En apariencia, 2023 no ha sido un año prolijo para el rock en el mundo. El dominio que continúa ejerciendo la industria musical ha mantenido su tendencia para imponer masivamente otros géneros y subgéneros mucho más comerciales, artificiosos e insulsos. Por supuesto que esto no es algo nuevo y muy poco se puede hacer para impedirlo. Son las reglas de ese juego sempiterno en el cual lo que importa no es tanto la calidad artística sino los rendimientos económicos que se generen. Por ello, el rock, el jazz y otros tipos de música siguen confinados en los terrenos de lo minoritario y para encontrar las mejores obras discográficas producidas a lo largo del año es necesario buscar y rebuscar. Porque lo paradójico es que siguen apareciendo multitud de álbumes de rock en el planeta (muchos de ellos sólo en el plano digital), pero no se les difunde en los grandes medios y es únicamente en los especializados o de nicho donde se les puede conocer en su mayor parte. ¿Debemos lamentarnos por ello? Sí y no. Sí, porque es una lástima que tantas obras interesantes sólo sean conocidas por unos cuantos y no, porque a final de cuentas la buena música, de cualquier género, salvo en contadas etapas de la historia, nunca ha sido patrimonio de una mayoría que en verdad la aprecie. Así son las cosas desde hace mucho y no se vislumbra que vayan a cambiar. Entonces, congratulémonos por ser parte de esa minoría que aún aprecia la música –el rock en este caso– como una manifestación artística y creativa.
Revisemos una decena de muy buenos discos que aparecieron durante 2023. No son tal vez los mejores, no todos quizá, pero cada uno de ellos merece ser escuchado y apreciado.

1.- The Rolling Stones. Hackney Diamonds (Geffen Records). Los Stones lanzaron este año uno de los mejores discos, si no es que el mejor, que hayan realizado en estudio durante los últimos cuarenta años, al menos desde el Tattoo You de 1981. Coincidiendo con la flamante edad octogenaria de Mick Jagger, nos encontramos con una espléndida colección de canciones, varias de las cuales nos remiten a la época de álbumes clásicos como el Sticky Fingers (1971) o el Exile on Main Street (1972). Casi de ese tamaño es Hackney Diamonds. Con invitados como Paul McCartney, Elton John, Stevie Wonder y Lady Gaga, el disco es un recorrido por las influencias blueseras y rocanroleras del grupo, esas raíces negras que tanto significaron para darle la identidad musical que lo ha caracterizado desde hace más de seis décadas. En síntesis, un discazo.
2.- Gorillaz. Cracker Island (Parlophone / Warner). Otro disco de Gorillaz, sí, pero como siempre un disco estupendo. Con invitados tan disímbolos como Stevie Nicks, Beck, Tame Impala, Thundercat y Bad Bunny (para mi muy personal gusto, con el único corte prescindible del plato), el álbum en general resulta cálido, fresco y divertido. Damon Albarn y compañía (sobre todo los siempre presentes Greg Kurstin y Remi Kabaka, Jr.) continúan con su típica mezcla ecléctica de géneros, aunque siempre basados en el brit-pop y el hip-hop, en el octavo trabajo en estudio de este singular proyecto de animación virtual.
3.- Algiers. Shook (Matador Records). En este su cuarto opus, el potente, oscuro y contestatario cuarteto de Atlanta, Georgia, continúa con su estilo que combina de manera salvaje el post punk con el metal y el rap, aderezado con algo de soul e incluso de jazz. Un disco rabioso y perfectamente producido que no da respiro al escucha desde el primer corte hasta el último. De lo mejor de este 2023.
4.- Squid. O Monolith (Warp). El joven quinteto británico llegó este año con su segundo álbum, después de su muy buen debut de 2021 con Bright Green Field. Poseedor de un sonido difícil de definir en el que conviven el rock progresivo con el math rock y el post punk, el grupo liderado por su cantante y baterista Oliver Judge propone una música más que interesante y por momentos inquietante, atmosférica y disonante, con aires de Talking Heads y Devo, pero también de Peter Gabriel y King Crimson. Muy recomendable.
5.- Wednesday. Rat Saw God (Dead Oceans). Qué buen grupo es Wednesday, con su propuesta que combina el alt-rock casi grungero con el alt-country en una mezcla musical feliz que sirve para enmarcar las letras melancólicas y en ocasiones duras e irónicas de su líder, la guitarrista, vocalista y compositora de 27 años Karly Hartzman. Surgida en Asheville, Carolina del Norte, como mera acompañante de las canciones de la propia Hartzman, la agrupación de cinco integrantes se convirtió en una entidad en forma en la que todos sus miembros colaboran en conjunto. Rat Saw God (muy buen título) es un gran álbum, tan bueno o aun más que el disco debut de 2020 (I Was Trying to Describe You to Someone, otro muy buen título) y el Twin Plagues de 2021.
6.- Queens of the Stone Age. In Times New Roman (Matador Records). Para llevar un cuarto de siglo de existencia, un noveno disco en estudio parece poco. Sin embargo, cuando vemos que este novenario de álbumes es de tan alta calidad, no tenemos más que guardar silencio y escuchar. Seis años después de su anterior Villains (2017) y después de que en ese tiempo Josh Holmes pasara por una serie de muy difíciles circunstancias personales (enfermedades, fallecimientos de gente cercana, un divorcio, la pandemia…), QOTSA regresa con un trabajo al que sólo se puede calificar de amargo y maduro, con letras llenas de resentimiento (en especial contra la ex esposa de Holmes) y reflexiones que sin embargo muestran cierta sabiduría. ¿Musicalmente? Un álbum impecable.
7.- Mitski. The Land Is Inhospitable and So Are We (Dead Oceans). Con once años de carrera y siete álbumes ya en su haber, esta cantautora indie radicada en Nashville, hija de padre estadounidense y madre japonesa, sorprende con este disco intimista y sobrio, casi acústico, que se acerca un tanto al género llamado americana (es decir, alt-country) y lo hace con una finura y una exquisitez notables, de repente muy à la Mazzy Star. La tierra es inhóspita y nosotros también es una breve obra de apenas poco más de media hora, con once canciones que deben ser lentamente degustadas.
8.- Dommengang. Wished Eye (Thrill Jockey). Desde Portland con amor… o desde Portland con psicodelia. Dueño de un sonido que remite a aquellos antiguos y largos (y densos) pasajes del rock sesentero, en especial el rock psicodélico de la Costa Oeste estadounidense, este singular trío nos remite al pasado, sí, pero lo hace con un sonido que si bien está lleno de reminiscencias, al mismo tiempo suena actual y más que afincado en el presente. Blues rock espacial han llamado algunos a su música hipnótica y clavada, todo un viaje que nos hace recordar a agrupaciones hoy olvidadas como la sensacional (también trío, por cierto) Blue Cheer. Grandioso.
9.- Young Fathers. Heavy Heavy (Ninja Tune). Una explosión absoluta venida desde Escocia. El trío de los Jóvenes Padres proviene de Edimburgo, donde fue fundado en 2008, y en estos quince años ha evolucionado de manera creciente con una mezcla de géneros por demás rica y propositiva que va del hip-hop a la electrónica con mucho de rock y soul alternativo, un poco al estilo de lo que hace Algiers, pero con una personalidad distinta. Aunque su extraordinaria composición “I Saw” se ha vuelto un himno y su tema más característico, en realidad todo este álbum vale su peso en oro.
10.- Dream Wife. Social Lubrication (Lucky Number). Para terminar esta lista, vayamos a un disco tan festivo como provocativo (el solo titulo es ambas cosas). Dream Wife es un trío femenino de punk con una propuesta hedonista y escandalosa (en el mejor sentido del término), al mismo tiempo que inteligente e irónica. Con la vocalista Rakel Mjöll como eficaz lideresa, estas londinenses no-binarias (como se autodefinen) recuperan mucho de lo que fue el punk británico de los años setenta y con una óptica evidentemente feminista salen a gritar sus verdades y lo hacen directo a la cara. Divertidas y rabiosas, estas tres jóvenes representan todo un oasis para el rock actual.