Todo sobre la reapertura del Foro Alicia

Hace un año, el Foro Alicia cerró sus puertas. Gula fue el último grupo que se presentó en las instalaciones de la Avenida Cuauhtémoc y a partir de entonces el fiel público del lugar comenzó a penar por otros espacios que pudieran cubrir el hueco que, luego de 27 años de actividad, se abría en las noches de rocanrol.

Sin embargo hay buenas noticias: el próximo 23 de marzo, cuando el reloj marque las 18:43, el Alicia, ahora en una nueva locación, abrirá nuevamente hostilidades con lo que han llamado Rupestre, 40 aniversario de la fotografía clásica del movimiento, en donde actuarán Nina Galindo y Jorge García, Rafael Catana y Daniel Rivadeneyra, Fausto Arrellín y Mario Chánez, Gerardo Enciso, Carlos Arellano, Julia González y Eblen Macari, más Rudo Gómez como invitado.

Quien haya cruzado el umbral del foro en la colonia Roma, recordará seguramente a Ignacio Pineda de pie en la puerta o al fondo del lugar, pegado a la pared, con una imagen de una virgen que parecía escoltarlo, dando la bienvenida o girando órdenes para el funcionamiento de la noche. Si él, como decía, estaba cansado –y con razón–, ¿qué lo llevó a reabrir un espacio emblemático para la cultura popular de este país?

“Realmente ya me quería ir”, cuenta por teléfono. “Luego de 27 años es muy cansado manejar un espacio independiente. Hay que dedicarle muchas horas –pero muchas– y la verdad ya no me gustaba la Roma. Comenzaron a proliferar establecimientos con venta de alcohol cerca del Alicia y los chavos salían, se tomaban unos mezcales y se ponían muy pedos y nunca me gustó eso. Por lo regular, donde hay alcohol hay cocaína y donde hay cocaína hay mafia”.

Fotografía: cortesía Ignacio Pineda

Y agrega, sin pausa de por medio: “Me querían subir la renta. Los Alicios querían seguir, les propuse que hicieran una cooperativa, pero yo me hice a un lado. En eso estaba cuando tuve una llamada de la jefa de gobierno, de la doctora Claudia Sheinbaum, para preguntarme por qué me quería ir y le dije lo mismo. Me comentó que no le gustaría, me habló muy bonito del Alicia, me dijo que lo reconsiderara y le pedí que por qué no modificaba la ley de espacios culturales, porque los espacios que vendían alimentos o bebidas alcohólicas no podían ser considerados espacios culturales”.

Por años, durante más de dos décadas, una de las luchas que impulsó Ignacio Pineda desde el Alicia, a partir de carteles, charlas y conferencias, fue la modificación de la ley de espacios culturales, que éstos no fueran tratados con el mismo rasero de restaurantes y bares. Así que hubo un poco de sorpresa cuando semanas después de la llamada referida, se le dijo que la ley había sido reformada y la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, por indicaciones del actual jefe de Gobierno, Martí Batres, le mostró un lugar, “una iglesia abandonada, en ruinas”.

Cuenta Pineda: “Recuperar una iglesia para convertirla en un espacio cultural se me hacía un gran reto, nunca me lo imaginé. Hablé con los Alicios y me dijeron que me quedara. Acepté el lugar. Me gustó como quedó la ley, era como la queríamos. Ingresamos nuestros documentos en febrero, en diferentes dependencias, con la orientación, asesoría y apoyo del equipo de trabajo del gobierno capitalino y somos el primer espacio aceptado como foro independiente. La secretaria de Cultura me dijo que ya podía empezar a trabajar y comenzamos con la remodelación.  El problema era el dinero. Se requería una alta inversión para acondicionar el lugar y pedí un préstamo hipotecario e hipotequé mi casa”.

Entregado hace unas semanas el lugar, los ataques en las redes comenzaron a suscitarse. Para muchos, el pactar con el poder era inadmisible; otros prefirieron no comentar nada. Sin embargo, quienes han estado cerca de Ignacio Pineda saben de su amistad con políticos. Dice: “Tengo muchas amistades, gente que trabaja en el gobierno federal y local, gente con la que crecí, son mi pandilla de cuando teníamos veinte años. Nunca los he visto como funcionarios, son mis amigos y desde que inicié el Alicia marqué una separación entre mi vida personal y mi trabajo como gestor de un espacio independiente. Más que ceder con el poder, le vendí mi alma al diablo por un proyecto cultural. A pesar de que conozco a muchos funcionarios, nunca he pedido nada, ni un apoyo económico para hacer eventos”.

Fotografía: cortesía Ignacio Pineda

Hoy, el Alicia tiene la licencia 001 de los Espacios Culturales Independientes Autogestivos, una lucha que, decíamos, el lugar inició desde sus comienzos y cuya persistencia finalmente ha encontrado su recompensa. “Si te pones a ver los carteles de hace muchos años, siempre hemos peleado porque los inmuebles en mal estado se destinen a la comunidad cultural y manejábamos que necesitábamos una ley de espacios culturales”, dice Pineda. “Creo que este es un parteaguas. A partir de esta ley, los espacios que se organicen podrán lograrlo. En mi caso no acepté financiamiento, nosotros pagamos todo. Eso era lo que siempre pedíamos. Es un logro de muchos años de lucha y por una u otra razón, siempre se había complicado conseguirlo”.

El cambio de sede, de la tradicional colonia Roma al barrio de Santa María la Ribera, no implica modificaciones en la orientación de las actividades del lugar, pero la idea es incrementar paulatinamente el número de las mismas. “Hemos visto que los grupos están tocando cada vez mucho mejor. Hay un nivel musical enorme en los grupos mexicanos y seguiremos haciendo los géneros que siempre hemos hecho: surf, rockabilly, hardcore, punk, surf, etcétera. Pero también haremos muchos talleres, porque el lugar da para eso. Hay que trabajar más, porque el local es más grande. Nos gustaría hacer una radio, programar un setenta u ochenta por ciento de música mexicana, desde el viejo rocanrol hasta la actualidad”, señala.

El nuevo Alicia es una edificación de gran altura, con una capacidad para aproximadamente 600 personas y remodelarlo ha sido titánico. Las pruebas de sonido han sido continuas y a unos días de su inauguración se trabaja a marchas forzadas, pero además de la fecha destinada a la conmemoración de los Rupestres, la siguiente, el 30 de marzo, será para los abuelos-hijos y nietos rockeros.

“Eran los dos pendientes que tenía: los rupestres, porque es la generación con la que crecí. Para mí, los rupestres es la primera banda que se puso a hacer canciones y textos con poesía en español para la gente, para darle un sentido a la música. Creo que esa generación está un poquito olvidada; gente que trabajó por la cultura, la izquierda y la música por mucho tiempo. Hoy ellos se sienten un poco relegados, no los pelan y creo que es una obligación del Alicia el darles un buen evento. Y el segundo es con los señores, los que llegaron al Alicia hace 27 años y ahora son abuelos. Es como una bienvenida, un agradecimiento a ellos que nos aguantaron durante tantos años”, dice el director del foro.

Espacios que van por su segunda oportunidad los ha habido a lo largo de la historia rocanrolera de nuestro país. Algunos de ellos –Rockotitlán y el LUCC, por ejemplo– fracasaron en el intento. ¿Qué piensa Ignacio Pineda al respecto?

Fotografía: cortesía Ignacio Pineda

“Nunca hemos apostado a la máxima ganancia. El Alicia se maneja por la economía de la autogestión: que ganen dinero las bandas y con lo demás pagar la renta, porque el Alicia va a pagar renta, impuestos y servicios. No se crea que en todos los eventos ganábamos dinero, allá en Cuauhtémoc. Hubo algunos en los que incluso pusimos de nuestra bolsa. No en todos los eventos se gana dinero, eso lo sé desde hace 27 años. Y hay algunos que son necesarios. Cuando ves a músicos que tienen una capacidad enorme, hay que darles todo el apoyo, abrirles el espacio y hacerlo aunque pierdas”.

El Alicia seguirá siendo el Alicia, la casa de escenas que ahí encontraron las condiciones idóneas para su crecimiento. Ha resistido malos augurios, haters, clausuras –cerca de 40 en las antiguas administraciones–, envidias y se sabe que sus asiduos, aquellos que lo han extrañado durante un año, están listos para regresar a las nuevas instalaciones. Para ellos, los fieles seguidores y creyentes, Ignacio Pineda tiene un mensaje: “No nos hemos vendido. No tenemos ninguna obligación, imposición o trabajo por hacer con las autoridades. Nos entregaron un espacio semi abandonado y lo estamos dejando en buenas condiciones. No hay nada gratis. Seguimos siendo los mismos. Sigo reivindicando el anarquismo, la empatía, el apoyo mutuo. Queremos que el Alicia sea el lugar de México donde las bandas independientes suenen como si fueran de la industria. Esa es nuestra apuesta, no el dinero. Hoy esperamos que el Alicia sea el lugar representativo de la música independiente en México. Creemos en el ‘hagámoslo juntos’ y es ahí donde esperamos seguir teniendo el apoyo. Dinero y compromiso con las autoridades no hay, esos son mitos de la gente”.

 

Rupestre. 40 aniversario de la fotografía clásica del movimiento. Alicia, sábado 23 de marzo, Eligio Ancona 145, Col. Santa María la Ribera. 18:43 hrs.

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Publicado en: Noticias