A 60 años, 10 grandes temas de la invasión británica

Fue en 1964 cuando dio inicio de manera más o menos espontánea el movimiento musical que habría de conocerse como la invasión británica (o la ola inglesa), fenómeno cultural que revolucionaría y reavivaría al rock en particular y al mundo de la música popular en general.

A sesenta años de distancia, las agrupaciones y solistas que dieron origen a esa afortunada invasión –primero en los Estados Unidos y casi en seguida en todo el mundo occidental, México incluido– hoy son considerados en su mayor parte como clásicos. Los más importantes perdurarían a lo largo de los años sesenta del pasado siglo, algunos durarían mucho más y un grupo al menos, los Rolling Stones, sigue sorprendente y felizmente fresco, activo y vigente en pleno 2024, aunque sus miembros fundadores ya se encuentren en su octava década de vida.

Para recordar esa edad de oro del rock he aquí una decena de canciones, algunas muy conocidas y otras que quizás estén ya un poco olvidadas, pero cuya calidad se conserva intacta. Seguramente los lectores más melómanos las conocerán todas, pero no está por demás rememorarlas y volver a disfrutarlas hoy que la música y la manera de ser escuchada resulta tan diferente a como lo era hace seis decenios.

Fotografía: Iberia Airlines, bajo licencia de Creative Commons
Fotografía: Iberia Airlines, bajo licencia de Creative Commons

1.- “A Hard Day’s Night”. The Beatles. Del álbum A Hard Day’s Night, 1964). ¿Quién no conoce esta composición de Lennon y McCartney, tema que además dio título al primer largometraje filmado por los Beatles y dirigido por Richard Lester? La canción que inicia con el famoso “acorde misterioso”, tocado al únísono por los músicos (John Lennon tocó un Re 4 con su guitarra, George Harrison un Fa 9 con la suya y Paul McCartney un Re con el bajo, además de George Martin que ejecutó otra nota desde el piano –alguien escribió que “con ese sonido inquietante la civilización occidental comenzaba su final”), es una joya musical, con una gran letra salpicada de sugerencias sexuales (“It’s been a hard day’s night / and I been working like a dog / It’s been a hard day’s night / I should be sleeping like a log / But when I get home to you / I find the things that you do / will make me feel alright”). Una de las grandes canciones del cuarteto de Liverpool.


2.- “Let’s Spend the Night Together”. The Rolling Stones (del álbum Between the Buttons, 1966). Ya que hablamos de sugerencias sexuales, las de esta pieza de los Stones no pueden ser más específicas, tanto que fue prohibida en muchas estaciones del mundo de habla inglesa. El escándalo por el título y la letra de “Vamos a pasar la noche juntos” fue tal que cuando el grupo se presentó en el programa de Ed Sullivan, se le obligó a cantarla como “Let’s Spend Some Time Together” (Vamos a pasar algún tiempo juntos”). Era la moralina políticamente correcta de aquella época (cualquier semejanza con la de la actualidad woke no es mera coincidencia).


3.- “Shapes of Things”. The Yardbirds (sencillo, 1966). Para algunos críticos e historiadores, “Las formas de las cosas” podría considerarse como la primera canción psicodélica, ya que fue grabada un mes antes que “Eight Miles High” de los Byrds. Lanzada como single, se trata de un tema antibélico en el que destaca la furiosa guitarra de Jeff Beck y su solo de tintes hindúes.


4.- Procol Harum, “A Whiter Shade of Pale” (del álbum Procol Harum, 1967). Basada en su estructura armónica en una pieza de Johann Sebastian Bach (el aire de la “Suite Orquestal No. 3 en Re mayor, BWV 1068”) y con una letra de poesía más que hermética debida a Keith Reid, la conocida en México como “Una pálida sombra” contó con la  extraordinaria voz del pianista y líder del grupo Gary Brooker para brindar una de las canciones más hermosas y emblemáticas no sólo de Procol Harum sino del rock de los años sesenta (de hecho, es una de las más grandes composiciones de la historia del rock). Un tema sublime e inmortal.


5.- “Sunshine Superman”. Donovan (del álbum Sunshine Superman, 1966). Corte principal del tercer disco del músico y compositor escocés –que si en sus dos primeros álbumes había presentado un folk cuasi dylaniano, en este entraba de lleno a la psicodelia–, “Sunshine Superman” es una canción de consuelo para su entonces novia Linda Lawrence, luego de su ruptura con el guitarrista de los Rolling Stones Brian Jones (“Hoy el resplandor del sol entró suavemente por mi ventana / pude hacerlo fácil pero cambié mis maneras / tomará tiempo, lo sé / pero pronto tú serás mía”). Con sonidos de sitar, percusiones proto indias, la guitarra del músico de sesión Jimmy Page y el bajo de John Paul Jones (quienes se conocieron durante las grabaciones del disco y más tarde formarían a Led Zeppelin), el tema tiene un aire optimista pero a la vez inquietante.


6.- “Gimme Some Lovin’”. The Spencer Davis Group (del álbum Gimme Some Lovin’, 1966). Un temazo que a casi seis décadas de distancia no ha perdido su ímpetu y su contagiosa energía. La forma como surgió es digna de contarse, ya que el grupo tenía que grabar una canción y no la tenía. Presionados por el productor Chris Blackwell, quien los encerró en un cuarto, los cuatro músicos se pusieron a improvisar ideas durante media hora hasta que surgió algo que a todos les gustó, lo desarrollaron y en otra media hora quedó el tema listo y terminado. Luego se fueron a un café cercano al estudio para trabajar la letra y al día siguiente grabaron el que sería su mayor éxito, una canción que a lo largo de los años ha tenido versiones de gran cantidad de grupos (desde los Blues Brothers hasta, sí, Alejandra Guzmán). Cabe destacar que el organista y cantante de The Spencer Davis Group, el genial Steve Winwood, tenía en aquel momento tan sólo 18 años.


7.- “All Day and All of the Night”. The Kinks (del álbum Kinks-Size, 1965). Si los Kinks se dieron a conocer con ese diamante de secos acordes que fue “You Really Got Me”, no se quedaron cortos con su siguiente hit, este “Todo el día y toda la noche” que sigue retumbando a sesenta años de haber sido dado a conocer. Aparecido inicialmente como sencillo, el potente tema anticipó al menos por diez años al rock punk. Su letra, de poco disimuladas intenciones sicalípticas (“No estoy contento de estar contigo sólo durante el día / Nena, quiero estar contigo todo el tiempo / Los únicos momentos en los que me siento bien son los que paso a tu lado / Nena, quiero estar contigo todo el tiempo / Todo el día y toda la noche”), es una joya más de Ray Davies, cerebro y corazón del mítico cuarteto londinense. Los Kinks comenzaban a ser leyenda.


8.- “I Can See for Miles”. The Who (del álbum The Who Sell Out, 1967). Cuenta la leyenda que fue esta inquietante canción de Pete Townshend la que inspiró a Paul McCartney para escribir la controversial “Helter Skelter”. Es posible que así sea, porque ciertamente existen elementos que las asemejan. “I Can See for Miles”  es un tema fuerte y denso, una especie de heavy-pop con paredes de sonido, muy adelantado a su época y a la vez muy representativo de la misma y del momento creativo por el cual estaban pasando Townshend, Roger Daltrey, John Entwistle y Keith Moon. Una perla absoluta del rock británico… y de la ola inglesa.


9.- “As Tears Go By”. Marianne Faithfull (del álbum Marianne Faithfull, 1964). Esta bella pieza compuesta por Mick Jagger y Keith Richards y que más tarde sería grabada por los Rolling Stones es una de las pocas muestras femeninas de la invasión británica. Aunque esta versión no logró una gran popularidad, resulta muy significativa debido justamente a que hizo que también hubiera mujeres destacadas en el movimiento. Marianne Faithfull (quien aún vive y tiene 77 años) tuvo esa representación al lado de otras cantantes como Petula Clark, Lulu y la gran Dusty Springfield.


10.- “Don’t Bring Me Down”. The Animals (del álbum Animalization, 1966). Enorme versión de esta composición original de Gerry Goffin y Carole King. Eric Burdon supo interpretarla con la fuerza y la garra necesarias para convertirla en un clásico sobre la impotencia y la humillación amorosa (“Cuando te quejas y me criticas / Siento que nada soy ante tus ojos / Me haces sentir como alguien que se rinde / Porque lo mejor que puedo dar sencillamente no es suficiente para ti / Nena, quiero proveerte y hacer todas las cosas que quieras que haga / No, oh no, no me desprecies”), acompañado por esos magníficos músicos que eran los Animals, destacando el órgano (y el piano) de Dave Rowberry, la guitarra fuzz de Hilton Valentine, la seca batería de Barry Jenkins y el siempre efectivo bajo de Chas Chandler (quien al año siguiente descubriría a Jimi Hendrix y lo llevaría a Londres para que el estadonidense se convirtiera en ese monstruo musical que desde Inglaterra, con su trío The Experience, invadiría al mundo como una ola).


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Publicado en: Listas