¿Era Art Tatum un músico de jazz? Aún hoy, a casi 70 años de su muerte, la polémica al respecto continúa y es que a pesar del tiempo transcurrido, algunos críticos e historiadores siguen despreciando su forma de tocar, al considerarla demasiado exagerada, adornada, preciosista, manierista. No ven a Tatum como un pianista serio, sino como un tipo que estuvo de moda entre seudo aficionados al jazz. A lo más, lo califican como un mero imitador y sucedáneo de Fats Waller, uno de los ídolos del propio Art. Sin embargo, existe la anécdota de que. durante un concierto de Waller, éste descubrió a Tatum entre el público y dijo en voz alta: “Dios está en casa esta noche”.

Art Tatum poseía una técnica prodigiosa. Sus dedos recorrían el teclado a una velocidad que asombraba, mientras su porte permanecía prácticamente incólume. Era el equivalente al Franz Liszt del siglo XIX. El Liszt ejecutante de piano que asombraba a quienes lo veían tocar; el equivalente a guitarristas de rock como Steve Vai y Joe Satriani, quienes pueden ejecutar complicadísimas florituras con una exactitud que raya en lo sobrehumano. Ese derroche de técnica es lo que no gusta a algunos conocedores, quienes argumentan que el efectismo hipnotiza a la masa y le impide apreciar la verdadera esencia artística del músico.
Té para dos
Art Tatum Jr. nació el 13 de octubre de 1909, en Toledo, Ohio, Estados Unidos. A los cuatro años había perdido prácticamente la vista. Aun así, recibió enseñanza formal de piano en la Toledo School of Music, aprendiendo a leer música con la ayuda de anteojos y después con el sistema Braille. Sin embargo, fue principalmente un intérprete autodidacta que reproducía con sus manos lo que oía en carretes de piano, discos de 78 revoluciones y transmisiones de radio, mientras aprendía lo que podía de los músicos que iba conociendo.
A los 19 años ya tocaba con el vocalista Jon Hendricks en el Toledo’s Waiters & Bellman’s, un club local muy popular que tenía como invitados a músicos famosos de la época como Louis Armstrong, Duke Ellington, Count Basie y Andy Kirk, entre muchos otros. Fue ahí donde el entonces joven pianista comenzó a sobresalir por su rapidez y destreza. En 1932, viajó a Nueva York con la vocalista Adelaida Hall y su reputación se extendió en la gran urbe. Al año siguiente, hizo sus primeras grabaciones para la marca Brunswick. La primera canción fue “Tea for Two”, la cual se convirtió en su pieza insignia.
Aquella estancia de Tatum en Nueva York fue breve y regresó el Medio Oeste a mediados de los años treinta, para tocar en Cleveland y en Chicago. Pero retornó triunfal a la Gran Manzana en 1937, para actuar en varios clubes y aparecer en programas de radio de alcance nacional.
De tres en tres
1938 fue el año de la internacionalización de Art Tatum, al realizar una gira por Inglaterra. Desde entonces comenzó a tocar regularmente en Nueva York y Los Ángeles. Tomando como modelo al trío de Nat “King” Cole, en 1943 formó su propio grupo de tres integrantes, con Slam Stewart al bajo y Tiny Grimes en la guitarra eléctrica. Grimes se separó del grupo al año siguiente, pero Tatum continuamente retomó ese formato, en particular con el guitarrista Everett Barksdale.
El pianista no sólo era favorito entre los músicos de jazz, también lo era de músicos clásicos europeos como el director Leopold Stokowski, el compositor Sergei Rachmaninov y el pianista Vladimir Horowitz. Su virtuosismo sin embargo continuó escandalizando a varios de sus colegas más ortodoxos y fue entonces que se iniciaron las críticas sobre su estilo de tocar. Además, muchos no lo consideraban como un músico de bebop, a pesar de que entre sus principales admiradores estaban notables exponentes del género, como los extraordinarios Charlie Parker y Bud Powell, y de que se convirtió en tutor de los pianistas Billy Taylor y Oscar Peterson.
Demasiada cerveza
A comienzos de los cincuenta, cuando el bop empezaba a predominar, Tatum continuó tocando con su ya característico estilo, principalmente en pequeños clubes a lo largo de Estados Unidos. En 1953 tenía más de cien temas para el productor Norman Granz y las sesiones de grabación produjeron material para trece álbumes. Poco después, el mismo Granz reunió a un grupo de grandes jazzistas —el vibrafonista Lionel Hampton, el baterista Buddy Rich, el saxofonista Ben Webster, el trompetista Harry “Sweets” Edison y el clarinetista Buddy DeFranco— para grabar con Tatum. Durante esas sesiones, los músicos se asombraron tanto de la notable habilidad que demostraba el pianista con sus dedos, como de la enorme cantidad de cerveza que bebía.
Aunque su excesivo alcoholismo no afectó a su talento instrumental, desafortunadamente sí minó su salud. En 1952, comenzó con síntomas de uremia, una grave enfermedad de los riñones. Moriría el 5 de noviembre de 1956, a los 47 años.
A pesar de que la carrera de Art Tatum fue relativamente corta, su extraordinario talento continúa siendo incomparable y ha permanecido como una gran influencia incluso para las generaciones actuales.