20 standards clásicos del Gran cancionero estadunidense
(segunda parte)

Seguimos con la lista de una veintena de standards del Great American Songbook, del cual ya presentamos hace dos semanas una primera parte con diez temas clásicos del mismo. Esperemos que estas otras diez composiciones y sus interpretaciones sean también de su completo agrado, estimado lector.
Ilustración: Oldemar González
Ilustración: Oldemar González

11.- “As Time Goes By”. Esta canción, mítica si las hay, debe su fama universal a dos factores: el primero, haber sido interpretada por el gran pianista y cantante Dooley Wilson, en su papel de Sam, en una de las escenas clave de la más que clásica película Casablanca, dirigida por Michael Curtiz en 1942; el segundo, a la frase “Play it again, Sam”, atribuida al personaje de Rick Blaine  (Humphrey Bogart), frase que, contra la creencia general, este nunca pronunció en el filme. De hecho, fue Ingrid Bergman, en su papel de la bellísima Ilsa Lund, quien dijo algo parecido (“Play it once, Sam. For old times’ sake”). La canción, compuesta por Herman Hupfield, había sido dada a conocer once años antes, en 1931, cuando la grabó un oscuro vocalista llamado Rudy Vallee. Pero fue sin duda la interpretación de Wilson la que la inmortalizó (con una voz por cierto muy parecida a la de Louis Armstrong). Aquí la versión que se grabó en disco.


12.- “Stardust”. Este tema que tiene más de mil 500 versiones, entre instrumentales y cantadas, fue compuesto por Hoagy Carmichael en 1928. Interpretada lo mismo por Duke Ellington y Artie Shaw que por Frank Sinatra y Willie Nelson, entre tantos otros, la canción nació debido a un desengaño amoroso de Carmichael, cuando la mujer de la que estaba enamorado lo dejó para casarse con el trompetista de su propia orquesta (la orquesta del pobre Hoagy). Toda una tragedia amorosa que se tradujo en esta bellísima y melancólica pieza. Presentamos la versión original en voz (y silbidos) de su creador.


13.- “Ain’t Misbehavin’”. Fats Waller escribió esta preciosa canción en 1929 y desde entonces no ha dejado de aparecer en el repertorio de muchos grandes. Llena de la gracia y buen humor que Waller solía imprimir a sus composiciones y sus interpretaciones, esta maravillosa pieza de viejo jazz fue popularizada entre otros por Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Django Reinhardt, Miles Davis, Dave Brubeck y un larguísimo y extraordinario etcétera, pero es la versión del propio Fatty (con su final apoteósico) la que merece aparecer en esta lista.


14.- “I Got Rhythm”. De los muchos standards compuestos por George Gershwin (casi siempre con letras de su hermano Ira), este es uno de los más optimistas y felizmente contagiosos. “I got rhythm, I got music, I got my gal, who can ask for anything more?” celebra esta pieza que canta a la vida sencilla y sin pretensiones, porque si tienes ritmo, si tienes música, si tienes quién te ame, ¿qué más puedes pedir? Escrita en 1930 para el musical Girl Crazy, es una clásica absoluta del Gran cancionero estadunidense. Para romper con la progresión de intérpretes antiguos, esta es la versión de una cantante muy joven de origen canadiense, Nikki Yanofsky, quien la canta más que bien.


15.- “Blue Moon”. Esta popularísima canción debida a Richard Rodgers y Lorenz Hart (la célebre mancuerna de compositores Rodgers & Hart) data de 1934, aunque su gran éxito comenzaría quince años después, en la voz de Mel Tormé. Sin embargo, sería Elvis Presley quien la llevaría a las máximas alturas, al grabarla en su álbum debut homónimo de 1956. Algunos años después, en 1961, el grupo de doo wop The Marcels realizó una versión muy divertida que se convirtió en un gran éxito entre los jóvenes de ese tiempo. Hela aquí.


16.- “I’m in the Mood for Love”. Bellísima composición de Jimmy McHugh (música) y Dorothy Fields (letra), quienes la escribieron en 1935 para la película Every Night at Eightde Raoul Walsh (ya que hablamos de cine, el director chino Wong Kar-wai realizó en el año 2000 una cinta, hoy de culto, con el mismo título de la canción). Interpretada por un gran abanico de cantantes y orquestas, así como de grupos de jazz (de Frances Langford y Vera Lynn a Brian Ferry y Billie Eilish, pasando por Charlie Parker y Barbra Streisand), la versión de la esplendorosa Julie London es una de las que le hacen mayor justicia, gracias a la suave sensualidad de su voz. Se la dejamos aquí para que lo compruebe.


17.- “My Funny Valentine”. Otra canción inmortal de Rodgers & Hart, compuesta en el lejano 1937 para el musical Babes in Arms. Aunque ha sido cantada y/o tocada en más de 600 versiones, parece haber un acuerdo de musicólogos, críticos y especialistas en que la de Chet Baker es la mejor —o al menos la más significativa— de todas. ¿Quién soy yo para ponerlo en duda?


18.- “Bewitched, Bothered and Bewildered”. Pues sí, otra de Rodgers & Hart. Con el extraño (aunque explicable, por ser parte de una trama teatral) título de “Embrujada, molesta y desconcertada”, el tema fue escrito para el musical de Broadway Pal Joel, de 1940, y la primera cantante que lo interpretó, justo en esa obra, fue Vivienne Segal, quien sería también la primera en grabarla. Luego vendría como en cascada un caudal de voces que a lo largo de los años haría sus propias versiones (Doris Day, Mel Tormé, Rod Stewart y hasta Cher, entre muchos más). Disfrute usted la bella e impecable versión de Linda Ronstadt.


19.- “I Love Paris”. Cole Porter fue un extraordinario compositor y muchas de sus obras forman parte del cancionero norteamericano. Entre ellas resalta este tema que escribió para el musical Can-Can, en 1953, y que artistas de la talla de Frank Sinatra y, sobre todo, Ella Fitzgerald supieron hacer suyo. No obstante y para no caer en el lugar común, presentamos aquí una interpretación con la frescura contemporánea del combo Avalon Jazz Band, con la preciosa voz de la vocalista francesa Tatiana Eva-Marie.


20.- “Summertime”. Concluimos nuestra breve lista de standards con una canción gigantesca y que cuenta con infinitas versiones. De la ópera-jazz Porgy and Bess (1935), escrita por George y Ira Gershwin, surgió “Summertime”. Se trata en realidad de un aria de la mencionada ópera, pero su calidad es tal que logró trascender más allá de la obra misma y volverse un icono, un himno de la música popular de todos los tiempos. Con todos los aires de blues y gospel que contiene, parece increíble que haya sido compuesta por un hombre blanco de origen judío como Gershwin, un absoluto genio. Para cerrar este listado, incluiremos dos versiones: la de Louis Armstrong y Ella Fitzgerald, muy fiel al original, y la de la “bruja cósmica”, Janis Joplin, quien supo darle un giro casi total, para transformarla en una pieza nueva y extraordinaria.

 


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Publicado en: Listas