Ha pasado poco más de una década desde el lanzamiento del estupendo álbum La dinastía Scorpio (2012), con grandes temas como “Más o menos bien”, “Yoni B”, “Noche negra” y “Nuevos discos”, y poco más de un lustro desde la salida de La síntesis O’Konnor (2017) que recogía canciones como “El mundo extraño”, “Ahora imagino cosas” y “La noche eterna”. La primera pregunta que uno se hace es si luego de seis discos LP que construyen una identidad, Él Mató a un Policía Motorizado (EMAUPM) se puede convertir en un grupo genérico. La respuesta es: definitivamente sí.
Y me da rabia, porque al principio de su nueva producción discográfica, Súper terror (2023), el quinteto suena sublime. En el primer tema, “Un segundo plan”, la batería tiene buen groove, hay mucho punch en la producción y la voz de Santiago Motorizado (Santiago Barrionuevo) suena bastante bien al cantar: “Después de tanto caminar / Y ver los días de oro pasar / Es tiempo de un segundo plan / Después de construir un altar / Bajo la noche de un verano frío / Es tiempo de un segundo plan”. Ahí parecería que se comienza a mostrar un poco la dirección temática que quiere tomar el disco.

Pero es que en el resto de las canciones hay demasiado sintetizador. Sé que eso no debería molestarme, ya que soy un orgulloso hijo de los años ochenta y amo el sonido de ese invento de Robert Moog que es el moog modular. Cierto que al principio no resulta tan fastidioso, pues suena a que quieren darle una impronta a cada canción, sobre todo a piezas como “Medalla de oro” o “Diamante roto”, en las que las guitarras se escuchan bien acompañadas por dicho instrumento.
No obstante, a partir de “Tantas cosas buenas”, el cuarto tema, se comienza a sentir que el recurso se vuelve repetitivo, plano, un cliché (algo raro en EMAUPM, ya que nos tiene acostumbrados a una constante búsqueda sonora). Los cortes suenan como pastiche de música indie y no hay intento alguno de destacar en ningún tema. De hecho, todo suena igual y en su transcurso el disco importuna.
El final de “Coronado” es casi una cita de la canción “Never Meant” del grupo American Football, mientras que “Voy a disparar al aire” es como un guiño al sigilo del francotirador nocturno de “Mi próximo movimiento”, del disco Día de los muertos (2008) de la propia agrupación argentina.
A fin de cuentas, una vez que el álbum “me perdió” y siento que no se recupera de la monotonía, podemos decir que estamos ante un synth pop genérico, tedioso y con poca atmósfera. ¿Es desastroso? No del todo. Al menos la batería de Doctora Muerte (Willy) sigue sonando bien y hay un par de elementos que no lo hacen un espanto, pero sí que el disco es en general un somnífero.
En su álbum de 2017, La síntesis O’Konor, EMAUPM nos hablaba de alcanzar el amor, sobre todo el amor propio, tras derrotar al monstruo y construir la mejor versión de uno mismo. Ese disco es como un absoluto en el que el todo no es entendido como una unidad rígida, sino como una panorámica de partes entrelazadas: una dialéctica del gozo y el sufrimiento, del cariño y el tedio, de la esperanza y la soledad. Así se han venido compaginando metódicamente los microrrelatos escondidos en las canciones de la agrupación, no sólo en dicho plato, sino desde los álbumes predecesores.
El fuego, espiritualmente, es el símbolo de la vida en un sentido natural y sobrenatural. Se asocia con los inmortales y ellos son los únicos que disponen de él hasta que, como se explica en el mito de Prometeo, los hombres lo conocen y llegan a la sabiduría o al homicidio. El fuego como elemento se encuentra en la clausura de cada uno de los álbumes del grupo surgido en la ciudad de La Plata: desde “El fuego que hemos construido” de La Dinastía Scorpio hasta “La celebración del fuego” (2008), “Lenguas de fuego en el cielo” (2006), “El árbol de fuego” (2005) y “Prenderte fuego”, esta última del álbum debut del grupo (2004).
Santiago Ariel Barrionuevo (La Plata, Argentina, 1980), alias Santiago C. Motorizado, parece saber bien que con fuego somos abrazados hasta el final y que es la purificación necesaria para llegar a la muerte.
Los discos de EMAUPM, son una historia épica protagonizada por un héroe idealizado que es el representante de toda una aldea. A mi parecer, Barrionuevo está tratando de cotejar en su mensaje el alma propia para acceder al universo indiferenciado y para ello extrae ahora su mejor carta guardada bajo el brazo: el pop, género en el cual el músico es un especialista.
“Las nuevas formas de consumo cultural, con tanto acceso a la información, rompieron los parámetros de la tribu, porque la gente comenzó a descubrir que también había cosas interesantes en el pop. Obvio que el prejuicio y la mala onda siguen existiendo, quizás ahora materializados en los trolls, pero a nivel grosso de ‘banda rock vs banda pop’ eso por suerte está muerto y espero que así se mantenga”, dice.
Es por eso que quizá Súper terror puede sonar genérico y empalagoso, pero al mismo tiempo se protege por todo el trayecto musical que lo precede. Porque para una agrupación como EMAUPM: “Después de tanto caminar / Y ver los días de oro pasar / Es tiempo de un segundo plan”.