Paul Butterfield nació en la ciudad de Chicago, Illinois, el 17 de diciembre de 1942. No fue casualidad. Era un blanco con el alma de un negro. Asistió a la universidad de la ciudad de los vientos y aprendió a tocar la armónica con una pasión sólo concebible en alguien que ha vivido el sufrimiento del ghetto. Siendo adolescente, merodeó siempre por los clubes del sur de Chicago, en su intento por beber las aguas del blues directamente de sus fuentes. Su indiscutible talento lo llevó a compartir el escenario con personajes del calibre de Howlin’ Wolf, Buddy Guy, Otis Rush, Little Walter, Magic Sam y otras leyendas del blues.

Butterfield tocó en bares con otro universitario compañero suyo, llamado Elvin Bishop, en las agrupaciones Salt and Pepper Shakers y The South Side Olympic Blues Team. En 1963 se decidió a formar la Paul Butterfield Blues Band, una agrupación interracial en una época en la que esto era un sueño imposible. Esta banda estuvo formada por Jerome Arnold y Sam Lay, quienes formaban la sección rítmica de Howlin’ Wolf. Más tarde se añadieron los guitarristas Elvin Bishop, Mike Bloomfield y el organista Mark Naftalin. Después de trabajar dos años para construir una sólida reputación y una buena base de seguidores, apareció su primer álbum: The Butterfield Blues Band (1965). Ese año acompañaron a Bob Dylan en su controvertida actuación eléctrica en el Newport Festival, después de tocar su propio set de canciones. Poco después, Bloomfield abandonó al grupo para formar The Electric Flag y Bishop pasó a ocupar el lugar de guitarrista principal.
Para 1967, Butterfly empezó a realizar diversos experimentos, añadiendo una sección de metales al sonido del grupo, el cual incluía a David Sanborn en el saxofón alto, y cambió su orientación del blues al rhythm n’ blues. Con esta formación participó ese mismo año en el legendario Monterey Internacional Pop Festival. Paul tocó en 1969 en el legendario álbum Fathers and Sons, al lado de Muddy Waters, y fue uno de los privilegiados participantes en el histórico festival de Woodstock.
Después de deshacer su entrañable agrupación en 1972, se mudó a la propia zona de Woodstock, Nueva York, donde formó un sexteto llamado Butterfield Better Days, al lado de Amos Garrett (guitarra), Billy Rich (bajo), Geoff Muldaur (voces), Christopher Parker (batería) y Ronnie Barron teclados.
Butterfield hizo una aparición en la película (y último concierto del grupo The Band) The Last Waltz, dirigida por Martin Scorsese en 1976, y a finales del decenio de los setenta realizó giras con la Levon Helm RCO All Stars y con el exbajista de The Band, Rick Danko, bajo el nombre de The Danko-Butterfield Band.
A principios de los años ochenta, mientras grababa el disco North South en Memphis, fue hospitalizado debido a una perforación del intestino y una peritonitis, a las cuales sobrevivió, aunque tuvo que someterse a cuatro operaciones más en los siguientes años. El siguiente y último álbum del músico fue The Legendary Paul Butterfield Rides Again que salió a la venta en 1986, un año antes de que el notable armoniquista y cantante de 44 años fuera encontrado muerto en su departamento, debido a causas inciertas, aunque muchos insisten en achacar su fallecimiento al exceso de alcohol.
Yo sé, sin embargo, que este hombre que abrió el sonido de la tierra de sus fuentes primigenias se intoxicó de sonidos y palabras y, finalmente, sucumbió el amor de su vida: el blues.