El concierto iniciático de Pinhas y Hummel

Duncan Pinhas y Yérri-Gaspar Hummel se conocieron en Francia hace aproximadamente una década, gracias a la música experimental. El primero, oriundo de Suecia pero radicado en París, emprendió sus primeros tanteos sonoros desde muy joven, con la ayuda de una computadora y su guitarra, hasta que años más tarde se vio completamente inmerso en la escena del performance y la improvisación. A partir de 2005, lleva en su cuenta casi una veintena de diversas producciones discográficas (entre las últimas encontramos Richard & Duncan Pinhas “Live at Sonic Protest” Paris, 2022 y Songs for Unseen Lands, 2021), aunque eso es tan sólo una fracción de su trabajo.

Duncan Pinhas. Fotografía: cortesía Polo Bautista
Duncan Pinhas. Fotografía: cortesía Polo Bautista

Por otro lado, Hummel –además de saxofonista, compositor, fundador y director de Studio Labut en la ciudad de Estrasburgo– también organiza regularmente, desde 2010, el festival de música electro-acústica conocido como Exhibitronic, en donde ambos músicos fraternizaron inicialmente. Con al menos un disco solista (MDF, 2021) y varios otros en sociedad (Iguan, 2021; Félines, 2022 y KL4ANG, 2022), recientemente se ha embarcado junto con Duncan en una gira por territorio mexicano intitulada Voyage Initiatique Tour, en la cual –después de haber transitado otros destinos como Xalapa, Morelia, San Miguel de Allende y Ciudad de México–, realizaron una visita al foro multicultural poblano Nexus, para cumplir con otra fecha programada en su apretada agenda.

Yérri-Gaspar Hummel. Fotografía: cortesía Polo Bautista
Yérri-Gaspar Hummel. Fotografía: cortesía Polo Bautista

El guitarrista admite una razón adicional que los convenció de hacer el largo viaje desde sus hogares:

No había planes para presentar en México nuestro nuevo disco Voyage Initiatique (Studio Labut, 2023 que puede escucharse aquí), pero fue idea de Yérri hacerlo. A él le gusta viajar y tocar en lugares diferentes a Europa y venir aquí le resultó muy interesante. De ahí el nombre del tour. Esta producción se grabó en dos sesiones de estudio de cuatro horas cada una y empleamos principalmente la guitarra y el saxofón. Realmente contiene muchos estilos (progresivo, rock, noise, jazz, música del mundo), pero los catorce cortes están influenciados por la improvisación y la música experimental. Tiene mucho riesgo, ataques y respuestas. Es un viaje a través de abundantes contextos y atmósferas.

Tal como se acostumbra dentro de los circuitos espontáneos y fraternos de la improvisación, para este concierto el dueto galo se hizo acompañar por las estilizadas voces de su compatriota Clochette Loops y la hidrocálida Nancy García.

Fue precisamente esta última, junto con Hummel, quienes principiaron la agradable velada ante un público que los esperó pacientemente. Ubicados a un extremo del espacioso recinto y rodeados por dos luminiscencias de color azul violáceo y varios enseres musicales, la novel pareja inició gradualmente a develar sus facultades. La primera distendía su rango vocal y lo intercalaba con algunas maniobras guturales, en tanto su compañero atendía las máquinas que le ayudaban a sobreponer y distorsionar diferentes capas sonoras. Todo esto ocurría ante la mirada concentrada del guitarrista, quien permanecía sentado a unos pocos metros, en tanto aguardaba el momento de su intervención.

Transcurridos algunos minutos exploratorios y de reacomodo, la dupla cedió el espacio para que un solitario Pinhas explayara sus técnicas. Asistido principalmente por su guitarra, una laptop, varios pedales y el arco de un violín, comenzó a construir y enlazar distintas texturas acústicas que primeramente circundaron los terrenos del sosiego y fueron progresivamente aumentando en intensidad y colorido, pero sin llegar al estrépito o la celeridad.

De pronto, Hummel se incorporó de su sitio, ciñó el saxofón alto a su cuerpo y realizó algunas configuraciones en la tableta y otros dispositivos. Hasta ese momento el ambiente sonoro había sido en gran medida parsimonioso y gentil, pero fueron los chirridos emanados del sax los que propusieron una senda ligeramente más desafiante, incisiva y exótica.

Todavía bajo el influjo de aquella nueva inercia, García no tardó en sumarse a sus colegas y juntos emprendieron una interlocución más temeraria. Con un sonido de fondo que evocaba al del viento tempestuoso, cada cual se entregó largamente a sus ideas y estilos. Paulatinamente, un ente fragoroso –conformado por las locuciones entrecortadas de la cantante, los múltiples acordes vibrantes de la guitarra y las notas sostenidas del sax–, pugnaba por definirse con mayor nitidez y fuerza. Los ímpetus eventualmente aminoraban o aumentaban, pero el diálogo entre los instrumentistas se mantenía y proseguía en distintas direcciones.

Para entonces, el recital había abandonado gran parte de su sutileza y resaltaba por la dinámica estridencia labrada sin apuros. Aunque no sería hasta el turno de la vocalista Clochette sobre el escenario que ambos músicos trazarían la recta final del extenso acto ininterrumpido.

Bajo un entorno nuevamente armonioso, apacible y pintoresco, la voz modulada de la intérprete se convirtió rápidamente en el timón de esa confluencia resonante. No pasó mucho tiempo para que los ánimos volvieran a remontar y la terceta francesa jugara caprichosamente con sus instrumentos y aparatos, pero una vez más la templanza sobrevino en torno a ellos.

Entonces el guitarrista se apartó momentáneamente de sus pares, para registrar con su teléfono celular el entusiasta intercambio de tintes jazzísticos que estos mantenían. Una vez satisfecho, volvió al flanco que le correspondía en el proscenio y extrajo de sus aparatos electrónicos algunos ruidos, distorsiones y efectos que se contraponían a las elocuciones más orgánicas del sax y la voz. Con todo, el trío elevó por última vez sus briosas y ruidosas maniobras, las cuales se mantuvieron potentes durante algunos minutos y luego cesaron. Sólo sus miradas y sonrisas cómplices anunciaron el final definitivo de la peculiar función.

“Nosotros componemos muchos tipos de música, pero cuando tocamos en vivo resulta verdaderamente la mejor manera de explorar y confrontar. Es una creación muy instintiva. Hasta ahora van cinco veces que toco con Yérri en la gira y siempre ha sido diferente. Por decir, para mí resulta a veces un poco difícil encontrar la nota que ejecuta el saxofón, pero entonces hay muchos efectos que se usan a fin de construir tramas, paisajes, texturas, atmósferas y discursos. Nosotros podemos estar juntos cuando tenemos un diálogo musical rápido o dinámico. Es más fácil tocar así, muy diferente de cuando es algo convencional o preestablecido”, dijo Pinhas al terminar la función.

Antes de retornar al viejo continente, el dúo galo completó sus otros compromisos en Salamanca, Querétaro y otra vez Ciudad de México.

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Publicado en: Crónica