3Below, explotar lo mejor de tres mundos

Alonso Arreola tiene su bajo colgado al hombro y lo acaricia. La charla aún no ha empezado formalmente pero sí la comunicación. Bromeó y le digo que se parece a Alex Lora, quien no suelta su guitarra cuando se le entrevista. Sonriente señala que el autor de “Triste canción de amor” no suelta el instrumento para las fotos, pero que él no abandona el bajo para estudiar.

El bajista mexicano comienza una minigira con 3Below (Michael Manring, Trey Gunn y él, más Emmanuel Pina en el laúd). Hoy miércoles estarán en el Teatro Diana en Guadalajara, mañana jueves llegan a Ciudad de México para presentarse en el Foro La Paz y el domingo estarán en Mérida, en el Palacio de la Música.

La entrevista arranca sin previo aviso, porque una vez que ha mencionado la necesidad de estudiar, contraataco con el comentario de J. D. Considine, quien lo llamó “virtuoso” en Bass Guitar Magazine y con quien estoy de acuerdo. Por tanto, sugiero, el estudio está de sobra. Pero Alonso, con esa característica forma de hablar en la que parece pensar excesivamente cada palabra, comenta: “El asunto son las nuevas rolas y que el cuerpo recuerde cosas, pero también con sus nuevas posibilidades y actitudes. Las piezas que vamos a tocar de antes, que son pocas, el cuerpo las toca diferente. Es como un proceso de adaptación; me gusta, me siento mejor ahora que antes”.

¿A pesar de que ahora se pierda un poco de la espontaneidad de antaño? “No, al contrario, justo lo que hemos visto en este proyecto en particular es cómo enmarcar esa espontaneidad. La primera vez tocamos mucho cada quién por su cuenta, luego cerramos ese asunto para que cada uno tocara por su cuenta pero hiciéramos más cosas juntos, justamente para propiciar esa interacción que cada vez era más generosa. Ahora vamos a explotar lo mejor de tres mundos, piezas de mucha relojería que por supuesto se prestan para esa interacción y la improvisación, cosas que son mucho más libres, pero también un sonido nuevo que creo que a todos nos tiene en un estado de alerta diferente, porque vamos a estar fuera de la zona de confort. Trey va a tocar cuatro o seis piezas con una guitarra ukulele, Mike va a tocar en algunos momentos percusiones, yo como el 70 o el 80 por ciento del show lo hago con el bajo acústico. Es algo muy nuevo que, creo, nos motivó bastante para decir juntémonos. Porque precisamente hay que encontrar ese balance entre la improvisación y que al mismo tiempo exista también una alta relojería. A mí me gusta llamarlo así, porque soy fanático de los mecanismos tanto físicos como musicales, porque hay mucha banda que confía demasiado en esa libertad que ofrecen ciertas músicas y entonces improvisa libremente todo el tiempo y eso tiene un valor increíble, pero desde mi perspectiva se hace un poco cansado si no tiene la otra parte en la que te dices a ti mismo y a la audiencia que trabajaste mucho ciertas cosas, que te importa también entregar el resultado de elucubraciones más lentas, más profundas”.

3Below. Fotografía: cortesía de Alonso Arreola

¿Cómo trabajan a la distancia?
Es complicado, nos mandamos videos, audios y ahora vamos a ensayar tres días como locos para ponernos a tocar, la distancia es un reto.

Entonces en lo que van a presentar hay improvisaciones, pero también hay composiciones grupales.
Totalmente. Te podría decir que la improvisación es de un 20-25 por ciento, es una improvisación enmarcada por estructuras formales y en nuestro caso, podemos tocar una pieza de Trey como “Hard Wings” (toma el bajo nuevamente y se pone a tocar un fragmento de la pieza) que es pura pinche relojería rítmica, armónica y de allí de pronto (vuelve a tocar) y entonces Trey enloquece encima y se va al demonio. De pronto nos podemos proveer de camas, de colchones para que el otro enloquezca y viceversa.

¿Y cómo hacen para atemperar los impulsos y no volarse demasiado como acabas de decir?
Es curioso. Hay dos cosas a las que se debe atender. La primera es lo que la música te pide y te dice, cómo la pieza en sí misma establece un discurso y un sentido. Primero es atender a eso, porque la pieza misma, si la escuchas y la transitas desde adentro, te dice “no es tan allá, es más para acá” y luego es cómo cada quién responde a la situación de manera espontánea. Yo soy un tipo muy físico, necesito moverme y responder mucho desde el cuerpo, desde la mecánica; Mike es un tipo más intelectual en un sentido musical y aunque de pronto enloquece y hace improvisaciones muy experimentales, es un tipo que tiene una búsqueda diferente. Trey está a la mitad, tiene mucho sentido del humor, muy ácido y eso se manifiesta en las tímbricas que elige, en lo que decide. Hay una limitante de la propia pieza y del propio proyecto que nos dice “es por aquí”. Creo que es fundamental que cada quien pueda botar la pelota del estadio a su manera. También el mismo Emmanuel está muy atemperado por la propia tímbrica del laúd, de su instrumento. Es un juego complejo de balanzas.

Alonso Arreola. Fotografía: cortesía de Alonso Arreola

Eso se puede lograr cuando entre los músicos hay mucha comunicación, esta será su cuarta vez juntos, si sumamos los días tal vez han tocado los tres un mes completo, ¿cómo lo logran entonces?
Eso es lo interesante. Somos como una banda cometa o banda eclipse, nos reunimos de vez en cuando y no nos preocupa vivir como un proyecto que intenta triunfar. No, nos juntamos por el gusto de vernos y precisamente porque como casi no convivimos, lo que más nos gusta es eso, convivir. Si nosotros sumamos el tiempo que hemos tocado en escenario es poco, a ese hay que agregarle el que hemos pasado en el estudio de grabación, tampoco es mucho, pero allí está. Luego hay que sumar otras cosas, como cuando han venido y me invitan a tocar; entonces,  cuando pensamos hace cuántos años comenzó esto, cómo me vi involucrado en esto, estamos hablando de entre 20 y 25 años. La relación que llevo con ellos es muy larga, está llena de cercanía y conversaciones, está mucho más allá de la música. Para mí, eso es música.

Hay una larga historia de cómo Alonso se relacionó con Manring y Gunn, Arreola trajo una primera vez a Manring para un concierto en la desaparecida Victoria y grabó con él en un par de sus discos; a Trey lo buscó cuando lo vio por primera vez con King Crimson. A toda costa buscó como hablar con él y le propuso hacer un concierto de la Trey Gunn Band con La Barranca, grupo en el cual militaba entonces Alonso Arreola. En 2013, Sara Valenzuela invitó a Alonso a un ciclo llamado Alterna y le dijo que invitara a quien él deseara y decidió llamar a ambos para que lo acompañaran.

“Todo se hace a fuego lento”, dice Alonso. “No tengo idea de cuándo nos juntamos, si volveremos a hacerlo o no, nunca nos ha corrido prisa por grabar, pero ahora, sobre todo las nuevas piezas que compuse, sí me gustaría registrarlas. Me refiero a dejarlas bien en el estudio y así lo vamos a hacer aunque sea a distancia”.

Michael Manring. Fotografía: cortesía de Alonso Arreola

3Below tocó por última vez en el Lunario en 2016 y para esta mini gira prometen entregar “muchas cosas muy diferentes. Vamos a tocar de manera muy dinámica, combinándonos en trío, cuarteto, solos; vamos a pasar de lo acústico a lo eléctrico y de allí a lo electroacústico. Buena parte de este repertorio, la idea de generarlo, surgió cuando Trey y yo nos fuimos a África y estando allá llegamos a conclusiones importantes. Una de ellas era esta: todo es un tambor. La minigira empieza en Aguascalientes en La Feria de las Calaveras el lunes 30 de octubre, junto con Parazit y Eruca Sativa. De allí vamos al Teatro Diana de Guadalajara y se nos ocurrió ampliar el escenario y bautizarlo como el Diana inmersivo. La gente se va a subir al escenario y vamos a tocar y también a conversar. El Foro La Paz es un escenario más roquero y el 5, en Mérida, tocaremos en el Palacio de la Música. Lo interesante de esta girita de cuatro fechas es que no se parece ningún show al otro en absoluto”.

Le comento que hace un mes tuve un encuentro con Steven Wilson, en el que concluimos que la importancia de los instrumentistas parece menguar en la actualidad, así que lo interrogo de su sentir al respecto.

Trey Gunn. Fotografía: cortesía de Alonso Arreola

“Por supuesto que está menguando, pero lo más triste es que está deteriorándose si tocas más de un minuto, ja ja. Hay una gran cantidad de instrumentistas populares en la red, pero lo que hacen es tocar llamaradas de petate de 30 segundos, un minuto. Lo que está menguando mucho es la composición de mediano y largo aliento, pero efectivamente la gente está cada vez menos interesada en piezas largas que requieren otro tipo de atención y otro tipo de relación como escucha y también a esto se suma una festivalitis aguda, muy grave, que también ha causado impacto en los shows de bandas en solitario. No son muchos los grupos que pueden jactarse de hacer una presentación ellos solos, la mayoría tiene que venir a festivales. Está cerca el Corona Capital y vienen grandes grupos que están en la zona de confort, dormidos en sus laureles, y las audiencias se han malacostumbrado, y más las jóvenes, a estar en un lugar donde no se escucha y no se ve chido, pero hay que estar y la música queda en un segundo plano. Veremos qué va pasando. Sí hay un deterioro en la apreciación y hay que ponerle atención, pero igual hay que aprender a fluir con eso”.

Emmanuel Piña. Fotografía: cortesía de Alonso Arreola

Para cerrar, lo interrogo acerca de si en esta ocasión 3Below dejará un registro grabado, ya sea en plataforma o en formato físico, y con una amplia sonrisa Alonso Arreola contesta: “Te lo prometo David Cortés, eso ya lo decidió mi corazón”.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Entrevista