Hace doce años, los hermanos Román y Juan Tamayo llevaron a cabo la primera de sus actividades temerarias. Sin experiencia previa, sin los contactos suficientes, pero eso sí, con mucho entusiasmo, organizaron un primer concierto sin saber que años después eso comenzaría a dar frutos en la forma de un sello discográfico.
Al habla Román, el mayor de los Tamayo: “Siendo sinceros, no recuerdo cómo decidimos hacer ese show. Tuvimos mucha suerte, porque hubiera salido mal, seguramente no estaríamos platicando ahora. Nuestro fanatismo y un golpe de suerte nos ayudaron a curar uno de los shows más legendarios de la escena: Humus con alineación original; los padres del stoner The Sweet Leaf; un nuevo proyecto de éstos, Cthulhu; Animal Machine, nuestro primer acercamiento con bandas de otros estados; 66 Crash, con miembros de Drugster Monster, y Bloodwitch, un grupo del cual saldría Vinnum Sabbathi”.
Fue el 11 de enero de 2012. Ese día, cerca de Nonoalco, en un antro cuyo nombre no puedo recordar, las bocinas reventaron luego de la primera o segunda banda, pero a los pocos que estábamos allí poco nos importó. No hay muchas fotos de esa ahora memorable fecha y menos registros de audio. Entonces quien esto escribe no tenía idea de quiénes eran los hermanos Tamayo y ellos menos pensaban que esa noche plantarían una semilla.



“Un día Gilberto, de la banda El Brujo –señala Román–, nos propuso crear un colectivo para apoyar a las agrupaciones nacionales y así es como nació el proyecto. Al inicio no pensábamos en hacer una disquera, solamente queríamos que la gente conociera a estas bandas que tanto amábamos y tuvieran más oportunidades”.
Hay, en la temeridad antes mencionada, algo de heroico o probablemente sea inconsciencia juvenil. Lo cierto es que aquello que comenzó a rodar aquel 11 de enero aún persiste. “En aquellos años –dice el mayor de los Tamayo–, Iván Nieblas ya no estaba tan activo con Stoner Rock México y había un gran hueco. No queríamos que su trabajo se perdiera, sobre todo porque él fue el primero en hacer un catálogo de grupos nacionales. Como mencioné, la idea era hacer un colectivo de bandas locales para dar a conocer esos sonidos del subterráneo. El proyecto se fue transformando a medida que nos involucrábamos con otros proyectos, como Lxs Grises, Vinnum Sabbathi y Doomed and Stoned Latinoamérica. Nuestros pininos fueron simplemente compartir carteles de shows; luego pasamos a hacer un catálogo de grupos nacionales y con el tiempo dimos el salto a distribuir mercancía de bandas y organizar shows con al apoyo de Lxs Grises”.
En 2016, Low Slow and Distorted Riffs Records (LSDR) nació formalmente, al comenzar a editar a diversas agrupaciones en formatos físicos y digitales. El primer registro en aparecer fue el debut de Saturno Grooves, combo de Durango: “Su álbum nos voló la cabeza y se nos hizo mejor apostar por ellos que editar material de nuestras propias bandas”, cuenta Román.
Acerca de la curaduría del sello, agrega: “Son bandas de las que somos fans, amamos su sonido y forma de trabajar. Para nosotros lo más importante es la amistad, trabajar con gente que admiras y respetas. Esto no se trata de dinero, sino de ayudar y crear comunidad. En este tiempo hemos lanzado 55 discos digitales, 42 físicos y se han capturado 55 conciertos de la escena subterránea”.
El responsable de la grabación de esos 55 bootlegs (todos disponibles en el bandcamp de LSDR Records) es Juan Tamayo. “Todo empezó –cuenta Román– porque hasta ese entonces no había registro de uno de los festivales más épicos de los últimos años: Lxs Grises (sobre todo el II). A partir de entonces, ha documentado shows que están a su alcance: algunos que organizamos, cuando estamos de gira con Vinnum o cuando vienen bandas de otros lugares. La idea, como ya mencioné, es preservar la memoria sonora de la escena local”.
Además de los bootlegs, LSDR Records también se ha dado a la tarea de recuperar grabaciones inéditas o de poca circulación. “Hay varios grupos en bandcamp y plataformas digitales que hemos rescatado: El Diablo, Roots, Cannabian, La Orquesta de Animales, Jesus on Dope, Hombre Perro, Humus, Neckless, Powertrip, La Pinche Hysteria, etcétera. Lo hicimos porque consideramos que las nuevas generaciones deben conocer los trabajos de los pioneros. No podemos olvidar a esas agrupaciones y fingir que nada pasó. Me siento muy afortunado porque estas bandas siempre han estados abiertas para trabajar con nosotros, muchas de ellas son propuestas con las que crecimos y a las que admiramos mucho”, concluye el mayor de los Tamayo.