Paco Huidobro: “Soy el instrumento de mi guitarra”

Una presión excesiva destrozaría los trastes, una presión insuficiente produciría un acabado irregular y la guitarra sería inservible. Es un problema de equilibrio y paciencia. Francisco “Paco” Huidobro (Ciudad de México, 1970) es ese laudero del sonido, el Ying y el Yang  de la guitarra eléctrica, esas dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias, pero interconectadas, que se encuentran en todas las cosas y sobre todo, en la descarga y el magnetismo de la guitarra.

Como escribiera José Hernández en el Martín Fierro (1872): “Con la guitarra en mano ni las moscas se me arriman”; así, Huidobro ahuyenta la mala vibración, remueve la energía estancada y espanta la mamonería de los opinadores redundantes e innecesarios que se ocultan detrás de un periférico ordenador. Desvía el hate con un acorde, con un arpegio fácil y elaborado a la vez, sin importar que la fobia se disipe. La guitarra y él siempre estarán ahí. “Y al sentir la guitarra de su sueño, me despierto”.

Paco Huidobro es un compositor, guitarrista y cantante mexicano de rock. Forma parte de una de las agrupaciones más respetadas de la escena: Fobia. Compuso “El microbito” a los dieciséis años, el primero de muchos hits que se acumularían como joyas preciosas en su instrumento.

La guitarra es tu piedra filosofal. ¿Cómo es tu relación —la relación metafísica— más allá de las formas y las ondas sonoras con este instrumento?
Fue el primer instrumento al que tuve acceso. Es un refugio de mi propio catastrofismo. Con ella mi mente se va cien por ciento a pasear, cortas vacaciones de mí mismo.

¿Es como un templo donde puedes entrar a rezar?
Es un mantra de bolsillo. Me siento a ver nomas cómo le sale la música. Yo soy más bien el instrumento de mi guitarra.

“Al elegir una guitarra, me fijaba que estuviera desgastada”, dijo alguna vez Eric Clapton. ¿Cómo escoges tus guitarras?
Como los zapatos: nomás te los pones y ya sabes. Me gusta que estén desgastadas, imaginar su historia.

“Quiero vivir en una arteria / junto a tu corazón / tu cuerpo para mí sería / como una gran mansión” es una arquitectura letrística muy elevada para un joven de dieciséis años. ¿Cómo fue ser un enfant terrible en el México de 1987?
Mi abuelo siempre me hablaba en verso. Leer cuentos de otros países y después a los escritores latinoamericanos consagrados me dio mucho vocabulario. No fui “enfant terrible” fui un misfit.

Háblame de la composición “Perra policía”, del disco Leche de 1993, el más experimental y vanguardista de Fobia.
Viene de un verso de mi abuelo que regresó a mi mente al ver un grafiti en un parque. Siempre he desconfiado de la policía de acá, aunque ya he sido arrestado en otros países, ja ja.

Paco Huidobro. Fotografía: Milton Martínez / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México bajo licencia de Creative Commons
Paco Huidobro. Fotografía: Milton Martínez / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México bajo licencia de Creative Commons

Jay De La Cueva acaba de expresar en el podcast Creativo, de Roberto Mtz, que el problema de las bandas en las que ha participado —en la parte de destrucción creativa del alma del grupo— es el de los porcentajes de composición, desde un tema de remuneraciones económicas. ¿Pasó eso con Fobia?
Me acostumbré a escribir solo porque me dejaban plantado casi siempre. Así aprendí a tocar varios instrumentos. Y llega un punto en el que se convirtió en el estilo que identifica a la banda. No sabía en ese momento que se convertiría en ganancia económica. Los demás tampoco. Claro que afecta, porque entonces todos quieren componer, pero el estilo ya estaba establecido varios discos antes del varo. Hay quienes piensan que por tocar una maraca ya son parte de la composición. La rola es la rola en mariachi, cumbia o en la fogata con una guitarra.
Lo demás es arreglo y el arreglo puede cambiar, la rola no.

¿Cómo es tu relación ahora con el escultor Gabriel Kuri, tras ser el baterista, percusionista y programador de Fobia en el pasado?
De mis amigos más queridos, él y su hermano Pepe, son amigos de esos que siempre están, familia, pues…
Acabo de verlos hace un par de meses. Y puras risas.

Cuando produjiste el disco Elevator de Titán (1997) y entraste con ello al colectivo “Los Nuevos Ricos”, ¿tuviste contacto con personalidades como Miki Guadamur y Dick El Demasiado?
No realmente, pero me metí de lleno en esa escena, grabé al Intestino Grueso, Titán, Fancy Free, Zoé, etcétera. Me puso en la escena que me atraía, no me interesaba producir para la gran industria. Súper divertido ese underground. El camino contrario a lo que buscaban mis compañeros.

¿Cómo fue tu experiencia con ciertas sustancias, sobre todo por el título del álbum solista Paco y las drogas, en el que se toca el tema de los ansiolíticos?
Eché mi desmadre, claro. Pero fuera del guarumo acapulqueño, nada fue realmente frecuente. Algunas experiencias que en su mayoría me decepcionaron. No uso ansiolíticos, son antiepilépticos.  Hace años que no me gusta estar fuera de mi estado natural.

¿Cómo llevas ahora tu ansiedad?
Mucho mejor, aunque hay alguna parte biológica y otra condicionada. Tengo ya un método para librarme de eso en unos segundos. Aceptar la sensación y verla como quien ve pasar un autobús, se va.

¿Qué era verdaderamente lo que estabas somatizando con aquella hepatitis tras la que te reemplazo Lino Nava?
Hay quienes decían que yo era el cerebro del grupo, pero era el hígado. El hígado es la fábrica de químicos del cuerpo, el que fabrica la energía. Lino toca muy bien, pero su sonido estaba raro en Fobia. En alguna ocasión me pidieron tocar en su lugar y pasó lo mismo.

¿En verdad no te gusta el redoble inicial de “Veneno vil”?
Me encanta, es como el del tema de La Pantera Rosa. Por eso no quería uno distinto. El demo lo hice sampleandolo de la tele.

¿Cómo es tu relación ahora con Chiquis Amaro, tras haber tenido aquella discusión en la que estuvo a punto de romperte la tarola en la cabeza?
Lo aprecio mucho, es un gran músico. Somos muy diferentes. Nunca pasó una situación violenta ahí. Además, la guitarra es más maniobrable para un chingadazo que una tarola. Chiquis tiene un gusto musical muy distinto. pero algo logramos.

¿Cómo es que después, ya en el Rosa Venus, en 2004, la única canción del álbum que no es de tu autoría, la compusieron precisamente Amaro y Leonardo de Lozzane?
Le verdad es que ninguno del grupo quería incluir la rola. Yo quería ser más abierto  y lo acepté, pero como un gesto de inclusión. Nos enteramos que también era de Chiquis al firmar la editora. Es difícil tratar esos asuntos cuando ya tienes un estilo muy desarrollado.

¿“Hoy tengo miedo”, incluida también en el Rosa Venus, hace alusión a la epilepsia de Leonardo de Lozzane, por aquello de: “Hoy tengo miedo de volver a bailar / tengo miedo que te puedas burlar / no quiero manejar”?
Para nada. Realmente debía decir: “hoy tengo que ver a estos güeyes y ver cómo nos va con el público”. Toda la rola se escribió en el coche, manejando hacia el primer ensayo.

¿Es cierto que Micky Huidobro, tu hermano, estuvo en Flans?
Le habría encantado, se sabe las coreografías. Pero estaba muy chamaco.

¿Te parece que a nuestro presidente se le esté juntando el poder con las ganas de tenerlo?
Con las ganas de ser un ícono histórico más bien. Háganle un billete, una estatua y una portada de un libro de texto y que se vaya en paz.

Paco Huidobro. Fotografía: Milton Martínez / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México bajo licencia de Creative Commons
Paco Huidobro. Fotografía: Milton Martínez / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México bajo licencia de Creative Commons

¿Qué pasó entre Jay De La Cueva y Leonardo de Lozzane? ¿Era algo así como: “quien siguiera trabajando con Leo ya no podía estar con Jay”?
Ni idea de qué políticas tuviera Jay. Pero sí le afectó mucho que nos dejaran en la calle cuando apenas había llegado al grupo. Pasamos mucho hablando de eso y buscando una salida y cuando empecé a producir a Titán, lo trepamos a ese barco.

¿Qué piensas de la llamada cultura de la cancelación?
Cancélenme esta.

¿Leíste el libro Tomando ácido en Reino Aventura, de José Ángel Balmori, que es estrictamente una revisión crítica y un homenaje a Fobia?
Claro, Balmori es un gran conversador y amigo. Supongo que pone el dedo en la llaga en muchos temas, pero así se ve desde afuera para muchos.

Colaboraste en el tema “Jinetes en el cielo” de Los Babys, al lado de Alejandro Marcovich. ¿Qué sentir tienes de la columna “Crueldad y fama”, de la periodista Lydia Cacho, acerca de este músico?
Alejandro es complicado, pero también divertido y generoso. Siempre duele que amigos a los que aprecias terminen peleados. Realmente ella no me habla en nada. Tuvo su importancia en temas muy delicados. Pero este tema es más del área de Paty Chapoy.

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Publicado en: Entrevista