Too many times I tried to talk you still don’t understand
Too many times you tried to say I’m not your kind of man.
—“Strawberry”
¿Puede haber un nombre más provocador, impublicable y delirante que el de este grupo de Texas, fundado por los músicos Paul Leary y Gibby Haynes? Butthole Surfers: los surfistas del ano. Más aún: ¿puede haber una música que sea tan congruente con el nombre de la agrupación que la interpreta como la de estos maniacos y sardónicos rocanroleros, dignos herederos del legado de Frank Zappa, The Fugs y los Dead Kennedys? Nada tiene de raro entonces que a lo largo de muchísimos años –la agrupación fue fundada en 1981 y su primer disco, el enloquecido Psychic… Powerless… Another Man’s Sac, data de 1985– la radio, la televisión y muchos medios impresos convencionales de los Estados Unidos evitaron pronunciar tan “indecente” nombre (en MTV eran presentados como BH Surfers) y se negaron a tocar la mayor parte de sus canciones, con títulos tan desquiciados y desquiciantes –para las buenas conciencias– como “Concubine”, “Fart Song”. “The Revenge of Anus Presley”, “I Saw an X-Ray of a Girl Passing Gas” o “Julio Iglesias” (sic), eso para no hablar de las letras de dichas piezas o de las perturbadoras portadas de varios de sus álbumes.
Producido por el exbajista y tecladista de Led Zeppelin John Paul Jones y en pleno auge del grunge noventero desatado por los grupos de Seattle, muy especialmente Nirvana, Independent Worm Saloon, (algo así como “La cantina del gusano independiente”), sexto trabajo en estudio de los Butthole Surfers, es una colección de temas deliciosamente trastornados y frenéticos, altamente divertidos e inteligentes. Desde el.primer corte, el vertiginoso “Who Was In My Room Last Night?”, con su introducción de agudas vocesitas inquietantes que repiten “I’m flying, I’m flying away…”, sabemos que estamos ante una obra fascinantemente enferma y espléndidamente grotesca que por suerte no detendrá su insania hasta la última nota del último tema.
“The Wooden Song” es una engañosa balada folk, muy en la vena de Jethro Tull, que da paso a la inclasificable “Tongue” para derivar en la dialogada y bastante asquerosona “Chewin’ George Lucas’ Chocolate” (¡Mascando el chocolate de George Lucas!). De entre los trece tracks restantes vale la pena destacar maravillas como la híper punkera “Goofy’s Concern” (“I don’t give a fuck about the FBI / I don’t give a fuck about the CIA / I don’t give a fuck about LSD / I don’t give a fuck about anything”) y la tartamudeante “Some Dispute Over T-shirt Sales” (vaya título). También sobresalen “Alcohol” (abiertamente alcoholizada), “Dust Devil” (verdaderamente diabólica), “Strawberry” (bien pudieron grabarla los Red Hot Chili Peppers), “Dancing Fool” (densa y pesada, sin parentesco alguno con la pieza homónima de Frank Zappa), “You Don’t Know Me” (jocosamente campirana), la inenarrable “The Annoying Song” (Pánfilo, la ardillita, en un viaje de metadona), “The Ballad of Naked Man” (falsamente solemne y hillbillesca, banjo incluido) y “Clean It Up” (el tema más largo y experimental, con el cual se cierra el disco de manera literalmente… vomitiva).
Independent Worm Saloon es un trabajo tan caótico y anárquico como lo son los propios Butthole Surfers, una mezcla de rock duro con toques de avant-garde, country, folk, hardcore y hasta psicodelia. Un disco al mismo tiempo demencial e irresistible (a menos que tenga usted un estómago muy débil).
