Patti Smith y Soundwalk Collective en el Teatro de la Ciudad

Stephan Crasneanscki y Simon Merli forman Soundwalk Collective, entidad sonora que desde su fundación, a principios de siglo, ha trabajado con Jean-Luc Godard, la fotógrafa Nan Goldin, Charlotte Gainsbourg, el coreografo Sasha Waltz y Patti Smith.

El pasado viernes 1 de marzo, la llamada madrina del punk llegó al escenario del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, a fin de presentar, como parte del vigésimo aniversario de Mutek México, Correspondances, espectáculo inmersivo. Y, sí, quedó claro a partir de la salva de aplausos con la cual fue recibida la poeta-cantante-compositora-escritora que ninguno de los cinco músicos que la acompañó esa noche importaba. La mayoría acudieron al conjuro de su nombre y sabían, de sobra, que esta vez no rockearía, como advirtiera Claudia Curiel de Icaza, titular de la Secretaría de Cultura de Ciudad de México, organismo co-organizador de la noche.

Fotografía: cortesía Secretaría de Cultura de CDMX

La atmósfera era completamente sutil. Las imágenes proyectadas en la pantalla central del foro se sucedían lentamente, mientras la voz de Smith, sabedora del ritmo y el poder de las palabras, las entonaba claramente. Su voz hablaba de tragedias ambientales, de sucesos acontecidos en años recientes, pero a pesar de la gravedad de los temas, no dramatizaba. Su garganta, como la noche, se desplegó sedosamente, porque todo debía hacerse como si se tratara de un susurro.

Crasneanscki y Merli a su derecha, se concentraban en la manipulación de las grabaciones de campo, en los sonidos ambientales que inundaron el lugar con una nitidez admirable –si la presentación avanzó sin contratiempos, fue porque todo se escuchaba claramente.

La aparición de un enorme cubo de hielo que era raspado para arrancarle “gemidos”, mientras en la pantalla veíamos gélidas imágenes de los polos, o el percusionista que abandonaba por momentos su posición para caminar cautelosamente sobre una superficie que emitía sonidos a cada paso, eran cosas apenas advertibles.

Fotografía: cortesía Secretaría de Cultura de CDMX

Hubo referencias a Andrei Rublev de Andréi Tarkovski,  imágenes de la catástrofe de Chernobyl, guiños a Pier Paolo Passolini, iconos bizantinos, pero todo parecía funcionar como soporte para la voz de Smith, quien al que esto a escribe le recordó a Laurie Anderson, la cual hace muchos años contara otro tipo de historias en un espectáculo que bien podría ser el antecedente de lo que presenciamos este viernes.

Además de Soundwalk Collective y Patti Smith –quienes trabajaron conjuntamente para el álbum The Peyote Dance en 2019–, participaron una cellista (Lucy Ryalton), un tecladista (Leonardo Heiblum) y un percusionista (Diego Espinosa), pero su trabajo resultó tan delicado y articulado con tanta precisión que prácticamente se invisibilizó, condición rota en el último “tema” de la noche, cuando la música se volvió música en la más primitiva acepción de la palabra y se tejió una cauda profusamente rítmica. Sin embargo, el resto del tiempo lo suyo fue crear esa tenue alfombra sonora que enmarcó a Patti Smith.

Fotografía: cortesía Secretaría de Cultura de CDMX

Si bien la noche se desarrolló armónicamente, hubo algunos huecos. Poemas, sí, pero, ¿quién los escribió? ¿Podrían haberse subtitulado? Si el MET lo hace con sus óperas, pensarlo no es un desatino. Un programa de mano, dadas las características del show, hubiera ayudado.

Smith hizo el encore, en el que habló de Fred “Sonic” Smith, de su relación por casi quince años, de que hoy sería su aniversario y deseaba celebrarlo y compartirlo con los presentes. Llamó a Lenny Kaye, quien junto con su guitarra la acompañó en “Because the Night” y se quedó a su lado mientras ella hablaba de cómo presenció el inicio de la campaña de Claudia Sheinbaum. Si bien aclaró que no estaba del lado de nadie, instó al voto y habló del poder de la gente y de la necesidad de hacerlo valer.

Fotografía: cortesía Secretaría de Cultura de CDMX

Con un escenario atestado de gente –roadies, técnicos y cocineros–, la cantante entonó “People Have the Power” y semejante manifestación rememoró aquellos espectáculos artificialmente optimistas de Viva la Gente.

Condescendiente cierre para una noche en la que si el objetivo era una fusión de Soundwalk Collective y la voz de Patti Smith, no se concretó del todo; pero si lo buscado era darle una alfombra sonora de lujo a su voz, esto se logró de manera admirable.

Las primeras tomas, lo saben músicos, ingenieros y productores, siempre son las mejores.

 

 

 

 

 

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Publicado en: Crónica