Para Margaret Murillo
Ha muerto una leyenda. Se ha ido uno de los iconos de la música pop francesa de los años sesenta del siglo pasado. Françoise Hardy, la elegante y sutil cantante y compositora que hizo suspirar a toda una generación con su voz dulce y melancólica, falleció el pasado martes 11 de junio, a los 80 años, luego de una larga batalla contra el cáncer. La autora e intérprete de temas clásicos como “Tous les garçons et les filles” y “Le temps de l’amour” perteneció a una notable ola de vocalistas galos, como Johnny Hallyday, Sylvie Vartan, France Gall, Sheila o Marie Laforêt, que supieron adaptar la tradición de la chançon francesa a la modernidad sesentera con elementos del pop y del rock surgido en Estados Unidos y Gran Bretaña.
Símbolo de una juventud rebelde y pacifista, la nacida en París en 1944 destacó también como una luchadora incansable por el derecho a la muerte digna. En 1991, ayudó a bien morir a su madre, quien decidió que le aplicaran una inyección letal, y acerca de ella misma dijo apenas el año pasado: “Quiero marcharme lo más pronto y rápido posible”, debido al cáncer que padecía. Admirada en su momento por Bob Dylan, colaboró con compositores como Serge Gainsbourg y Michel Berger y con grupos de rock como Blur.
Descanse en paz la inolvidable Françoise Hardy.

1.- “Tous les garçons et les filles” (1962). La canción que la dio a conocer nacional e internacionalmente y el mayor éxito musical de su carrera. Con una letra que narra la historia de una joven que observa a diversas parejas que caminan de la mano, mientras ella se encuentra sola y se siente excluida del amor, la música es deliciosamente melancólica y la voz suena tan vulnerable que nos mueve a darle un abrazo. Hardy tenía 18 años de edad cuando la grabó y logró conmover al mundo entero.
2.- “Comment te dire adieu” (1969). “Cómo decirte adiós” es una muy conocida y original balada compuesta por Serge Gainsbourg para su entonces amante, la sensual actriz y diva intemporal Brigitte Bardot, que Hardy supo hacer suya (la canción, se entiende) de una manera única. Con un arreglo muy a la Burt Bacharach, la pieza trata sobre una persona que busca las palabras que le permitan despedirse de la persona que ama (y pregunto: ¿cómo decirle adiós a Françoise?).
3.- “Le temps de l’amour” (1962). Otro clásico atemporal de Françoise Hardy. Con un toque relativamente más rocanrolero, “El tiempo del amor” fue otro de los grandes éxitos de la joven cantante gracias a su melodía pegadiza y esa voz a la vez delicada y sensual que cantaba sobre las alegrías y las tristezas del amor adolescente “Es el tiempo del amor, de los compinches y de la aventura”. Una joya de poco más de dos minutos de duración.
4.- “Voila” (1967). Escrita por la propia Hardy, esta canción acerca del dolor y la resignación ante el amor perdido posee un sonido un tanto inquietante por su intensa melancolía. “Estás aquí, frente a mí, siempre igual / Oh, ¿por qué no puedo decírtelo? / Te quiero te quiero te quiero… / Y tú, vas a buscar a esa otra / ¿La amas o eso crees? / Es así / Eso es todo, no tenemos nada, nada más que decirnos”. Voila!
5.- “Mon amie la rose” (1964). Françoise Hardy realizó una gran versión de esta composición clásicamente francesa de Cécile Caulier y Jacques Lacome en la que se narra la historia, entre oscarwildiana y saintexuperiana, sobre una rosa que es amada y admirada, pero cuya existencia resulta frágil y fugaz. Poética y filosófica, “Mi amiga la rosa” es perfecta para la voz de la cantante, quien a sus 20 años supo interpretarla con la intención que se requería, de una manera íntima y hermosa. Una maravilla.
6.- “Message personnel” (1973). Compuesta junto al gran Michel Berger, “Mensaje personal” es una bellísima canción con el típico tema del amor que no es correspondido, sólo que esta vez el lamento surge a través de un mensaje dejado en la contestadora del teléfono: “Pero si alguna vez crees que me amas / No creas que tus recuerdos me molestan / Y corre, corre hasta que te quedes sin aliento / Reúnete conmigo / Si alguna vez crees que me amas / Y si ese día te sientes triste / Para encontrar a dónde te llevan todos estos caminos / Reúnete conmigo / Si te llega el asco por la vida / Si la pereza de la vida se instala en ti / Piensa en mí / Piensa en mí”.
7.- “J’suis d’accord" (1963). Otro tema muy popular de Hardy, grabado a los 19 años, con un ritmo rocanrolero (solito de guitarra incluido) y una simpática melodía que se pega en la mente del escucha. Sin embargo, esta música alegre nada tiene que ver con una letra triste acerca del amor y sus dilemas. Aquí la voz de la cantante suena menos dulce y, digamos, un tanto “agresiva”. Fue en aquella época que los medios franceses apodaron a Françoise como “La chica ye-ye”.
8.- “La question” (1971). Una absoluta preciosidad, acompañada por una guitarra acústica, un piano y un cuarteto de cuerdas que le dan ese aire tan lleno de melancolía a esta canción que se pregunta de una manera altamente poética sobre la incertidumbre del amor y el absurdo de la vida, porque “tratar de entenderte es como correr contra el viento” y porque “no sé por qué me quedo en un mar donde me ahogo / no sé por qué me quedo en un aire que va a sofocarme / Eres la sangre de mi herida / Eres el fuego de mi quemadura / Eres mi pregunta sin respuesta / Mi llanto callado y mi silencio”.
9.- “Des rondes dans l’eau” (1967). Todo un himno que Hardy supo convertir en un canto sublime y etéreo. “Las rondas en el agua” no fue compuesta por ella y, no obstante, es una canción que hizo suya para cantar sobre la naturaleza del amor. Una de sus interpretaciones inmortales.
10.- “Le large” (2018). Françoise Hardy siguió su carrera a lo largo de los años y hace seis grabó un disco magnífico, Personne d’autre, del cual hemos tomado este precioso corte que nos hace ver que el tiempo y la edad (tenía 74 eneros) no hicieron mella en su voz, su sensibilidad y su belleza.
10 + 1.- “L’amitié” (1965). “La amistad” es una dulce tonada sobre la amistad perdida y la tristeza de una despedida. Un canto pesaroso sobre la importancia de tener amigos y la pena de perderlos por las razones que sean. “Como no sabemos lo que nos dará la vida / Puede ser que para entonces yo ya nadie sea / Si me queda un amigo que realmente me entienda / Olvidaré tanto mis lágrimas como mis penas / Entonces tal vez iré a tu casa / Para calentar mi corazón con tu leña”. Presentamos la canción original, cantada por Hardy a sus 21 años, una interpretación en concierto de pocos años más tarde y la versión que hace no mucho tiempo hizo su hijo, el cantante y guitarrista de jazz manouche Thomas Dutronc, en un programa de la televisión francesa y que cantó como si fuese una canción de despedida adelantada para su madre, la gran Françoise Hardy.