Magma y la saga de Zeuhl en México

Tal vez uno de los momentos más significativos del rock progresivo en su etapa de máximo esplendor es la aparición en el firmamento de Magma, grupo francés fundado en París por el compositor y baterista Christian Vander y que en 1973 firmó uno de los álbumes más trascendentales, no sólo para la historia del género sino para todo el rock: Mëkanïk Dëstruktïw Kömmandöh.

Vander creó una saga alrededor de lo que con el tiempo se ha dado en llamar la escuela de Zeuhl. La historia, construida por el baterista y desplegada en los primeros tres discos, habla de unos científicos terrestres, quienes hartos del deterioro del planeta a manos de sus habitantes, viajan al espacio para fundar una nueva civilización (Kobaia). Años después, una nave proveniente de la Tierra se extravía en la órbita de ese planeta y es salvada por los kobaianos, a los que como agradecimiento se les invita a visitar la Tierra.

Los kobaianos en principio se muestran reticentes, pero finalmente aceptan; sin embargo, una vez que llegan a la Tierra, son apresados por considerarlos una amenaza. Un mensaje de auxilio llega a Kobaïa y se envía una misión de rescate. Los visitantes son liberados y en Mëkanïk… se narra la historia de Nebehr Gudhatt, el sabio-gurú que un día “cuenta a los terrícolas que para salvarse del auto exterminio, purificar sus mentes y tener acceso a la última existencia, deben sacrificar sus vidas en el planeta”.

La historia nace en un contexto histórico específico y por tanto el discurso de Vander y compañía, estructurado en su propio lenguaje, el kobaiano –mezcla de alemán, francés y esperanto con gramática propia–, resuena en un sector de la juventud de aquel entonces. Su propuesta sonora, nada amable comparada con la de los seis grandes del progresivo –Camel, Pink Floyd, Yes, Genesis, Emerson, Lake & Palmer, Jethro Tull–, probablemente obstaculiza su masificación, pero no impide que a su vera surjan los continuadores: Zao, Weidorje, Shub Niggurath, One Shot, Ruins, etcétera.

A México también arribó el mensaje de los franceses, pero apenas llegó a unos cuantos. Hubo grupos, a partir de fines de los ochenta, que no dudaron en incorporar alguno de los elementos de la música de los dirigidos por Vander, pero sin llegar a establecer un sonido siquiera lejanamente parecido, al grado de que quien esto escribe jamás pensó que esa escuela, con sus necesarias diferencias, pudiera replicarse en nuestro país…, hasta que en 2023 surgió un par de agrupaciones: Rëlisp y Mekanik Komandoh.

Rëlisp

Demián Burgos, quien fuera baterista de Rostro del Sol en la grabación de su álbum epónimo, fundó a finales de 2022 Rëlisp y de su encuentro con la música de Magma nos dice: “Esta llega a tu vida en el momento indicado. Hace aproximadamente cuatro años, escuché por primera  vez el increíble álbum en vivo del 75 (Magma Live) y quedé asombrado. La música me atrapó y supe que debía ofrendar y devolver algo, debido a que llegó en momentos difíciles de mi vida para ayudarme”.

Rëlisp. Fotografía: Javier Padilla

Prosigue: “Sabía que debía comenzar a formar mi propia historia, tocando lo que siempre he querido tocar: Zeuhl muzik. Todos los integrantes del grupo llegaron de maneras mágicas y curiosas. La alineación original fue la que grabó el primer EP (Aktïw 1, Noizu! Records): Corine a la voz, Mario Sánchez, guitarra;  Jesús Fierro, viola; Alonso Hernández, bajo; Jorge Zenteno, piano; Carlos Greco, sax, y yo, batería y voces”.

En ese EP, Rëlisp se apega al canon de Zehul. Si bien la grabación es por instantes un tanto sucia, encontramos condensados en ella los elementos característicos de la música de Magma, una energía constante, atronadora, coros bombásticos con una vocalista solista, empaste entre bajo y batería. Si ello no fuera suficiente, en la grabación participó al piano eléctrico Patrick Gauthier (pianista de Magma en 1976) en dos de los tres cortes (“Sündia (rest in peace in silence)” y “Zenösyne”), una colaboración sorprendente, pero ya nada extraña en los tiempos de la hipercomunicación.

Rëlisp. Fotografía: Javier Padilla

De cómo llegó a Gauthier, cuenta Burgos: “Lo conocí hace cuatro años o más vía Facebook. Soy fan de su trabajo y sabía que había sido integrante de Magma, Weidorje y Heldon. Mantuvimos conversaciones y nos hicimos amigos. Después le conté que estaba formando una banda de Zeuhl y le pedí colaborar en dos tracks. Aceptó y grabó sus partes en París. Es el séptimo miembro de Rëlisp a la distancia”.

El handicap para la agrupación, además de dar continuidad a su trabajo, pues apenas hay veinte minutos de música grabada, es conservar una alineación estable y dar salida a una próxima grabación. Dice Burgos a manera de conclusión: “Ya estamos componiendo el segundo EP, esperamos comenzar a producirlo a mediados de año y estrenarlo a finales, así como distintas fechas en vivo después de una pausa que tuvimos”.

Mekanik Komandoh

En junio de 2022, Carlos Greco (sax), Toto Merino (bajo, voz) y Luis del Valle (batería), participaron en una de las sesiones organizadas por Mexican Tripping House (sesiones de improvisación ya desaparecidas). Ese día se presentaron bajo el apelativo de Mekanik Komandoh.

El saxofonista, quien además toca en Punta Diamante y Koryma (el ensamble dirigido por la pianista Ana Ruiz), señala que “el objetivo era crear un trío de improvisación libre, pero que considerara elementos del Zeuhl. Toto, Luis y yo tenemos aprecio y respeto hacia la música de Magma, entre otras bandas de peso pesado como Koenjihyakkei también, además de las influencias de cada quién, y en el disco salen a relucir como fragmentos de death, voces horribles, atascones free jazzeros de la escuela japonesa, algo del buen Ornette Coleman y hasta podría decir que de Hermeto Pascoal”.

El trío grabó recientemente Kobïankrust, un álbum cercano a los 33 minutos de duración y nacido de la improvisación. De la genésis de su título cuenta el propio Greco: “Después de la grabación en el Recon Studio, cuando estábamos haciendo la mezcla junto con Jorge Trejo, cabuléabamos que la música era de los barrios bajos de Kobaïa, el planeta ficticio que, en nuestro imaginario, como todo planeta, tiene zonas de marginación, rechazo, cultura de resistencia y en contra de los convencionalismos, muy visceral, algo similar a la escena de  improvisación libre de Ciudad de México. Entonces me pareció que krust quedaba bien, como esa escoria que se forma durante la fundición de metales y del crust asociado al punk”.

Kobïankrust se grabó horas antes de comenzar la sesión en la que también nació Aktïw 1 y dejar el registro apenas tomó hora y media. “Vamos a lo que vamos, pum, pum, ametrallar, y creo que quedó bien soldado. Mekanik Komandoh tiene otra intención a la de componer, pero cada vez que nos juntamos a tocar el sonido tiende más a algo, como que las ideas se muestran más, surgen sin preconcebirlas, al menos en palabras. Aun así, hay cierta convergencia hacia algo, con la reiteración de las interacciones que por cierto son esporádicas”, cuenta el entrevistado.

Más que una agrupación de rock, Mekanik Komandoh es una unidad de improvisación libre y free jazz, cuya principal inspiración es la música de Christian Vander y en Kobiankrust, en particular en el corte abridor, “¡Oh! Komandoh” (con un tremendo solo de sax que evoca a John Coltrane), es donde la influencia-devoción-homenaje se hace más patente. “Las ideas son complejas, dinámicas y abiertas”, dice Greco. “No considero una cuestión cerrada de lo que deba ser, en este caso, el Zeuhl. Hay cierta inspiración en Magma (de hecho, tocamos uno de los temas icónicos del disco Mëkanïk Dëstruktïw Kömmandöh, acá se le nombró: ‘¡Oh! Komandoh’), porque forma parte de nuestra cultura musical; la significamos y la validamos, más no pretendemos hacer algo como lo elaborado por ellos. Es como un multiverso de infinitas interpretaciones que vienen enriquecidas con las influencias de quienes la crean, por eso no es suficiente una, ni dos, ni tres, ni ’n’; cada una tendría algo que las otras no tienen, es la riqueza de la infinitud”.

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Publicado en: Discos