“¡Qué viva The Warning! Es un acto futurista que una banda de mujeres esté aquí”, dijo Jay de la Cueva, luego de aventarse un palomazo con las hermanas Villarreal, durante su presentación en Vive Latino 2024. Las palabras del músico coincidieron con una posteridad que ya alcanzó al festival, pues Las Ultrasónicas, otra agrupación integrada por féminas, también tuvo cabida en la jornada musical del 16 y 17 de marzo que logró reunir a más de 160 mil personas durante ese fin de semana.
No solamente el futuro “se adelantó” por la presencia de grupos conformados por chicas, sino por varias razones más. Esta vez, después de años de polémica en torno a si deberían presentarse o no, Maná llevó su pop al escenario principal, causando una gran aglomeración y provocando gritos y baile en miles de sus admiradores y quizás hasta en sus propios detractores que superaron la intolerancia y al calor del clima y las cervezas dejaron a un lado el pudor para cantar esas canciones clásicas del repertorio de cualquier banda de bar: “Oye mi amor”, “Mariposa traicionera”, “Me vale” o “Rayando el sol”, entre otras.
Además, Vive Latino 2024 tuvo la capacidad de resolver las repentinas cancelaciones de varios exponentes y sustituirlos por otros que hicieron olvidar las ausencias de Scorpions y Paramore, por ejemplo. Así, Billy Idol conquistó al público del sábado con una lluvia de hits que puso a menear las caderas a los conocedores de su música, pero también a quienes atentos, escucharon “Dancing with Myself”, “Rebel Yell”, “Crade of Love”, “Eyes Without a Face”, “Mony Mony”, “White Wedding” y notaron por qué el músico podría ser un Luis Miguel del hard rock, al mostrar su energía, galanura y definido abdomen a los 68 años de edad. Steve Stevens también dio una cátedra de solos de guitarra que fue una clínica para varios guitarristas de otras bandas que se presentaron durante la jornada.
El domingo, o más bien, en la primera hora del lunes, Kings of Leon saldó su deuda con Ciudad de México, tras siete años de ausencia en la capital azteca. “Muchas gracias, estamos felices de estar aquí con ustedes. Sé que esperaban a Paramore, pero vamos a pasarla bien”, dijo Caleb Followill. A partir de entonces, la banda estadunidense de hermanos (y primo) habló poco (como es habitual en ellos), pero tocó éxito tras éxito como “Molly’s Chambers”, “Waste a Moment”, “Closer”, “On Call”, “Find Me”, “Pyro”, “Use Somebody”; estrenaron “Mustang”, de su nuevo álbum, y no pudo faltar su clásico “Sex on Fire” que fue coreado al unísono por el público.
El pop meloso también sedujo al Vive Latino, con el reencuentro de Belanova, al que un escenario secundario le quedó pequeño, pues un río humano corrió a verlo durante su participación, cargada de las letras edulcoradas de temas como “Me pregunto”, “Cada que”, “Mariposas”, “No voy a morir” (a dueto con la chilena Mon Laferte), “Baila mi corazón” y “Rosa pastel”. Denisse Guerrero, su vocalista, se presentó con un atuendo de encajes satinados y tul rosa, muy ad hoc con sus empalagosos temas.
Ya han pasado varios años desde que el Vive Latino abrió las puertas al género regional mexicano, desde aquél show que dieran Los Tigres del Norte hace más de una década. Esta vez, La Adictiva llegó a uno de los escenarios para el cierre del sábado, poniendo a cantar a miles a ritmo de banda y en duetos con Dr. Shenka (Panteón Rococó) y Rubén Albarrán (Café Tacvba), pero el “acto futurista” estuvo en darle la bienvenida a los polémicos “corridos tumbados y bélicos” al festival, con la presentación el domingo de Junior H y aunque al cantante le faltó el aire y después aclaró que fue por no hacer prueba de sonido, sí logró cautivar a los miles que se reunieron a verlo.
Para el cierre del domingo, La Castañeda dio una cátedra musical en la que mostró por qué la agrupación siempre ha estado adelantada a su época. Atrás quedaron esos jóvenes pelones que hace 35 años mostraran una propuesta musical acompañada de danza aérea, espectáculo teatral y letras un tanto obscuras con un sonido muy particular. El tiempo les ha cobrado factura en sus personas, más no en su espectáculo audiovisual y su ejecución musical, ya que conquistaron a las diversas generaciones asistentes al festival con temas como “Gitano demente”, “Frenopatía”, “La espina”, “Sueños”, “Tloque-Nahuaque”, “Cenit” y “Transfusión”.
Un elemento más que mostró como la posteridad nos alcanzó fue la evolución y el crecimiento de grupos que hace más de una década tocaban al inicio del festival ante algunas decenas de personas y ahora lo hicieron ante miles y casi al cierre, con una carrera mucho más sólida, varios álbumes y hasta algunos Latin Grammy en mano, como es el caso de los colombianos Diamante Eléctrico que se presentaron el domingo.
Si bien el festival cambió de sede por la actual remodelación del Foro Sol, resulta ser otro aspecto por el cual parece haberse adelantado al futuro, pues se llevó a cabo por primera vez en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Pese a que los escenarios se encontraban más cercanos y accesibles para caminar de un lugar a otro y esto fue agradecido por los miles de asistentes, algunos mostraron cierta nostalgia por el lugar donde se ha llevado a cabo el evento desde hace más de veinte años e incluso hubo quienes lo compararon con el Corona Capital, pero en una versión mucho más austera.
Las presentaciones de Santa Fe Klan (en sustitución de Cártel de Santa) durante la madrugada del domingo, la de Bad Religion el sábado, la de Semisonic con su súper hit “Secret Smile”, las actuaciones alternadas, en ambos días del festival, de Sussie 4, Jorge Drexler, José Madero, Sabino, James, l Los Lobos y Kerigma (con sus respectivas dimensiones) destacaron en esta emisión.
Más allá de las palabras de Jay de la Cueva (músico de Fobia, Moderatto, Titán y otras bandas), The Warning desbordó energía la tarde del domingo, demostrando que el futuro ya nos alcanzó, pues a simple vista pocos pensarían que tres bellas chicas de figura espigada y vestidas de manera sencilla con frescos crop tops y pantalones cargo sean tan poderosas a nivel musical. “Disciple”, “More”, “Money”, “Hell You Call a Dream”, “Qué más quieres” y “Narcicista” fueron parte del repertorio. “Un honor haber estado con todos ustedes, nos vemos el 6 de febrero de 2025 en el Auditorio Nacional”, adelantaron las hermanas Villarreal.
Un momento muy emotivo de la jornada musical ocurrió el sábado, a cargo del grupo español El Columpio Asesino, el cual recordó a su fallecido bajista Daniel Ulecia, quien perdió la vida recientemente a consecuencia de una enfermedad que padecía y la vocalista Cristina Martínez casi rompió en llanto. La banda española que se está despidiendo de la música abarrotó uno de los escenarios menores y deleitó a sus fans con temas como “Babel”, “Diamantes”, “Ballenas muertas en San Sebastián”, “Susúrrame” y “Toro”, entre otras.
Lo anterior ocurrió pese a que, al mismo tiempo, Panteón Rococó tocaba su lluvia de éxitos en el escenario principal y si bien el grupo de ska más famoso de México ante el mundo enloqueció a la concurrencia, este acto no vislumbró el futuro; más bien fue una de esas actuaciones comunes en el Vive Latino, así mismo lo fueron las de Babasónicos, Los Hombres G, Fito Páez, No Te Va a Gustar y otros solistas y agrupaciones de reconocimiento internacional que ya forman parte del repertorio típico, pues han estado en el festival en múltiples ocasiones para complacer a su numeroso público de antaño con un set list muy similar al de cada uno de sus espectáculos ofrecidos en años anteriores.
¿Entonces qué, Vive Latino: de vuelta al futuro?
Fotografías: OCESA / Liliana Estrada, José Jorge Carreón, Santiago Covarrubias, César Vicuña, Lulú Urdapilleta




















