutal en toda la literalidad de la palabra. A él se sumaron “el infame artista digital” Filip Custic y el DJ y productor “del que no puedes quitar la mirada” Hundred Tauro. Nunca olvidaré su cola de manatí echada sobre la mesa, con su consola y aleteando al compás de los beats más locos, me moría de la risa. Fue un performance provocador, con mis tímpanos llevados al extremo y mezclas únicas entre pop y rave. Entre tanto ruido y personas encontré a la sensual figura de Virgen María, hija de la actriz Verónica Forqué, quien siempre ha tenido una gran querencia por lo esotérico, lo erótico, lo bizarro y lo oscuro. La musa del cringe.

Deforme semanal, el podcast
Emocionante encuentro con Lucía Lijtmaer, una de las coproductoras y locutoras de Deforme semanal ideal total, un podcast influyente que aborda temas de feminismo, cultura pop, literatura con un enfoque crítico y humorístico. Otro hito de mi Sónar el conocer y hablar con ella. Me presenté y prometí comprar su obra. Ella se ofreció a mandármela gratis. Me dio su palabra y esta vez la tomaré. Se trata de alguien que admiro mucho. Le dije: “Mi hermana es ‘concursanta’ (oyente) de tu podcast en México y otra amiga se lo pone a sus estudiantes de posgrado”. Es el único podcast del que hago proselitismo. Le advertí: soy de esos hombres de los que tienes que cuidarte cuando te dicen que son “aliados”. Deforme semanal ideal total se ha convertido en una referencia importante para muchos por su estilo único y su capacidad de mezclar temas serios con un toque de humor. Se puede escuchar en todas las plataformas.
Menciones honoríficas
Charlotte de Witte presents Overdrive
El nuevo proyecto de De Witte demuestra que es una experta en construir tensión y mantener las revoluciones altísimas. Capaz de enamorar a grandes audiencias con su intensa energía, sólida producción, creatividad y atmósferas oscuras con impacto directo en los pies. Imposible no sumergirse completamente en esta experiencia.
Jasss / Jeniffer Cardini b2b Haai / Eli Minus b2b Marie Montexier
Los mejores b2b de este año. Jasss fue el cierre del festival. Para mi, una fuente de inspiración para el futuro.
Kittin b2b David Vunk
Set de dos leyendas de la rave, centrado en un viaje por lo mejor del acid house.
The Martinez Brothers
A la manera de Capriati, Osuna o Carola, pero con un marcado toque latino, el mejor set de tech house.
Anetha / DJ Tennis / Danny Tenaglia
Selección magistral que no dejó indiferente a nadie con su tracklist. Coleccionistas musicales y diyéis impecables. Dos leyendas y una futura promesa, Anetha.
Sevdaliza
Su tercera aparición, esta vez como diva del festival.
Judeline
Nuevo sonido andaluz, algunos no se resisten en hacer comparaciones con Rosalía. Yo no lo haré.
PabloPablo
Se trata del hijo de Jorge Drexler en el Sónar, sin más.
Asiandopeboys y ¥øu$uk€ ¥uk1mat$u
Diversos cuerpos dando vueltas en círculos y haciendo cosas totalmente performáticas durante seis horas. Viviendo el sueño dorado de cualquier performer. Lo mejor era un chinche inflable gigante que pendía sobre todas nuestras cabezas. Indescriptible.
Conclusión
Como cierre, el cuento más corto de la literatura universal, ya adaptado al festival más inabarcable del mundo: “Cuando despertemos, el Sónar debe estar ahí”. Este año, el festival mejoró todas y cada una de mis expectativas. Hice la promesa de no parar de trabajar hasta tener mi sesión de DJ, más celebración, colaboración y creación, también como periodista. Yo ya no me lo pierdo por nada del mundo. Espero que cuando despertemos, el Sónar siga brutal, visual, innovador y vanguardista. En mi vida, el Sónar está siempre conmigo, antes y después de despertar. Ha llegado sólo para revolucionar y mejorar mis sueños y ayudarme a hacerlos todos realidad. ¡Gracias!