De acuerdo con la Great American Songbook Foundation, organización dedicada a preservar la riqueza de la música popular creada en los Estados Unidos durante las décadas de los veinte, los treinta, los cuarenta y los cincuenta del siglo pasado, el Great American Songbook es “el canon de las canciones populares estadunidenses más importantes e influyentes, así como de los standards de jazz de principios del siglo XX que han resistido la prueba del tiempo en su vida y su legado”. Denominadas en el vecino país del norte como american standards, las canciones publicadas durante la Edad de Oro que va de 1920 a 1960 incluyen melodías que han perdurado hasta el día de hoy y que en su mayoría fueron compuestas para musicalizar obras de teatro estilo Broadway o películas de Hollywood.
Se trata de piezas que han tenido cientos de versiones con toda clase de intérpretes, no sólo en Estados Unidos sino en el mundo entero, ya sea en su idioma original, el inglés, o en varias lenguas más.
He aquí apenas una decena (que será una veintena con la segunda parte) de los cientos de títulos que conforman el Great American Songbook y que muy posiblemente usted haya escuchado una o mil veces. Disfrútelos por primera o por enésima vez. La buena música nunca cansa.
Que comience el espectáculo.

1.- “Night and Day”. Compuesta en 1932 por el genial Cole Porter para el musical The Gay Divorcee, esta canción tuvo como uno de sus primeros intérpretes, si no es que el primero, al actor y bailarín Fred Astaire. Este la grabó ese año para la disquera RCA Victor y desde entonces se convirtió en un tema inmortal que ha sido cantado por incontables voces. En 1933, la obra teatral se convirtió en película, con Fred Astaire en el papel principal y la maravillosa Ginger Rogers como su coestelar. Está de sobra decir que Rogers y Astaire conformarían la pareja de baile más célebre de todos los tiempos.
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2.- “St. Louis Blues”. 1925 es el año en que esta clásica del jazz fue dada a conocer por Bessie Smith y su orquesta, con el gran “Satchmo”, Louis Armstrong, en la trompeta. Composición de W.C. Handy, “Saint Louis Blues” es una obra extraordinaria, un blues sofisticado y sensual que sigue emocionando en cualquier versión que exista. Pero esta es la original.
3.- “Over The Rainbow”. ¿Quién no conoce esta canción? Hay miles de versiones de la misma. Sin embargo, ninguna como la original, debida a la voz de una Judy Garland adolescente (tenía 17 años) en la película El mago de Oz, dirigida en 1939 por Victor Fleming. La pieza fue escrita especialmente para Garland, por Harold Arlen (música) y Yip Harburg (letra). Un tema clásico de clásicos.
4.- “It Had to Be You”. La canción es de 1924 y desde entonces ha perdurado como una favorita de millones de personas. Escrita por Isham Jones y Gus Kahn, fue cantada por primera vez en aquel año por Marion Harris. De las decenas o cientos de versiones, quizá la de Frank Sinatra sea la más conocida. No obstante –y con el fin de dejar a Frankie Boy para más adelante–, presentamos aquí “Tenías que ser tú” interpretada por otro grande: Tony Bennett, durante su aparición en El Show de Ed Sullivan en 1965. La trompeta del espléndido Bobby Hackett es la cereza en el pastel.
5.- “Tea for Two”. Otra melodía inmortal. Compuesta en 1924, hace 99 años, por Vincent Youmans, fue grabada en 1925 por la ya mencionada Marion Harris. La versión que aquí presentamos es la de Doris Day y Gordon MacRae, en 1950, en la cinta llamada precisamente Te para dos, dirigida por David Butler. Una canción que es como una caricia (la no menos bella versión en disco, con coros y orquesta, apareció ese mismo año en el álbum A Lovely Day de la gran Doris).
6.- “Stormy Weather (Keeps Rainin’ All The Time)”. Aunque la versión de 1933, con la fantástica voz de Ethel Waters, es una joya, preferimos acudir a la de otra diva relativamente más contemporánea: Etta James, quien la incluyó en su disco At Last! (1961). Escrita por Harold Arlen (música –sí, el mismo que compuso “Over the Rainbow”) y Ted Koehler (letra), se trata de una de las canciones más sexys de la historia.
7.- “Cheek to Cheek”. Contagiosa como pocas (¿cómo no ponerse a bailar al sólo escucharla?), esta “Mejilla a mejilla” (o “Cachete a cachete”, como usted guste) es una absoluta maravilla y en la versión de 1956, por Louis Armstrong y Ella Fitzgerald, sencillamente no tiene comparación. La pieza fue compuesta por el genio de Irving Berlin en 1935 para la película Top Hat, de Mark Sandrich, protagonizada (¡sí, adivinó usted!) por Fred Astaire y Ginger Rogers, y por supuesto: Astaire también la cantó de maravilla (busque el clip en YouTube).
8.- “Mack the Knife”. Kurt Weill y Berthold Brecht escribieron su híper crítica Opera de los tres centavos en la fascinante Alemania de finales de los años veinte y el tema que resaltó de inmediato fue este “Mack the Knife” que ha sido cantado por tantos intérpretes en el mundo. Se trata de una deliciosa canción de gangsters en toda la línea. Quizá le sorprenda que hayamos elegido la versión del baladista estadunidense de origen italiano Bobby Darin, quien la grabó en 1959, pero es que lo hizo muy bien, con un arreglo perfecto y una intencionalidad interpretativa tan maliciosa como divertida.
9.- “The Way You Look Tonight”. Otro enorme standard que también pasó por la voz (y los pasos de baile) de Fred Astaire. Compuesta musicalmente en 1936 por otro grande del cancionero estadunidense como Jerome Kern, con letra de Dorothy Fields, “La manera como te vez esta noche” es una hermosísima pieza que formó parte de la película Swing Time, del realizador George Stevens, y que cantó Astaire mientras danzaba con Ginger Rogers. Hay multitud de versiones de la melodía (desde la de Billie Holiday hasta la de Gloria Estefan, todas las proporciones guardadas), pero quizás una de las más singulares sea la que hizo Rod Stewart en su serie de discos dedicados justamente al Great American Songbook. Una muy buena versión que compartimos aquí para usted.
10.- “They Can’t Take That Away from Me”. Hay dos personalidades cuyos nombres no podían estar ausentes en esta lista: George Gershwin y Frank Sinatra. Si además los colocamos juntos, a uno como compositor y al otro como cantante, la combinación no puede resultar mejor (aunque en la vida real no llegaron a conocerse: George falleció en 1937, cuando Frank tenía apenas 22 años). La canción es una absoluta maravilla escrita por Gershwin pocos meses antes de morir y cuya primera versión fue interpretada (sí) por Fred Astaire en la cinta Shall We Dance, de Mark Sandrich, en la que el buen Fred volvió a hacer pareja dancística con Ginger Rogers. Sin embargo, la versión de Sinatra no tiene parangón y es otra cosa. El crooner la incluyó en su disco Songs for Young Lovers (1954) y la dejamos como grand finale para esta pequeña lista de enormes standards que habrá de tener una necesaria segunda parte.