2008: Hyperstructure, un disco firmado por The Arkitecht y editado de forma independiente, comenzó a circular. Las preguntas surgieron de inmediato: de qué se trata, a qué suena, quién está detrás de él. La cortina se levantó poco a poco, pero el álbum agigantó su estatura con el paso de los años y por ello puede encontrársele entre los 200 discos chingones del rocanrol mexicano (El Otro Rock/Rhythm & Books, 2022).
The Arkitecht (cuyo nombre implica la confluencia de tres ideas: ark, principio, origen; tech, artesanía, habilidad artística; architect: el hacedor o creador de cualquier cosa) comenzó como el proyecto del multinstrumentista Genaro Ochoa que era, nos dice, “un proyecto personal que tenía la intención de sonar a banda sin serlo. Al principio, mi idea era hacer una mezcla de soundtrack de película con metal, muy influenciado por la música de la trilogía de The Matrix. Ahora, con todos estos años que han transcurrido, veo Hyperstructure más como mi tesis de composición. Estuve pensando durante largo tiempo cómo hacer un disco que sonara a banda, pero realizado sin la ayuda de nadie, tocando lo que podía tocar y programando el resto. Al final, no es un disco que haya hecho solo, tuve muchísima ayuda para realizarlo, pero sí es un proyecto que ideé solamente yo y que gracias a la amistad y generosidad de muchas personas pude llevar a la realidad”.
Listo el álbum, el guitarrista se dio cuenta de que para promoverlo necesitaba presentarse en vivo y formó un grupo, lo cual le llevó un par de años, más tres en los que se mantuvo en activo; sin embargo, todavía no puede decir que The Arkitecht sea un agrupación: “Nunca hemos ensayado el nuevo material, ha sido un trabajo de estudio hasta ahora, así que considero que estamos en un punto intermedio entre banda y proyecto solista”.
Del porqué del largo silencio entre Hyperstructure y Heart Failure –roto brevemente por la aparición de Acústico (2015)–, la más reciente placa de este proyecto-hombre-banda, señala su autor: “Originalmente quería que The Arkitecht fuera un proyecto similar a Ayreon, sacar discos cada tanto tiempo y no tener ninguna relación con los escenarios. Pero la realidad fue mucho más difícil de lo que anticipé. Al principio fue muy difícil lograr que la gente escuchara el disco. Llegado el tiempo, no logré captar la atención de una sola disquera o distribuidora que me proporcionara una plataforma para hacer lo que tenía planeado y al final resolví que hacer una banda era el mejor camino para ir avanzando hacia un futuro para el proyecto. Después de quedarnos sin vocalista, en 2012, la idea perdió impulso y todos, incluido yo, nos enfrascamos en otros proyectos. Casi todos los miembros se fueron de la ciudad por razones de trabajo y para cuando conseguimos vocalista otra vez, ya no tenía mucho caso retomar este material que para entonces tenía siete años de haber sido lanzado. Así que más bien me puse a trabajar en lo nuevo”.

Prosigue el compositor: “El nuevo disco tomó mucho tiempo, porque se hizo con calma y también porque la ambición que tenía con el material era otra. Con Hyperstructure quería probar mis hipótesis de cómo hacer un disco yo solo, desde la composición hasta la producción. Con Heart Failure, quería traer al presente las influencias que había estado oyendo en años recientes, haciendo composiciones más eficientes, más compactas y más diversas, aunque también hubo composición conjunta. Algo que ha llamado mi atención por mucho tiempo es como hace cincuenta años bandas como Led Zeppelin, Rolling Stones, los Beatles, Pink Floyd, Queen, etcétera, en un mismo disco ponían un blues, una rola super progresiva y una balada folk y la gente admiraba lo audaces que eran con la música; hoy día se espera que las bandas saquen piezas prácticamente iguales en género, tempo y estructura y que satisfagan el antojo específico de su público sin tomar demasiados riesgos. A mí me gustan mucho esos discos diversos de los años sesenta, setenta y ochenta. Así es que, Heart Failure está inspirado en estos álbumes a la Led Zeppelin, en los que coexisten muchos géneros y en los cuales, sin embargo, las canciones están unidas por una misma temática, por un sonido compartido. Es casi como si fuera un soundtrack hecho de rolas de diferentes artistas”.
Heart Failure es una obra conceptual a la que el corte que le da título es una pequeña suite dividida en cinco partes. Es también un trabajo personal, íntimo, que le permitió a su compositor exorcizar algunos fantasmas del pasado y hacer un ajuste de cuentas. Dice Ochoa: “Está basado en la relación que tuve con mi padre en diferentes puntos de nuestras vidas, un recorrido de cómo su existencia marcó la mía, para bien y para mal, y de cómo conforme he ido haciéndome más adulto, he comenzado a comprender cosas que de joven me parecían imperdonables, débiles y patéticas. Mi padre falleció de un ataque al corazón cuando yo tenía 18 años, así que de alguna manera nunca tuve una relación madura con él. Me quedé estacionado en un punto en el cual mi visión de la vida y la suya estaban completamente contrapuestas; por ello el nombre también hace alusión a mis ganas de no sentir algo por él. Durante muchos años le recriminé muchas cosas, por lo menos en mi mente. En este disco hago un recuento de quién era él, pero también de quién soy yo y de cómo mi visión perfeccionista de quién debería de haber sido se ha ido resquebrajando con el tiempo. Cada que me enfrento con situaciones y emociones, veo claramente que mi papá estaba igual de confundido que como me encuentro yo en ese momento y que finalmente no era más que un humano que buscaba ser feliz con lo que tenía. Al final del disco, en la última rola, hay una reconciliación y un honesto deseo de poner todo mi resentimiento detrás y de desearle un buen viaje, donde quiera que esté”.

The Arkitecht por ahora es un trío: Omar Kempkes en voz, César Huesca a la guitarra y Genaro Ochoa y aunque Heart Failure ha tenido una buena recepción, aún hace falta mucho trabajo para difundirlo (“no estamos ni de lejos en donde yo quisiera estar en términos de alcance”), razón por la cual el trabajo en directo aún no comienza. “Hay toda la intención de tocarlo en vivo. De momento estamos sin baterista y sin bajista, aunque ya tenemos por ahí amigos cercanos que podrían resolverlo sin ningún problema. Lo que nos tiene detenidos todavía es que no hemos logrado penetrar en el público como quisiéramos y como la banda lleva hibernando tanto tiempo, no queremos empezar de cero, con tocadas pequeñas. Ya hicimos esa labor antes, ya no tenemos veinte años, ya algunos tenemos familias y eso complica un poco las cosas. Estamos buscando una oportunidad que nos convenga para poder regresar a echar andar los motores, algo que realmente haga que valga la pena”.
Heart Failure circula en plataformas desde hace unos meses, pero la edición en físico es un asunto pendiente en los cuarteles del proyecto: “Estoy convencido de que el objeto es importante, pero el formato de CD ya perdió relevancia. La gente ahora quiere objetos más grandes, vistosos, por ello el auge de los viniles; es un objeto más grande, con imágenes más fáciles de apreciar. Este año planeo sacar un libro en formato grande, con arte especial para cada canción, con varios CD que contengan el disco como tal, el disco instrumental, las versiones en power trio que Cesar Huesca lanzó en su canal, maquetas de las canciones antes de sus versiones finales y todos los videos en alta calidad, así como entrevistas que realizamos para este material del que, dicho sea de paso, todavía faltan dos videos más por lanzar. Y como mencioné antes, estamos esperando alguna oportunidad para poder regresar a los escenarios”, concluye Ochoa.