El guitarrista Emiliano Cruz, el saxofonista tenor Ernesto del Puerto y el baterista Eitan Siralsky tenían un trío de free jazz llamado Figura Tres (actualmente en proceso de resurgimiento), el cual por diferentes razones no dejó registro discográfico alguno, aunque sí una sesión en YouTube.
A fines de 2018 y principios de 2019, los tres se juntaron con la también saxofonista María Goded, el bajista Ayamel Fernández y el pianista y guitarrista Bernardo Moctezuma para trabajar en un taller de composición, al que algunos de ellos, como Goded, del Puerto, Siralsky y Cruz, llegaron ya con material escrito.
Poco después, bajo el nombre provisional de Fermento, el sexteto presentó esas composiciones, una de las cuales, “Barrio de Tepito”, apareció en el disco #La otra música X Aire Libre FM (2020).
“La música salió tan bien y nos gustó tanto que nos planteamos seguir adelante”, comenta Ernesto del Puerto. “Produjimos más material, Eitan salió de la banda, se atravesó la pandemia, entró Dalí Sánchez en su lugar y coincidió con que el covid-19 empezó a bajar. Nos pusimos a ensayar regularmente y comenzamos a trabajar esa música que se quedó un poco en el cajón, sin ser grabada”.

La agrupación tomó el nombre Torso Corso de la cantante Lizzy Mercier, quien formara parte de la escena no wave en Nueva York. Dice Del Puerto: “En principio, teníamos la intención de ser una banda de no wave como James Chance, DNA, Lidya Lunch. La primera etapa de Corso tiene mucha influencia de esa escena y así llegamos al nombre”.
La música en su mayoría está compuesta. Sin excepción, los integrantes del grupo llegan con ideas, a veces escritas, otras apenas esbozadas, y la música se termina de componer en el ensayo. Imperio de barnices, pinturas del sur (Edición de autor, 2023), su segundo EP, nació en sesiones de jam, de forma colectiva. “La música se fue estructurando poco a poco, de la improvisación a la composición, y en Torso I –su primer EP– fue al revés”.
Torso 1 (Edición de autor, 2022) es un registro hijo del eclecticismo. En él se reúne la música contemporánea, la nacida en casas y salas de ensayo, no en la academia; la improvisación, el jazz y el rock en oposición (“#1”, es un buen ejemplo), pero ha sido aderezado adecuadamente, con maestría, a fin de imprimirle una dirección. Hay por momentos estridencia (crescendos que parece nunca acabarán y que culminan en catártico grito), experimentación, empleo de técnicas extendidas, free jazz.
Encontramos, por supuesto, no wave y punk (como en “Metamorfosis perruna”, en la que hay que poner atención al diálogo entre teclados y bajo que deriva en una conversación con la adición del sax y la batería), procesos de construcción en bloques similares a los empleados por John Zorn (“Ginebra”), detalles de virtuosismo y espíritu lúdico (“Pedro el ratón”).
En Imperio de barnices, pinturas del sur, si bien no existen cambios significativos con respecto al trabajo anterior, si los hay en cuanto a la solidez lograda. Se trata de cortes más breves, unidos como si fuera una sola obra, pero en los que es sencillo percatarse de los cambios. Campea el espíritu iconoclasta del free jazz-punk (“Blanco pútrido”), manifestaciones de fusión (“Lava Biru-Kawah Ijen”), la aparición nuevamente del espíritu juguetón (“Trementina”), música de paradas intempestivas, visos de rock de vanguardia (“Verde de la vejiga de los sapos”), otra vez un poco de abstracción combinada con jazz (“Amarillo de la orina de las vacas que comen hojas de mango “), temas frenéticos (“El color que cayó del cielo”) y la breve pero igualmente sugerente (“Pinturas del sur”).
“Imperio de Barnices se nos atravesó en el proceso de composición de otro disco que vamos a grabar en mayo. Estábamos trabajando nuevas piezas y queríamos hacer miniaturas, música que fuera muy enérgica, explosiva, pero todo ello contenido en un minuto. Empezamos a escribir, ensayar y entonces para un concierto quisimos preparar una pieza muy larga que fuera una sucesión de solos y toda ligada, en la que exploráramos diferentes estilos. Cada quien elegía en qué estilo quería solear y la idea era que todo fuera pegado y tocáramos de golpe una rola de veinte minutos. Fue muy divertido hacerlo y dijimos: hay que grabarlo. La idea conceptual del disco era contrastar un lado A de mucha música chiquita y un lado B con una pieza muy larga. Esta es la pieza larga, pero salió fatal la grabación y nos planteamos trabajar bien cada sección y detallarla más y así fue como llegamos a Imperio de barnices. Por eso son canciones cortas, pero se escuchan como una suite con movimientos”, comenta Ernesto del Puerto.

No espere, lector, llegar a este punto para acercarse a la música de la banda, disponible en su plataforma favorita. Tampoco aguarde al próximo registro discográfico de Torso Corso. Weasel Walter, baterista y líder de The Flying Luttenbachers, denomina su música como brutal prog y el término bien puede aplicarse a esta agrupación cuyos pies hollan diferentes escenas.
Agrega Del Puerto: “Cada uno de nuestros trabajos tiene una búsqueda conceptual y es una pieza en sí misma, una etapa de Torso Corso. Preferimos verlo así y no como un EP o un álbum. Torso I es la obra de no wave de Torso Corso, Imperio de barnices es la suite, un ensamble de cámara que visita movimientos casi en todas las piezas, con referencias al inicio y al final. Es como un tema que va mutando”.
Los músicos trabajan ya en una próxima producción, aunque aún no existe fecha de aparición. Dados los antecedentes de sus obras anteriores, seguro será un trabajo interesante.
“Nos faltan algunas composiciones. La idea es grabar entre veinte y veinticinco piezas muy cortas que sean una descarga de energía total. También es ver qué tantas cosas pueden pasar en un minuto. Son piezas con muchos cambios muy abruptos, música difícil que nos ha costado. Han sido los temas más desafiantes que hemos escrito. De repente nos encontramos con música que estaba un poquito más arriba de lo que podíamos tocar y estuvo padre porque nos exigió y al final hemos podido montar casi todo. Pero sí ha tomado su tiempo”, concluye el entrevistado.
Torso Corso se presenta en Buscando al conejo blanco, sexto aniversario de Venas Rotas, al lado de Madoromi Odori, Voraz, Dismorfia, Fryturama y Hospital de México. 11 de mayo, Multiforo Alicia. Eligio Ancona 145, Col. Sta. María la Ribera.