En 2023, el guitarrista Todd Clouser lanzó, con la ayuda de amigos y colaboradores, The Mexico City Experiment, disco que recoge parte de la diversidad sonora de esta metrópoli y resultado del contacto que, luego de más de una década de vida en nuestro país, ha realizado el guitarrista. Entrevistado en ese entonces, Clouser señalaba que “muchos artistas de aquí crean su arte desde una necesidad personal que hace que tenga una sinceridad y vitalidad que me inspira, reconecta mi amor por la música y el arte”.
El músico decidió presentar el álbum en directo y para ello organizó, a lo largo de un fin de semana, tres sesiones diferentes en las cuales los únicos músicos permanentes fueron el bajista Last Jerónimo, Jorge Servín a la batería y el propio Todd Clouser en la guitarra.
Dia 1
Poesía (Guadalupe Galván) y música abren la tarde, pero en la dinámica de la sesión nunca habrá cortes (a veces se dan breves pausas) y los músicos entrarán y saldrán constantemente del escenario, propiciando diferentes alineaciones, así que desde el inicio comienza a tejerse una especie de banda sonora citadina (los sampleos de vendedores y ambientes de Ciudad de México los dispara Last Jerónimo) que entra en calor lentamente y despliega olas funky sicodélicas cuando parafrasean “Spill the Wine” de War.
El tono general de esa primera sesión se instaura. Si bien el disco The Mexico City Experiment contiene composiciones, esta noche Clouser y cómplices rescatan algunas de ellas, pero se centran en improvisar largamente y esas exploraciones se ven realzadas por los visuales de Morris Trujillo.
Los cambios de mood entre los jams los marcan con los sampleos y en una segunda exploración la música toma una senda más cadenciosa. La guitarra de Todd se escucha con un tono delicado, transparente, borda una nube que sirve para viajar y ver cómo, cuando calla, los demás matizan. Ramsés Luna aparece como invitado y la cadencia es sensual, bailable. Algo que oscila entre un velo de irrealidad y la calle, lo cotidiano, lo oriental y el barrio, el sincretismo de la urbe que refuerzan batería y percusiones que dialogan mientras la perorata de los vendedores callejeros se escucha por las bocinas.
Rodrigo de Leo (sax) y Alex Otaola entablan un free rock jazz debrayado, una improvisación libre que regresa al orden cuando Todd mira a Servín y éste golpea sus baquetas, previene y se comienza a escuchar un ritmo regular, al cual se unen los demás y deriva en una versión de “I Feel Love”, interpretada por un octeto cuando se une Ramses Luna con un sax cósmico que baja para dar entrada a la poesía de Guadalupe Galván y Clouser hace un solo que los presentes tararearían si no estuvieran embelesados. Otro solo, pero de Last Jerónimo, con aires flamencos, funciona como pretexto para que los músicos ataquen una nueva manifestación de fusión encabezada por un Todd Clouser en plan grande, con un solo al que luego se une Jerónimo para que sea nuevamente Servín el que llame a todos al orden.
Hacen un arreglo a “Kooks” que Otaola aprovecha para hacer extraño y trepidante solo que obliga a la banda a subir la intensidad y cuando el maelstrom desciende. toma la batuta Clouser con el fondo de una base rítmica de connotaciones africanas.
El viaje, la primera jornada cierra con “Swan Song”.
Día 2
Sabemos que Last Jerónimo, Jorge Servín y Todd Clouser forman parte de esta noche que por subtítulo lleva The Song Experiment, pero desconocemos a los invitados. Hoy, la ruta son los cantautores y como en la noche precedente, los músicos entrarán y saldrán a placer para construir diferentes configuraciones sonoras, desde el solista hasta el quinteto.
Pronto se develan los invitados: Joaquín García, Carlos Metta y Camila Acosta. La ruta sonora de hoy la conforman las canciones, pero todas, sin excepción, son entregas atípicas y en todas ellas encontramos una fuerte dosis de americana que provocaría cuestionamientos de parte de los ortodoxos, pero escuchadas, son composiciones que hablan de temas universales.
La dotación instrumental incluye guitarras, ukelele, teclados y percusiones. Clouser posee canciones evocadoras. No necesitas saber inglés para sentirte tocado por ellas, son un llamado suave al alma, a los sentidos, a tu momento. Miran a tu presente, pero te comunican con tu propio pasado y te anuncian un posible futuro.
En medio de esos vaivenes transcurre la noche, marcada por la suavidad y en la cual difícilmente hay demostraciones de virtuosismo. Es como una sesión bisagra, muestra un fragmento de una escena poco conocida y a la cual bien puede integrarse Todd Clouser cuando hace sus canciones; alivia de la sicodelia de la noche precedente y prepara el terreno para el cierre del día siguiente.
Día 3
Alguien subtituló esta noche como El experimento bárbaro y Clouser invita, para acompañarlos a él, a Last Jerónimo y a Jorge Servín, a una serie de improvisadores: Alda Arita (guitarra), Germán Bringas, Juan Pantoja y Eli Piña (saxofones), Mariane Yunes (batería) y Adriana Camacho (contrabajo).
El formato es similar al de las dos sesiones anteriores: los músicos aparecen y salen constantemente y en el proceso forman grupos, duetos, cuartetos, según lo hayan planeado, pero a diferencia de las noches previas, campea el espíritu del azar.
Abre Alda Arita con una entrega de notas limpias, cristalinas; se une Clouser primero, luego Servín y Last Jerónimo y la música es de atmósferas líquidas, acuosas, con matices de improvisación libre. Como la primera noche, la presencia de Miles Davis flota por allí, aunque la suavidad de la melodía y el ritmo cadencioso recuerdan ciertos pasajes de la ECM; sin embargo, el volumen de la batería es alto y Arita esparce un poco de ácido con su instrumento.
A los doce minutos se agregan Mariane Yunes y Juan Pantoja; tres minutos después ella sale de cuadro y se integra Germán Bringas quien lleva a cabo uno de sus ataques y agiganta la cacofonía. Clouser convoca al orden matizando y se queda solo hasta casi llegar al silencio, pero dura poco porque Servín inicia la acometida nuevamente, aunque momentánea, y dejan el escenario a Pantoja y Bringas, quienes dialogan un momento y luego abren la conversación para el regreso de Yunes y el arribo de Adriana Camacho.
Regresa Todd, sale Juan Pantoja y queda un trío de Yunes, Clouser y Camacho con toques de improvisación libre. Las entradas y salidas de los músicos son las más de las veces sedosas, aunque en ocasiones tardan un poco en acoplarse; en medio de eso, Clouser aprovecha para hacer algo de spoken word, mientras su guitarra nos acerca a la sicodelia.
De pronto salen todos y dejan a Last Jerónimo con su bajo eléctrico y a Adriana Camacho: un par de visiones diferentes se conjuntan para dialogar y crear uno de los momentos más sublimes de la noche. Al diálogo se une Eli Piña y logran extender el pasaje de gran belleza en el que Jerónimo incluso hace sonar melódicamente su instrumento, lo cual sirve para el regreso de Mariane y entonces Jerónimo pasa a crear texturas un instante para luego dejar a las chicas solas. El espacio es breve y sirve de preludio al regreso de Servín, Clouser, Arita y Last Jerónimo que arman un bello tema con un buen solo de Arita y después dejar a Yunes y Servín en duelo de baterías.
Clouser marca el fin y no hay encore. Llega la hora de repasar las noches y decidir cuál es la mejor, pero ante esa decisión quien esto escribe se queda mudo.
Todd Clouser ha hecho un homenaje a Ciudad de México, donde ha vivido por más de una década ya, e invito a músicos con quienes se ha cruzado. Su modestia es tan grande que decidió compartir la experiencia con todos y dio espacio a nuevas voces, sabedor de que así se construyen las verdaderas escenas, el futuro.
Fotografías: Rafael Arriaga Zazueta






