Víctor Pichardo y Ramón Amezcua han lanzado Anconada (Antimateria Sonora, 2024), una grabación que en el papel podría leerse como un choque, dadas las filiaciones aparentemente dispares entre ellos (uno es considerado compositor clásico; el otro, un artífice de la electrónica). Sin embargo, el EP resultante es armónico, una verdadera colaboración y no una puesta en juego de egos.

Ambos compositores sabían uno del otro, aunque sus caminos no se habían cruzado con anterioridad. “Algo que tenemos en común es que somos súper fanáticos de músicos contemporáneos como Ligeti, Bártok, entre otros, y la idea era proyectar nuestras influencias electrónicas con estas cosas contemporáneas”.
“La conexión con Ramón viene de la música electrónica”, señala Pichardo, “porque si bien no nos conocíamos en persona, sabíamos el uno del otro por amigos en común y mucho tiempo después entramos en contacto. Un día, platicando con Ramón, nació la idea de la colaboración”.

Anconada recupera una de las vejas preocupaciones de la música electrónica: el viaje, el trayecto. Amezcua abunda: “El concepto fue el de contar una historia que nos identificara con nuestras vidas cotidianas. Sacamos un par de temas rápidamente y éstos tenían que ver tanto con Tijuana como con Ensenada, un recorrido que siempre hemos hecho los tijuanenses. Cuando tomamos esa carretera ponemos música de fondo, escuchamos el mar, los neumáticos, el tráfico que pasa por la carretera. Queríamos que esos sonidos quedarán plasmados en cada uno de los temas y no únicamente eso, también lo que estamos viviendo”.

La dupla comenzó a trabajar en Anconada durante la pandemia, mandando archivos a distancia. Dice Pichardo: “Cuando Ramón envió el primer track, ‘Cluster’, eran unas improvisaciones con un sonido muy ambiental, experimental, y me gustó mucho porque me di cuenta de que había compatibilidad musical. No quería encimarle más de eso y aunque hago música electrónica, me gusta mucho meter sonidos de orquesta y dije que sería una buena manera de combinar con los sonidos de Ramón. No se trabajó mucho, no fue un vaivén continuo, fluyó mucho. Relativamente fue sencillo, tardamos en hacerlo porque cada quien tenía sus propias ocupaciones, pero una vez que encontramos el tiempo, generar la música fue relativamente rápido”.
“Cósmic” es un corte que suena a old school, ¿es un homenaje o una referencia?
Pichardo: Es curioso que lo menciones, pero ambos venimos de esas influencias y aparte acababa de morir Vangelis. Sí, la referencia es correcta.
Amezcua: Totalmente de acuerdo. A mí me tocó en los ochenta-noventa escuchar progresivo, krautrock, esas cosas alemanas y recuerdo que cuando hablaba de esos grupos hasta se burlaban de mí, no les parecía cool, pero si escuchamos esa música hoy día, nos damos cuenta de que está muy, muy adelantada y es algo que siempre me ha apasionado y que sigo escuchando. Y sí, eso se proyecta mucho en “Cósmic”.
El ambient, es una tendencia muy socorrida en la actualidad. ¿Qué separa a Anconada de otras producciones de ambient?
Amezcua: Hoy día hacer ambient es de los más sencillo, hay tantos instrumentos para hacer música generativa, tantos softwares, etcétera; pero plasmar en un track de ambient, una atmósfera, una cama o un vehículo que va a transportar algo… A mí me encantan los ambientes futuristas de Brian Eno y posiblemente en aquel tiempo te podía parecer uno igual al otro, pero si lo escuchas hoy, en cada uno de los tracks había ciertas atmósferas o sonidos que lo caracterizaban. En este disco dirán que algo les recuerda a 2001: Odisea del Espacio, Klaus Schulze, Vangelis en alguna de las ideas y de eso se trata, pero también hay algunos arreglos orquestales allí que resultaría complicado hacer con los recursos existentes. Cada uno de los temas requiere escucharse más de una vez para que puedas identificar esos elementos. Es lo que me permite diferenciarlo de otras cosas de ambient. Tengo aparatos que te pueden producir un track con sólo encenderlos, pero esa no es la idea, sino tomar el ambient como un vehículo para otros elementos o emociones que quieras transmitir.
¿Ya formalizaron el plan de la continuación de Anconada?
Amezcua: Cuando iniciamos este proyecto, la idea principal era sacar el material y compartir inmediatamente todos los temas y sonidos, para que la gente pudiera hacer remixes o crear piezas utilizándolos. Pero a partir de esto, lo veo muy factible.
Pichardo: Esto quedó en un EP. Originalmente se trataba de hacer algo más extenso, así que podemos completar el álbum…
Amezcua: El lado B.
Pichardo: Ándale.
No dejaron nada suelto más que ideas, ¿no hay algo terminado?
Amezcua: Hay mucho material, pero este proyecto básicamente es para divertirse, hacer algo que te apasione, encender los aparatos, el equipo, empezar a grabar, no pensarlo mucho, no sobreproducirlo. No se trató de complacer a nadie, sino de hacer lo que a nosotros nos apasiona.