Hace unas semanas tuve la oportunidad de disfrutar de un concierto impresionante a cargo de Los Choclok, banda de música fusión cuyo sonido tiene influencias de son jarocho, reggae, cumbia, blues, rock y ska. Oriundos de Cosoleacaque, Veracruz, en la zona olmeca de ese estado, sus canciones han viajado por todo México y más allá. Para aprovechar su visita al puerto de Ensenada, nos dimos a la tarea de explorar su propuesta musical y conversamos con Jacobo Grajales (alias “El Nipón”, vocalista) y Oscar Ruiz (saxofonista) sobre algunos aspectos de su proyecto musical.

¿Cómo nacen Los Choclok?
JG: Nacimos hace catorce años. Realmente nunca tuvimos la idea de formar un grupo, pero en una guerra de bandas nos invitaron a participar y nos atrevimos a entrar, tocando por primera vez un poquito de géneros completamente diferentes: cumbia, reggae, ska. Afortunadamente ganamos ese concurso y de ahí las cosas siguieron dándose para que la agrupación se fuera consolidando de forma orgánica.
Me comentaban antes de la entrevista que fue hace siete años que empezaron a desarrollar el proyecto de forma más profesional.
JG: El hecho fue que cuando empezamos a tener esa hambre de más grandes escenarios y de visitar otras ciudades, de hacer otro disco, tuvimos que exigirnos la otra parte: empezar a crecer como músicos. Eso nos fue llevando a aterrizar lo que queríamos hacer y a darle realmente un contexto a la banda.
¿Cuál fue su primera canción?
OR: “Cumbia de vacaciones”, aunque esa canción ni siquiera es cumbia, es como surf, pero la empezamos a sacar justamente para la guerra de bandas. La escribieron Adrián y Chopo (el acordeonista).
JG: Estuvo bien interesante, porque desde que empezamos a ensayar todos (y varios de los que ya no están aquí, por temas de chamba, familia, etcétera) se fueron integrando elementos de las influencias de cada uno. Cuando llegó lo de la guerra de bandas, nos preguntamos: “¿Qué rola llevamos, un cover?” y nosotros de que “ya estamos hasta la madre de covers, hay que hacer algo propio”, y así se fueron dando las primeras piezas que realmente no tenían una estructura fija. A veces la tocábamos de una forma, a veces de otra; de ahí fueron tomando forma algunas canciones que eran las que creíamos que eran más importantes y esas se fueron quedando. Pero todavía está esta onda con algunas rolas que no grabamos de “güey, hay que volverlas a tocar”.
OR: Justo, creo que la vamos a volver a tocar en algún momento, quizás ahora sí como cumbia.
JG: Eso fue lo que pasó con canciones que acaban de salir, como “Chale”, que, aunque estuvo desde el inicio, apenas estamos compartiendo tras trece o catorce años. Yo creo que tenía que madurar, para que llegara su mejor expresión.
¿Por qué se llaman Choclok?
JG: La palabra Choclok no es una onomatopeya, no es algo tangible, sino que hace referencia al sonido del acto sexual, de una forma muy burda. Cuando fuimos a la guerra de bandas no teníamos un nombre pensado y fue de “¿cómo los presento” y un compa que estaba ahí dijo: “no, pues Choclok”, haciendo referencia a esto que habíamos platicado antes y la raza nos empezó a denominar así. Ya cuando agarramos con más seriedad el hecho de hacer música, dijimos: “Hay que buscar otro nombre”, pero ya era imposible, ya toda la raza nos identificaba así.
Tienen varias composiciones con un ritmo muy cumbiero, pero en particular destaca “Caminera”, cuya letra aborda la problemática social de la violencia.
Azael: Sí, es una rola con contenido social que escribí con unos versos que había hecho para son jarocho y se acoplaron mucho a una situación que estaba pasando un amigo. Pasó que le mataron a su abuelita en la comunidad de donde es, Coacotla. Él hizo unos versos y también los acoplamos.

Lo que se me hace curioso es que siendo una canción con un ritmo muy festivo, de alguna manera integraron la crítica.
JG: Claro. Es que si te das cuenta sí es una cumbia, pero con un peso muy oscuro. Escuchas “Caminera” y el ritmo está sabroso, pero también tiene cierta oscuridad en su melodía, en las figuras que se están haciendo y en la historia que está contando.
OR: Y creo que también influye mucho cómo componen Azael y Eliel, porque ellos son soneros, siempre tienen un ritmo peculiar para interpretar una letra. Azael, por ejemplo, versa como si fuera sonero y al momento de ejecutar hace un ritmo muy de son jarocho al que sólo es cuestión de subirle la velocidad para que suene como cumbia.
JG: También se trata mucho de cómo canalizamos nuestra energía en las composiciones, porque normalmente estamos acostumbrados a que si es una cumbia, es para bailar; pero también puede llevar ese poderío motriz que te motiva a desarrollar una fuerza interior. Cuando tocamos “Caminera”, en el escenario estamos bailando; pero también es una vía para sacar el enojo, es parte del lenguaje de la banda.
¿La influencia de la música veracruzana está directa o indirectamente en su música?
Azael: Al menos de mi parte, yo me crié escribiendo son jarocho; entonces lo que escribo son versos jarochos, con estructura de una décima, una cuarteta jarocha. Son sones jarochos disfrazados de reggae.
Tienen un álbum y un EP publicados, ¿qué dirían que distingue a uno de otro en lo referente al sonido?
JG: Su madurez, yo creo. El primer álbum, Sonido místico, es alusivo a Choclok. Nosotros le decíamos “el sonido del amor”. De hecho, habíamos pensado en ponerle así al disco, pero ya existía uno con ese nombre. Este álbum fue completamente hecho por nosotros. Nos enseñó muchísimo, porque no sabíamos lo que era un trabajo de producción, la forma de las canciones, etcétera. Mientras que Toctli, en náhuatl, significa “germinar” o “florecer” y eso fue precisamente lo que nos llevó a ponerle ese nombre al EP. Este nos llevó un año y medio, porque no estábamos nosotros en el nivel que el disco nos exigía y tuvimos que estar chambeando mucho para alcanzarlo.
OR: Justo, tuvimos que trabajar mucho en el nivel mental, en el nivel de ejecución, en el nivel de vocalización, todo. Fue un disco importante, porque nos cambió la mentalidad a todos y ya cuando lo escuchamos terminado se vio el resultado. Incluso nuestros seguidores nos dijeron que se escuchaba más maduro.
¿Toctli también lo produjeron ustedes?
OR: No, lo produjimos con José Arturo y Conan Contreras. Ellos trabajan con los Aguas Aguas, son muy amigos nuestros y nos dijeron que les gustaba mucho el grupo y querían ver qué podrían hacer para enriquecer todavía más el sonido que tenemos.

¿Qué planes tienen en puerta?
OR: Justamente estamos por lanzar un sencillo nuevo, de nombre “Ariles”, escrito por Azael.
Azael: Sí, es una palabra que asemeja una añoranza, un anhelo, una esperanza, algo improbable que no sabes si va a suceder. La usaban mucho los marineros cuando iban mar adentro, era una palabra para referirse a ver si regresaban, “me voy con los ariles del viento y a ver qué pasa”.
OR: También vamos a lanzar nuevo álbum antes de medio año.
¿Qué nombre tiene el nuevo álbum?
JG: Todavía no sabemos. Igual que pasó con la banda, esta madre se decide hasta el final, cuando escuchamos y vemos de qué tiene cara el chamaco.
¿Encuentran inspiración al entrar en estados de conciencia alterados?
JG: No. Sí existe esa parte, sí la hemos vivido. La entendemos y podemos interpretar algunas vivencias a raíz de eso y direccionarlas hacia algo que queremos decir. Pero la mayoría de las canciones que componemos, sobre todo en la parte de las letras, son más bien vivencias y el cómo vemos nosotros la vida, las problemáticas que encontramos, la denuncia de hechos que hace falta señalar y que luego se ignoran. Tocar otras fibras que no se abordan usualmente en la música.
Si Choclok fuera una película, ¿de qué trataría la trama?
JG: Se queda pendejo Tarantino, ¡ja ja ja! Yo creo que sería una comedia un tanto oscura, al mismo tiempo emotiva y con unos dinosaurios por ahí.
¿Agrupaciones independientes que nos quieran recomendar de Veracruz?
JG: Del sur de Veracruz están Tercera Raíz, Señor Pecado, La Cartera de Mamá, Los Toros Negros, Los Black Rola, Lefter Crab, Jade. Hay muchos grupos en todo el estado. Afortunadamente, la música se está moviendo en todo Veracruz y está empezando a salir. Hay propuestas en Xalapa como Los Tianguis, Los Aguas Aguas, Sonex o grupos de son jarocho como Los Cojolites. En fin, muchos.