10 discos que cumplen medio siglo (1974-2024)

Para José Agustín, in memoriam

De tiempo atrás he sostenido que desde un punto de vista contracultural (o cuando menos rocanrolero), la década de los sesenta comenzó en 1964 (con la irrupción mundial de los Beatles) y culminó en 1973 (con la aparición del álbum The Dark Side of the Moon de Pink Floyd). Es una aseveración absolutamente personal y subjetiva, por supuesto, pero me sigue pareciendo no del todo incorrecta.

Lo anterior querría decir que con 1974 se habría iniciado un nuevo decenio, una etapa distinta, diferenciada, para la cultura en general y para la música. en especial el rock, en lo particular. En el tema concreto de los discos de este género producidos ese año, habrá que decir que quizá su característica principal fue, para decirlo en términos actuales, su diversidad. Así, por ejemplo, en el 74 el reggae comenzó a cruzar desde las costas de Jamaica hacia el mundo. El glam dio sus primeros pasos con el álbum debut de Kiss. Estilos musicales afroamericanos como el funk y el soul también salieron de sus respectivos ghettos y crecieron en el gusto de las mayorías. En el rock, aunque se produjeron muy buenos álbumes (algunos de ellos excelentes), tal vez sólo cuatro o cinco alcanzaron con el paso del tiempo la calidad de clásicos, aunque no de clásicos absolutos (como fue el caso del ya mencionado The Dark Side… del año anterior).

En fin, subjetividades y opiniones personales aparte, he aquí una decena de obras discográficas más que destacables que aparecieron en 1974, hace exactos cincuenta años.


1.- It’s Only Rock ’n Roll. The Rolling Stones. Estamos ante un disco con grandísimas canciones, qué duda cabe, pero que a mi modo de ver no posee la estatura absoluta de sus cinco predecesores (es decir, Beggars Banquet, de 1968; Let It Bleed, de 1969, Sticky Fingers, de 1971, Exile on Main Street, de 1972 y Goat’s Head Soup, de 1973). Podrá decirse que It’s Only Rock ’n Roll es un trabajo con méritos de clásico, pero pienso que no todos los temas que lo componen resultan suficientemente altos y que como obra completa se queda en un “casi”. Hay piezas estupendas, como la explosiva “If You Can’t Rock Me”, las preciosas “Till the Next Goodbye” e “If You Really Want to Be My Friend”, la nostálgica “Time Waits for No One”, la contagiosa “Dance Little Sister” o la propia “It’s Only Rock ’n Roll” (esta sí, una canción probadamente clásica), pero otras como “Luxury”, “Short and Curlies” o “Fingerprint File”, con todo y ser estupendas, creo que se quedan ligeramente por debajo del resto (“Ain’t Too Proud to Beg” es un cover; muy bueno, eso sí).


2.- Apostrophe (‘). Frank Zappa. Nos topamos con un caso semejante al del disco de los Stones. Apostrophe (‘) es un trabajo de primerísima magnitud, un álbum perfecto para iniciar a los neófitos en la obra de Zappa. En lo personal, me resulta un plato entrañable. Sin embargo, debo admitir con dolor que se encuentra un pelín por debajo de obras maestras como Freak Out! (1966), Absolutely Free (1967), We’re Only in It for the Money (1968), Hot Rats (1969), Over-Nite Sensation (1973), One Size Fits All (1975), Zoot Allures (1976) o Joe’s Garage (1979), por mencionar sólo algunos ejemplos de la vasta discografía zappiana. Con todo, Apostrophe (‘) contiene varias de las mejores composiciones del nacido en Baltimore, como “Don’t Eat the Yellow Snow”, “Nanook Rubs It”, “Uncle Remus” y la extraordinaria y delirante “Cosmik Debris”. Un discazo.


3.- Court and Spark. Joni Mitchell. La elegancia de la música de Joni Mitchell se muestra en este, uno de sus mejores discos. Sobrio y al mismo tiempo complejo, con esa exquisita mezcla de folk, rock y elementos de jazz, Court and Spark es una colección casi perfecta de composiciones de la cantautora canadiense, quien desde su guitarra o su piano y con esa voz única y característica se abría al mundo como una artista completa y con una propuesta musical y poética por completo diferente a la de cualquier otro u otra. Un álbum que hizo escuela con temas de extrema belleza como la homónima “Court and Spark”, “Help Me”, “Free Man in Paris”, “Car on a Hill” o la sensacional “Twisted”. Una joya.


4.- Natty Dread. Bob Marley. Hasta antes de 1974, el reggae se había mantenido prácticamente confinado en su lugar de origen, la isla de Jamaica, donde había alcanzado un notable desarrollo y una enorme popularidad. Le faltaba sin embargo dar el salto al resto del mundo y fue un músico, el hoy legendario Bob Marley (al frente de su grupo The Wailers), quien lo logró con una canción y el álbum que la contenía. La pieza se intitulaba “No Woman No Cry” y el disco era Natty Dread, quinto trabajo en estudio de la agrupación. Se trata de una obra de estupenda factura, en la que ya se transpiraba la sensualidad de la música de Marley y su mensaje crítico y contestatario (aunque casi siempre optimista) en favor de las libertades.


5.- The Lamb Lies Down on Broadway. Genesis. Para muchos especialistas y/o aficionados al rock progresivo, esta es la obra maestra de Genesis. Aunque antes el grupo ya había grabado grandes discos como Foxtrot (1972) o Selling England by the Pound (1973), los ingleses encabezados por el genio creativo de Peter Gabriel realizaron este ambicioso disco conceptual en formato de álbum doble. Se trata en realidad de una rock opera cuyo desarrollo, hay que decirlo, resulta confuso y poco comprensible, pero cuya música hace que nos olvidemos de lo bizarro de su historia. Para no pocos, más que un disco de Genesis, en realidad se trata del primer álbum solista de Gabriel, gran protagonista egomaniaco de The Lamb… Quizá por eso fue el último disco del delirante músico con la agrupación.


6.- On the Beach. Neil Young. Un gran disco de Young. Sin lograr las alturas de obras anteriores como After the Gold Rush (1970) o Harvest (1972), el canadiense logró con este su sexto álbum en estudio un trabajo fresco, crítico, desafiante y con buenas dosis de ironía y humor negro. Canciones como “Walk On”, “See the Sky About to Rain”, Revolution Blues”, “Ambulance Blues” y “Vampire Blues” siguen estando entre lo mejor del repertorio youngiano a medio siglo de distancia.


7.- Pretzel Logic. Steely Dan. Walter Becker y Donald Fagen, líderes sempiternos de Steely Dan, siempre fueron dueños de un estilo muy fino y sofisticado para escribir canciones, con un sonido absolutamente original e inconfundible. Aunque el grupo de Los Angeles nunca logró una popularidad masiva y se mantuvo más bien en el gusto de una selecta minoría, su trascendencia está fuera de cualquier discusión y lo demostró con este Pretzel Logic, su tercer opus en estudio, un disco artísticamente inconmensurable. Con aires tan roqueros como jazzísticos y un pop exquisito (¡esas armonías vocales!), su propuesta se mantiene felizmente viva y actual.


8.- Diamond Dogs. David Bowie. Si bien no se trata de uno de los mejores discos de Bowie, aun así Diamond Dogs es uno de los álbumes más notables de 1974. Ciertamente no es una obra maestra y ni por asomo puede compararse con el Space Oddity de 1969, el Hunky Dury de 1971, el Aladdin Sane de 1973 o el majestuoso The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars de 1972. Sin embargo, a pesar de sus falencias y sus desniveles, este intento de obra conceptual inspirado en la novela 1984 de George Orwell contiene cortes notables como la propia “Diamond Dogs”, “1984”, Rock ’n’ Roll with Me” y la clásica “Rebel Rebel”. El resto es si no prescindible, sí un tanto olvidable.


9.- Sheer Heart Attack. Queen. Fue en este su tercer disco cuando Queen empezó a definir el sonido que habría de darle personalidad propia y éxito universal. Aunque más adelante realizaría mucho mejores álbumes (apenas al año siguiente produciría el maravilloso A Night at the Opera), Sheer Heart Attack representó, hace ya cincuenta años, la vuelta de tuerca creativa que necesitaban Freddy Mercury, Brian May, John Deacon y Roger Taylor para consolidarse y posteriormente consagrarse. Todavía se trata de una obra irregular, con algunas fallas y no pocos excesos, pero ya contiene composiciones espléndidas como “Killer Queen”, “Stone Cold Crazy”, “Lilly of the Valley”, “Dear Friends” y “Now I’m Here”.


10.- Eric Clapton. 461 Ocean Boulevard. El segundo álbum como solista de Clapton no logró la calidad de su disco debut homónimo de 1970, pero ello no le resta méritos. No es que estemos frente a una obra discográfica impresionante. en absoluto; sin embargo, 461 Ocean Boulevard es un trabajo muy digno y sobrio (paradójicamente, el buen Eric venía saliendo de su adicción a la heroína, misma que lo puso en las puertas de la muerte de donde lo rescató materialmente Pete Townshend un año atrás), con algunos blueses clásicos como “Willie and the Hand Jive” de Johnny Otis o el tradicional “Motherless Children”, además de la hoy clásica “I Shot the Sheriff” de Bob Marley y la hermosa composición, de la autoría del propio guitarrista, “Let It Grow”. Un buen disco.

 

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Publicado en: Discos