Claire Rousay, la música como respuesta a la vida diaria

Claire Rousay sonríe. Tocada con una gorra que no impide ver su rostro, se toma unos segundos antes de contestar y cuando lo hace su voz es nítida y segura. Habla acerca de lo prolífico de su producción y de cuál de los sitios de internet es el que funciona mejor como guía para adentrarse en su obra: en su página oficial hay cinco producciones; en su sitio de bandcamp hay más de 20.

Claire Rousay. Fotografía: cortesía de la artista

“Eso es divertido, mmm, no lo sé”, dice y vuelve a sonreír con amplitud. “Cuando era adolescente, crecí en una comunidad de personas que hacían todo ellos mismos, con esa mentalidad del do it yourself, haciendo música para ellos mismos, así que bandcamp es ahora mi propia versión de eso. Esa es la guía oficial, es donde hay más grabaciones, probablemente allí se cuenta una mejor historia mía; la página web tiene menos, pero es un buen lugar para empezar, aunque tal vez bandcamp sea más retadora porque tiene mucha música”.

Rousay nació en Winnipeg, Canadá, aunque se guarda muy bien de indicar la fecha. Ella creció en un entorno en donde la música secular estaba prohibida, pero reconoce que en ningún momento pensó rebelarse ante ello: “Básicamente era por mi familia, eran muy conservadores en ese momento, sólo se escuchaba música religiosa o  música clásica, pero no creo que me haya rebelado contra nada entonces; en realidad, me sentía triste en ese instante”.

Claire Rousay. Fotografía: cortesía de la artista

Ella tomó la batería y las percusiones como su primer instrumento y así se mantuvo los primeros años de su vida. Un día, de pronto, se sintió atraída de otra forma por el sonido y desde entonces se ha dedicado a darle forma, a trastocarlo, deformarlo, embellecerlo, modificarlo, transformarlo. En su trabajo lo mismo hay ambient, canciones, electrónica, drone y ese eclecticismo, dice, está asentado en la emoción: “Hago música como una respuesta a la vida diaria. Todo lo que hago proviene de una emoción y puede llegar en diferentes estilos, pero detrás de todo ello hay una experiencia. Hay quienes toman fotos, otros hacen videos, yo no tomo muchas fotos en mi teléfono o cámara, pero hago grabaciones, es mi manera de documentar mi vida y a veces esto llega a la música, pero prefiero tener un documento sonoro en lugar de guardar una fotografía”.

Rousay, quien llegó a Ciudad de México para participar en el Festival de Poesía en Voz Alta, celebrado en la Casa de Lago de la UNAM, hace mucho énfasis en la emoción y en la experiencia. Eso, dice, es el detonante creativo. Para ella, al momento de componer, “lo importante son los sentimientos o las experiencias que he tenido, pueden ser pequeños o grandes, puedo ver a alguien que está mirando en la calle y eso me desata un sentimiento o puede ser algo mucho más personal pero que me impacta fuertemente. No creo que todas las experiencias sean iguales, pero sí que todas merecen atención”.

Claire Rousay. Fotografía: cortesía de la artista

También se declara obsesiva de las grabaciones. No sólo registra su día a día, hace lo mismo con los conciertos. “Grabo todo: ensayos, conciertos, pruebas de audio. Me gustan más los conciertos que las grabaciones. No me importa grabar, creo que es divertido, pero en los directos puedo ver la reacción de la gente ante lo que estoy haciendo, en vez de leerlo en una reseña. No creo que uno u otro sea más importante, pero prefiero el performance; sin embargo, la forma en la que trabajo normalmente es que pruebo la música primero en un concierto y a partir de allí decido como habré de diseñar el siguiente CD, así que lo hago de diferentes maneras y después determino cuál será el final”.

Dado que ahora puedes grabar en el momento que gustes y subir la música de inmediato y no necesitas de una mirada o aprobación externa, ¿cómo sabes cuándo uno de tus álbumes está listo?
Generalmente, cuando presento la música en vivo y la gente responde emocionalmente ante ella, decido que ya está lista para ser grabada en una versión final, pero cada álbum que tengo tiene versiones previas antes de llegar a la defintiva. Acabo de abrir una suscripción en bandcamp y allí probablemente hay tres veces más música de la que actualmente hay. En cinco días he agregado cerca de 45 minutos de música nueva. Constantemente estoy haciendo cosas y allí encuentras sampleos muy largos de cosas que he hecho en el día, porque en estos momentos estoy muy interesada en la drone music.

La autora de The Softer Focus, 17 Roles (All Mapped Out), Live (“un disco que no sé cuánta gente lo tenga, pero allí hago canciones y me resulta muy especial”) y Everything Perfect Is Already Here, entre otros, habla para cerrar esta charla acerca de los procesos recientes de producción de la música y de la posible pérdida de calidad de la misma, dada la inmediatez existente actualmente:   “Sí, puede ser que al subirse la música tan fácilmente se pueda perder algo de calidad. Claro que si haces tapes o discos compactos la calidad es mejor, pero necesitas dinero y tiempo para convertir eso en un objeto. Hay música mía que probablemente no posee esa calidad necesaria para un formato físico, pero por otro lado toma mucho tiempo hacer un disco, plasmarlo. Hay gente que escribe música en dos años y le toma otros dos sacarla en álbum, así que cuando el disco aparece ya tiene cuatro años de antigüedad y puede ser que ya no estés interesada en esas cosas que trabajaste entonces. Por eso me gusta la suscripción a bandcamp, porque es un reflejo inmediato de lo que me interesa en este instante. Aunque debo reconocer que me gusta tener la música en objetos físicos  y si llega a CD mi música, tiene que hacerlo de una manera muy especial, de una manera diferente Y no importa si se quejan de la calidad: si eres un buen escucha, siempre tendrás la capacidad de encontrar esa música cuya calidad esta fuera de discusión”.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Entrevista