No son ríos de música electrónica los que circulan en las ciudades y tampoco pequeños lagos. Hay instantes en los cuales la proliferación es tal que uno se siente abrumado por la oferta. ¿A quién seguir? En ocasiones el gusto sirve de guía, pero cuando uno se siente saturado, harto de lo mismo, la pregunta surge nuevamente y el intento de encontrar una respuesta se vuelve difícil. Ayudan el boca a boca, las recomendaciones, el establecer vínculos fuera de la red.
De esa forma llegué a los páramos de Sector Industrial, un sello joven asentado en Ciudad de México que en sus inicios abrazó los géneros duros y oscuros del electro, el electronic body music, la techno body music y el electrogoth, entre otros, pero en años recientes se ha expandido a sonidos oscuros que pueden inscribirse en el trip-hop, los breakbeats o el synth pop.
Sector Industrial nació en 2008 como un programa de radio. En 2016 cambió a sello discográfico, pero, señala Dimitri Berzerk, fundador del proyecto, “mantiene el mismo objetivo: ayudar a fortalecer la escena musical alternativa desde el estilo electrónico, a través de la apertura de un canal que ayude al fomento y distribución de los artistas locales emergentes”.

El sello, para dar mayor fuerza y continuidad, ha colaborado con diferentes medios y espacios y su rooster incluye proyectos como Bishop UPG, Cid Project, Dimitri Berzerk, Dramatic, Hooverlordz, Man in Motion, Neuvision, Oxomaxoma, Technomancer y Vyrtual Zociety, por sólo mencionar a algunos.
Berzerk cuenta que, del año de su fundación a la fecha, el panorama de la música electrónica no ha cambiado demasiado: “Vemos muchas bandas y proyectos musicales, varios de ellos con buena calidad y que bien valen la pena, pero con dificultades para trabajar sus producciones en formatos físicos. Esto provoca que con el tiempo, al desaparecer las agrupaciones, se pierda el aporte que podría ayudar a nutrir a generaciones posteriores”.

No hay secretos en los cuarteles de Sector Industrial acerca de la curaduría del sello. Dimitri Berzerk señala que “se trabaja directamente con las propuestas que se reciben. Si bien, no se busca encasillarse en un único sonido, sí buscamos que tengan cierta homogeneidad con el sonido y la ideología que se busca proponer dentro del sello. Toda propuesta es bienvenida, siempre y cuando tenga algo que ofrecer”.
La oferta es amplia en Sector Industrial. Lo mismo encontramos sonidos con resabios de industrial, como es el caso de Cid Project, o propuestas de vanguardia como las de Oxomaxoma y Dimitri Berzerk propone desafíos sonoros más inclinados a la pista de baile.

A ocho años de su reconversión a sello discográfico, Sector Industrial se mantiene fiel a su principio de “mantener un canal abierto para la distribución de artistas, en primer lugar desde la música electrónica y en segundo, desde el arte visual, a fin de dejar un legado de la escena electrónica tanto mexicana como internacional” y si bien la proyección del sello en su mayor parte es nacional, también han abierto sus puertas a cuatro proyectos internacionales: Powerotik (Costa Rica), Hooverlordz (Argentina), Spektralized (Noruega) y Technomancer (Noruega).

¿Por dónde empezar entonces si una vez que se adentra uno en este sello también se corre la posibilidad de ahogarse? Hay en el sitio de bandcamp de la discográfica unos compilados que funcionan como guías de navegación. Con el título de Whispers of the Future –hasta el momento de escribir esto se había lanzado el volumen 7–, se reúnen no sólo los proyectos del sello, sino que también se muestran otras propuestas afines, con lo que la compañía cubre un doble objetivo: por una parte, presenta muestras de lo más atractivo de su catálogo; por la otra, añade una pieza para entender ese rompecabezas que es la música electrónica popular de nuestro país.