Troker celebra veinte años de carrera

Troker, la banda oriunda de Guadalajara, Jalisco, está de plácemes. Este año celebra su vigésimo aniversario y las perspectivas a futuro se anuncian prometedoras. No sólo es una de las mejores agrupaciones en la vena del jazz rock de este país; su música les ha abierto puertas en el extranjero y su nombre goza de reconocimiento en dichas latitudes.

Fotografía: Ricardo Gallo

El grupo, integrado en la actualidad por Frankie Mares, batería; Samo Troker, bajo; Christian González, teclados; DJ Zero, tornamesas; Christian García, trompeta; Daniel Benítez, saxofón, ha sufrido cambios en su alineación y transformaciones sonoras importantes, pero nada de ello ha ido en detrimento de la calidad.

En una trayectoria no exenta de azares, el sexteto de Jalisco ha atravesado por tres etapas bien diferenciadas. Una primera en la cual produjo un par de discos en los que forjó su sonido y se insinuaban detalles a cristalizar en el futuro; la segunda, orientada al avant garde, la fusión y el rock en oposición, retratada en Pueblo de brujos (2011) y Crimen sonoro (2014); y una última signada por 1919, Música para cine (2016) e Imperfecto (2018).

Samo Troker, quien está al habla en una charla previa a su próxima aparición en el festival Vive Latino, donde celebrarán veinte años de vida artística, dice acerca de estas etapas que “todas han tenido su sabor; la primera porque andábamos en la búsqueda del sonido, de lo que queríamos. Troker nace sin pretensión, nos pusimos a trabajar, hicimos una banda de jazz e intentamos tocar standards y no nos llenó mucho. Dijimos: ‘mejor vamos a hacer rolas propias’ y empezamos a tocar y eso derivó en Jazz vinil (2007). Ese disco y el siguiente fueron la búsqueda de lo que queríamos como personas, músicos, banda, ganándole Troker a nuestros corazones para que le dedicáramos más tiempo y creo que eso es muy especial”.

Prosigue: “Después vinieron Crimen sonoro y Pueblo de brujos, en los que queríamos hacer más rock, meterle más oscuridad a la música y también fue el boom de lo internacional. Fue cuando sucedieron las dos fechas de Glastonbury (Troker realizó apariciones consecutivas en dicho festival inglés) y esto propició que el 17 de julio de 2013 se posteara en la página de Facebook del West Holst Stage lo siguiente: ‘Tenemos una regla ultra estricta de no traer a la misma banda en años consecutivos. Vamos a romper esa regla con Troker’. Entonces empezamos a ir a los festivales de jazz de muchos países y eso fue algo muy significativo. Imperfecto fue un disco en el que veníamos saliendo de muchos baches. ‘Tiburón’ (Arturo Santillanes, su saxofonista original) había salido del grupo y era necesario reconectarnos con nosotros mismos y con nuevos integrantes. Fue también el primer álbum que hicimos con otro productor (Alonso Arreola) y no alcanzó a estallar porque vino la pandemia y se detuvo”.

El momento que va de Crimen sonoro –un álbum que los propulsó al exterior de la mano de temas como “Príncipe charro” y “Tequila Death”, temas en los cuales plasmaban la mexicanidad sin caer en el exotismo– a Imperfecto fue convulso en los cuarteles de la banda. El avance llevaba buen ritmo y los cambios suscitados los tomaron por sorpresa. “Fueron mutaciones significativas en nuestro lenguaje, en nuestro sonido, pero me gusta el haber salido fortalecidos, el haber logrado reponernos, superarlo y sobre todo seguir con ánimos de continuar”, explica Samo.

Ahora, a comienzos del 2024, Troker tiene música nueva bajo el brazo. Cuenta con varios sencillos y hay un álbum en preparación, en el cual la banda ha tomado algunas de sus composiciones para entregarlas con arreglos de mariachi, con una alineación que puede ir de los seis a los doce elementos, según la ocasión, pero también prepara otro disco de composiciones inéditas.

Fotografía: Ricardo Gallo

Al habla el bajista: “El año pasado lanzamos tres sencillos. Teníamos ganas de hacer música nueva, porque no habíamos hecho nada desde Imperfecto, y estos sencillos tienen la característica de haber sido mezclados en Dolby Atmos, ese sistema envolvente. Las piezas salieron muy frescas, nos gustó mucho el resultado. En  preparación para los veinte años, como buenos tapatíos decidimos festejarlos con mariachi. Escogimos ocho piezas que nos gustan y que creíamos podían ir bien con esa instrumentación y empezamos a trabajar los arreglos. Nuestro trompetista, Christian García, es mariachi de abolengo, conoce el género, la tradición y trabajó en los arreglos. Nos gustó el resultado de escuchar nuestra música con ese formato. Hicimos unas presentaciones sorpresa en Guadalajara, Llegamos a una esquina y comenzamos a tocar con el mariachi y la gente muy sorprendida de cómo pueden convivir los dos géneros”.

En ese registro aún sin nombre, Troker decidió incluir una versión de “Sombras nada más”, original de Javier Solís y cantada por su trompetista. No es la primera vez que el sexteto se acerca a esta música. Sus escarceos con ella datan de trabajos anteriores, lo que se puede advertir en “Chapala Blues”, “Mezcal alacrán” y, con mayor evidencia, en la ya citada “Príncipe charro”, composiciones cuya simiente estaba impregnada de un sabor a su localidad de manera tan natural que incluso para ellos pasaba desapercibida. Comenta Samo: “Cuando empezamos a viajar a otros países, nos decían que sonábamos a México y al analizar un poco más nuestra música, nos dimos cuenta de que las trompetas hacían un coqueteo natural. Fue algo orgánico, algo que en un principio no fue pensado y que después acentuamos un poco más. Una vez, en el Festival de Jazz de Montreal, el director del mismo se acercó y nos dijo que le había sonado mucho a mariachi, a México. ‘Deberían hacer algo con mariachi’ dijo y desde allí se nos metió la espina y ahora por fin lo concretamos”.

Varios han sido los intentos por fusionar el mariachi con el rock. Con ello como antecedente, más el acendrado prejuicio de los rocanroleros ortodoxos, preguntamos al músico cómo encaró la banda este proceso de ir a una música con la cual ellos han convivido desde siempre  pero que no está asociada al rock.

“Christian [García] lo tenía muy claro desde el comienzo”, respondió. “Fue irnos atrás, analizar los instrumentos, qué función cumplen. Gerry Rosado, el productor, también se involucró mucho en eso. Fue natural hacerlo. Hemos batallado, pero una ventaja es que ha sido sobre nuestra música. Naturalmente, ya había un coqueteo previo y hay piezas que suenan solas con el mariachi y sin la banda y lo hacen muy bien, al grado de decir: ‘Esta podría ser una canción de mariachi’”.

Fotografía: Ricardo Gallo

Además de ese trabajo, a la agrupación le gusta divertirse a partir de la música de otros y así, de forma muy lúdica y en una faceta poco conocida, han hecho versiones a temas de David Bowie, King Crimson, Herp Albert, Keith Urban y B.B. King, entre otros; covers que sus seguidores pueden encontrar en YouTube. Al respecto dice el bajista: “Es algo que nos ha gustado más hacerlo para nosotros. Hace poco realizamos un medley de Cypress Hill, por ejemplo, pero ha sido más por gusto, no hemos pensado en grabarlo o subirlo digitalmente”.

El próximo fin de semana, Troker se presentará en uno de los varios escenarios del Vive Latino para celebrar dos décadas de existencia, concierto en el que, comenta nuestro entrevistado, “tal vez nos vamos a llevar al mariachi, que se sienta que son veinte años de la banda”.

Son cuatro lustros ya en el camino y a la hora de pedirle a Samo que resuma este periodo señala: “Pura emoción. Hemos platicado y volteado hacia atrás y hemos sido bendecidos con lo que nos ha sucedido. Hacemos la música que queremos, sin ninguna pretensión. Hemos visitado una veintena de países, hemos estado en los mejores festivales de jazz, rock y world music. Seguimos teniendo invitaciones. La música la sentimos fresca, aunque creemos que aún no hemos llegado a nuestro tope musical. Ha sido una trayectoria muy satisfactoria, pero sobre todo emocionante. Troker tiene pila para otros cuarenta años, ¡ja. ja!”.

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Publicado en: Entrevista