Lana del Rabies vive en Phoenix, Arizona, y su más reciente disco lleva por título Strega Beata (“Bruja bendita”, en español), tercera producción de una discografía que incluye dos álbumes previos: In the End I Am a Beast (2016) y Shadow World (2018), así como tres discos EP: Starving Escape Artist, Such Belongs the Kingdom y Covers I.
Su música es una oda a la oscuridad, un tributo continuo a la sombra, pero al mismo tiempo es un universo sonoro donde la luz aparece, ya sea como halos intempestivos o como rayos esperanzadores en medio de la bruma. Es como si ese mundo construido por ella reflejara una lucha entre fuerzas divinas, la vieja pugna entre el bien y el mal llevada a territorios celestiales o infernales, según se elija el campo de batalla.
Desde su lugar de origen, Sam An, su nombre de pila, habla para “Acordes y desacordes” acerca de Strega Beata, tremendo álbum en el que hay toques de dark ambient, ecos góticos, pátinas de industrial y letras estremecedoras, aunque cualquier definición apenas y será un tímido acercamiento a un disco nombrado por The Quietus entre lo mejor del 2022 y por Metal Hammer en su Top 10 de marzo de este año.

El nombre de Lana del Rabies inevitablemente recuerda a Lana del Rey, ¿por qué elegir ese nombre artístico, es una sátira?
Es un juego intencional con su nombre. Comencé este proyecto como un proyecto de música experimental en el cual sampleé a muchas artistas pop femeninas y Lana Del Rey fue alguien a quien me encontré sampleando mucho. Cuando decidí producir música un poco más estructurada, quise nombrar el proyecto con un apelativo que tuviera el mismo tono emocional que el trabajo que ya estaba haciendo; también me gustó que se sintiera como un nombre femenino. Tampoco me gusta ser demasiado seria y me vino a la mente fácilmente.
Empezaste como artista visual, ¿cómo diste el paso hacia la música?
Estudié producción de cine-video en la universidad y así fue como comencé a trabajar con audio. Empecé haciendo collages sonoros experimentales para acompañar el trabajo visual, pero siempre había querido hacer música, así que todo evolucionó.
Una vez que cambiaste a la música, ¿estudiaste música, canto?
Nunca estudié música de manera formal, principalmente aprendí de amigos o al estar en busca de procesos.
En esa transición, ¿quiénes fueron tus principales influencias?
Al comienzo del proyecto muchas de mis influencias fueron The Body, Pharmakon, Crystal Castles (concretamente Alice Glass), Chelsea Wolfe, Einsturzende Neubauten, Xiu Xiu, The Soft Moon, Sisters of Mercy, Skinny Puppy, Portishead, Bauhaus, Neurosis, Prurient, Gazelle Twin y mi favorito de siempre: Nine Inch Nails.

En una entrevista con Soundsphere dijiste que “la estética visual es más importante que la imagen”. ¿Podrías ser más explícita, porque mucha gente confunde los términos?
Creo que lo que quise decir fue que el arte en sí mismo es más importante para mí que tratar de seleccionar una imagen para impresionar a otras personas.
¿Piensas más en las imágenes que en los sonidos a la hora de componer?
¡A veces! Creo que es una mezcla de imagen, sonido y emoción.
Strega Beata te tomó varios años, supongo que algo tuvo que ver la pandemia, ¿hubo otras razones?
La pandemia fue una gran razón. Durante un tiempo no quise usar más este nombre, así que pensé que iba a ir en una nueva dirección y cambiar el nombre del proyecto para este disco. Llegué a un punto en el que también me preguntaba si quería seguir haciendo esto. Para 2022, decidí que quería continuar y lanzar el disco como LDR. Debido a los retrasos con el prensado del vinil, se tardó otro año en lanzarse.
¿Por qué el título en latín?
Encontré la palabra Beata en un viejo diario mío en el que solía guardar cosas inspiradoras y supe que era algo que quería vincular con el proyecto. Strega también era una palabra que me había atraído durante mucho tiempo, no había una razón más profunda para el latín más allá de eso; pero el significado y el peso de las palabras se sentían como el proyecto/disco.
Es este un disco en el que hablas de dos épocas diferentes: la antigua y la moderna, ¿cómo lograste conciliarlas?
Creo que en muchos sentidos la historia se repite y los humanos tenemos muchas de las mismas experiencias y emociones, independientemente del tiempo. También encontramos algo espiritual o de otro mundo para conectarnos. Estos temas definitivamente están en el disco y quería canalizar esa realidad.

También es un álbum que habla de dos dimensiones espaciales, el cielo y la Tierra, el cielo entendido como algo etéreo, más como el Olimpo, y la Tierra como el inframundo.
¡Me gusta que sientas eso! Creo que en el disco la Tierra es, en última instancia, un hogar que siempre se destruye inevitablemente: se quema, se inunda, pase lo que pase. Pero eso no quita que también es un espacio sagrado que forma parte de nosotros. El cielo es más un espacio liminal, es el único lugar a donde ir una vez que la Tierra haya sido destruida. Lo digo simbólicamente. Utilizo algún simbolismo mítico para impulsar esos puntos, lo que estás entendiendo es correcto.
¿Podrías hablarme de tus letras, qué te inspira? Hay imágenes muy fuertes, pero es como si en algunas de ellas, al menos en Strega Beata, hubiera una lucha entre lo divino y lo terrenal.
No es fácil de explicar. Me inspiro en las imágenes y la música primero y luego las letras se forman a su alrededor. Para este disco me atrajeron e investigué muchas imágenes míticas que me inspiraron para crear la música. También me ayudó a canalizar las emociones que tenía en ese momento, por lo que las letras son una combinación de imágenes y emociones.
De los covers, ¿cómo eliges las canciones que vas a interpretar?
Suelen ser temas que quiero reinterpretar en un género diferente, con emociones más crudas, o simplemente quiero experimentar y divertirme. Creo que la mayoría de ellos están en el lado más intenso, pero con el que verdaderamente me divertí fue “Toxicity” (System of a Down). Me gusta escuchar canciones de mi vida, con las que me he conectado, de una manera nueva.
Finalmente, ¿es importante para ti entender tu música como un vehículo para promover la catarsis?
Definitivamente es una gran razón por la que lo hago y lo he seguido haciendo. La catarsis es una de las cualidades únicas que tiene la música sobre muchas cosas, así que diría que sí.